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Nuestro Techno: Una Introducción

El periodismo electrónico español y la ausencia de ello.

16.02.16
Frankie Pizá

Texto de Xavi Puig.

A modo de prólogo, Xavi Puig realiza una primera incursión en un terreno que le llevará por varios análisis y estadios, ordenados de forma cronológica según los acontecimientos; no se puede comenzar a hablar del Techno hecho en nuestro país, de sus orígenes y desarrollo de la estética, sin primero echar un vistazo a las firmas, documentos y publicaciones que anteriormente, han intentado arrojar algo de luz sobre una de las historias más conocidas pero menos contadas de nuestra cultura musical. 

El otro día estaba leyendo el libro Guns, Steel & Germs de Jared Diamond y se me encendió la luz. El libro trata de explicar la historia de la humanidad con el sencillo axioma siguiente: ¿Por qué llegó Pizarro a subyugar a Atahualpa y al imperio Inca en 1532, y por el contrario no fue Atahualpa el que llegó a España y capturó a sus reyes? O más claramente: ¿Por qué unas civilizaciones y sociedades llegaron a desarrollarse antes que otras? A partir de semejante enunciado, el escritor nos lleva a través de un recorrido por el espacio tiempo, explicando y desarrollando todos los porqués de la evolución de las distintas civilizaciones desde nuestros comienzos como cazadores recolectores hasta aquél fatídico 1532.

El autor usa todas las ramas de la ciencia disponibles a su alcance (antropología, biología, geografía, física etc.) para dibujar un ensayo fascinante que explicaba la razón de ser del mapa geopolítico actual. El libro era tan clarividente en su manera de desgranar los porqués de que me devolvió a la eterna pregunta. ¿Por qué, después de décadas no existe una historia de la música electrónica en España? ¿Por qué, en este país nadie ha tratado nunca de explicarnos nuestra evolución como sociedad musical (electrónica) hasta llegar al panorama actual?

Me extrañaba, y sigue extrañando que nadie haya escrito nunca una obra que lo englobe todo sobre la música electrónica en este país. Ahora más que nunca, con la información y facilidad de contacto que brinda internet, va siendo hora de que alguien empiece a bucear, documentar y escribir esta historia. Ojo, esto no lo pregunto por chovinismo vacuo ni exaltación patriótica. Que yo sepa, es bastante normal querer saber qué ha pasado en tu realidad inmediata para que las cosas estén en el punto que están.

Me planteo semejante cuestión por simple afinidad geográfica y cultural, pero también creo que no estaría de más homenajear a todos esos artistas-célula que sembraron semillas, muchas veces partiéndose la cara contra la ignorancia y/o el desdén de nuestra profunda –y fascinante– España, muchas de ellas sin llegar a florecer en nuestra tierra o a tener éxito en nuestra zona geográfico-cultural más allá de la anécdota y otras arrasando como el Techno en la meseta, el House en Ibiza o los llamados Nu School Breaks -más conocido como breibi– en Andalucía o hardcorito en las Islas Canarias.

Volviendo al enunciado, que yo sepa no existe un libro que resuma la historia de la música en España por capítulos claros y concisos, en orden cronológico y por estilos. Es raro que nunca haya surgido un libro como los de Simon Reynolds (Rip It Up and Start Again: Postpunk 1978–1984, Energy Flash o Generation Ecstasy) sobre lo de aquí. Hasta ahora, suficiente han tenido los escritores y periodistas españoles con dedicarse a explicar y divulgar escritos sobre la evolución e historia de la música electrónica en general, que salvo en muy contadas excepciones en las existen pioneros de aquí, se basa en escenas musicales pioneras foráneas, y más concretamente en Estados Unidos, Inglaterra, Jamaica, Alemania, Francia, Italia, etc.

Bien es cierto que los españoles tenemos la mala costumbre de descartar lo nuestro, lo patrio, muchas veces sintiendo una punzada de vergüenza ajena por defecto, sin rascar más que la superficie. Todo ello proviene sin duda de la historia reciente de España, desde el fracaso del 98 en la guerra contra Estados Unidos en la que se perdió Cuba, Puerto Rico y Filipinas, y más concretamente, por los casi 40 años de cerrazón cultural a manos de nuestro galleguísimo dictador, lo cual retrasó la entrada de estilos musicales y corrientes culturales que florecían en el resto del mundo.

Es por ello sin duda que aquí siempre hemos mirado por defecto hacia afuera, con ese complejo de inferioridad y envidia que nos ha llevado a replicar y calcar lo foráneo ya sea en Hip Hop, Italo Disco, Techno o Rock progresivo, y casi cualquier estilo probablemente desde tiempos de los afrancesados en tiempos de Napoleón.

Ya lo decía Arturo Lanz de Esplendor Geométrico en su lecture para la Red Bull Music Academy: “en Aviador Dro éramos una copia total de Devo, porque así eran las cosas en España”. Si los músicos no lograron innovar o trascender salvo en contadas ocasiones, es bastante normal que el periodismo siguiera esta tendencia de copiar, copiando el periodismo foráneo en lugar de mirarnos al ombligo

Desde luego el problema nunca ha sido que no podamos o no sepamos. En este país se han hecho grandes obras literarias relacionadas con la historia de la música electrónica como son el libro Loops, Una Historia de la Música Electrónica coordinado por Javier Blánquez y Omar Morera, y escrito por muchas luminarias locales en la materia (Raul Pratginestós aka DJ Zero, David Broc, Luis Lles, Dani Relats, Half Nelson y el propio Blánquez entre otros). También tenemos el libro Dance Music del periodista oscense Luis Lles.

Ambas obras muy recomendables, y pese a ceñirse a la electrónica a nivel internacional, han servido de guía a muchos jóvenes interesados en la materia, servidor entre ambos. Quizás la única queja -constante- que he llegado a escuchar de esos libros sea la falta de un escueto párrafo que llegue a explicar cuáles fueron las rutas de entrada o divulgación en España de todos esos géneros, etapas y escenas musicales tan bien descritos a nivel internacional en los libros citados anteriormente.

En cuanto a obras nacionales que traten de rescatar nuestro pasado en particular, podemos encontrar buenos ejemplos como los libros de Jaime Gonzalo (La Ciudad Secreta, La Mosca detrás de la Oreja), sobre el underground barcelonés, o el libro de Juan Manuel Oleaque En Extasi, que trata sobre el clubbing valenciano en los ochenta, o Sideral, Estrella Fugada, obra de Héctor Castells sobre el disc jockey barcelonés Sideral y la escena barcelonesa de la época que revolucionó Aleix Vergés. Estos buenos libros son ya imprescindibles para entender las pequeñas partes de la historia que cuentan y no hacen sino despejar incógnitas sobre la historia musical de España, pese a ceñirse a unas etapas en particular y no a una historia detallada por estilos, épocas etc.

Eso es en cuanto a libros, pero el caso es que existe mucho más material ahí fuera sobre el tema. Imprescindibles son las labores divulgativas de los blogueros, arqueólogos y en definitiva, activistas musicales que luchan por rescatar del ostracismo mediático a artistas o escenas que han sido olvidadas, o ignoradas por las futuras generaciones. Hablamos de actores esenciales como el proyecto Música Dispersa y sus programas de radio sobre la electrónica en España, el imprescindible archivo sonoro de música experimental sin ánimo de lucro Sonmarchive, Audionautas, los medios Tower Of Meaning, Planeta Modular, los sites Clubbingspain y Concepto Radio, y, los programas de radio Atmósfera 3, Paralelo 3, Bamboleo etc.

A nivel de eventos, las fiestas Femur o su programa de radio Oscilación suelen programar a pioneros electrónicos españoles como Miguel A. Ruiz o sesiones Andrés Noarbe, o sellos nacionales que divulgan o rescatan del olvido clásicos de la historia electrónica española como Geometrik Records, Frigio, Vinilissimo, Domestica Records, etc.

Y estos son solo unos pocos, ya que existen otra enorme multitud de periodistas y plataformas con un marcado interés por la divulgación de nuestra historia que seguro que me estoy dejando por desconocimiento o memoria, y que seguro merecerían ser citados aquí. Y ojo, que yo sepa ninguno tiene como interés hacer simple ejercicio de retromanía barata para estancarnos en el pasado, sino más bien el desinteresado interés de devolvernos nuestro pasado y poder seguir avanzando con conocimiento de causa. El único “pero” a todo esto, es que nos sigue faltando poder ver el puzzle completo.

Decía que pese a lo mucho que existe en la blogosfera, en mi opinión sigue faltando un material escrito u oral que peine el desierto internáutico palmo a palmo en plan Spacepelotas, y que entreviste a los protagonistas uno a uno, buscando como objetivo resumir la historia de la electrónica en este país.

Alguno de nosotros, aparte de las luminarias y artistas relacionados con cada género ¿sabe cómo y cuándo entró el Techno exactamente? ¿Y el House? ¿Y el Disco? ¿La música industrial? ¿la EBM, el Hip Hop? ¿el continuum Hardcore o la música electrónica experimental? ¿Por qué entraron esos estilos en la época que entraron? ¿A través de quién? ¿Cuál fue el primer disco de Techno hecho por estos lares? ¿Quién fue el primer DJ en colocar un maxi de House en una discoteca española? ¿Cuál fue la reacción del público? Como decía antes, es bastante probable que los protagonistas de estos estilos o la gente afín tengan respuesta a las preguntas expuestas arriba, y quizás puedan explicar la entrada o popularización de algún estilo colindante, pero probablemente no sepan con exactitud cómo entraron todos los demás.

Básicamente porque no existe ningún trabajo que los agrupe claramente. Y no me refiero a un estudio exageradamente exhaustivo sobre cada estilo y sub-estilo, sino a una cronología a grandes rasgos que identifique protagonistas, fechas y obras clave para el desarrollo, evolución o simplemente divulgación de estos determinados géneros en este país. La tarea aunque concreta, parece mastodóntica ya que el asunto da para uno y varios libros si se hace adecuadamente. Las ganas de entender y poder explicar –con éxito o no–, cómo ha llegado España a la situación actual, son bastante tentadoras. Poder identificar cuales son nuestros rasgos en común, nuestro ADN electrónico (si es que existe) o simplemente el porqué de nuestros gustos o disgustos musicales, es el sueño húmedo de cualquier periodista de divulgación que se precie (si es que eso existe todavía).

Servidor desde su condición de amateur, en esta serie de artículos voy a intentar hincarle el diente al ritmo global universal, el Techno. La idea es lograr arrojar algo de luz a base de aciertos y errores sobre las claves de esta música en España. Para ello me centraré, como decía antes, en la big picture que dirían en inglés, en el bosque y no los árboles. Por supuesto mi objetivo es ser exhaustivo, pero tampoco demasiado concreto o categórico.

Por ejemplo, si voy a hablar de un grupo, probablemente no cite todas sus referencias y obras en orden cronológico, ni haga un retrato de sus antecedentes familiares o la maravillosa historia de su gato, sino que picaré de aquí y allá, mencionando las obras más influyentes por una razón o por otra, siempre a mi entender. Espero no obviar cosas importantes para esta historia, y cualquier corrección, puntualización o aporte son y serán bienvenidos.

Techno, el quid de la cuestión.

Tengo la suerte, o desgracia según se mire, de que este estilo sea especialmente fértil y omnipresente en España cuando se habla de música electrónica. Uno de los tópicos, quizás ya desfasado por noventero, –aunque no tanto– que tienen los DJs y conocedores electrónicos europeos con respecto a España, y es que nos gusta el Techno parco y austero como la mojama, árido como la meseta y al riñón. Pero… ¿De dónde nos llega este amor? ¿Por qué en España ha calado tan bien este estilo, sobre todo su adaptación europea, su rama más dura, contundente e industrial pese a no ser un país con una especial tradición industrial salvo en algunos polos del País Vasco, Cataluña y Andalucía?

El caso es que el Techno en Europa, y por consiguiente en España, tuvo claros ancestros europeos como la música industrial, la música electrónica experimental, el ruido y posteriormente la EBM. El Techno, en España, no nos entró por Detroit, valga el simil sodomítico, sino que Detroit fue uno de las últimos géneros electrónicos creados en los años ochenta en llegar a ser popularizado en este país, al menos cronológicamente. Pero cómo puede ser esto posible si el Techno se supone que nace en Detroit?

Digamos que el Techno proveniente de la ciudad del motor, el Techno tal y como lo conocemos de hoy en día, es el homo sapiens, la especie predominante de la que han salido todas las distintas sociedades, civilizaciones y razas humanas existentes actualmente. Por otro lado, tendríamos el homo neanderthalensis, la ramificación europea electrónica, ejemplificada en la música industrial, el Synth-Pop, la EBM y todo ese pastiche de música electrónica europea antecedente al Techno que ayudaría de sobremanera a determinar y dominaría la explosión de la música de club en España a través de Valencia.

Ambas ramificaciones se encontraron después a principios de los años noventa en España, que es básicamente cuando el Techno ya domina a nivel global y se hace popular en nuestro país, a través de sus acepciones europeas, y finalmente absorbe los estilos anteriores a nivel de clubs, a excepción del Happy Hardcore y el Progressive que continuaron fraguando su propio camino.

Basta con escuchar las sesiones de Fran Lenaers en ACTV o Spook Factory o las sesiones de Pepo en Attika a finales de los años ochenta para darnos cuenta de que si bien algunas referencias de Detroit pudieron ser pinchadas en aquella época, quedaron siempre como algo anecdótico y no como una temática en la que basar su discurso. A lo largo de los años ochenta, durante el boom discotequero español pre-House y pre-Techno, se pinchaba, en palabras de Fran Lenaers en su entrevista para Clubbingspain sobre todo Pop, after-punk e Industrial. La gente te respaldaba a la hora de poner música que además le resultaba imposible de bailar.

Andrés Noarbe, ex-miembro del grupo de Tecno-Pop Aviador Dro, fundador de la tienda de discos Rotor en 1986, mánager de Esplendor Geométrico y faro electrónico en general, nos indica que es muy probable que España no tomase conciencia de lo que se hacía en Estados Unidos per se hasta la época de los primeros recopilatorios «The House Sound Of Chicago del 86» –que en España no llegaría hasta un par de años más tarde–, o «The New Dance Sound of Detroit», compilado por Neil Rushton allá por el 88 y que además incluía temas Techno que por aquella época sonaban prácticamente a House como el «Big Fun» de Inner City o el «Sequence 10» de Anthony «Shake» Shakir, y prácticamente obviaban el futurismo afro-centrista y la ciencia ficción de Cybotron y Model 500 que terminarían de separar el género del house y darle al Techno su sonido característico.

El Techno característico de la ciudad del motor entró pues de manera anecdótica, como uno más de esos discos que usaban los DJs ibicencos, madrileños, catalanes y sobre todo valencianos que a principios de los ochenta sentaron las bases –ya existentes allende– de la música de baile en España. El caso es que el género se confundió en las maletas con la EBM, música industrial, Synth-Pop o Cold Wave, los primeros maxis de House, Hip-House, y pastiche sampledélico inglés tipo «Bomb The Bass», etc. que formaba la música que se pinchaba en los clubes españoles desde mediados de los ochenta hasta principios de los noventa cuando se separan los estilos.

Prueba de ello puede ser por ejemplo el empleo del término Mákina para referirse a ese pastiche. Como ejemplo sirvan la multitud de recopilatorios que florecieron en la época y que también dedicaremos un capítulo en esta historia. Si vemos por ejemplo los recopilatorios «Technomakinita» compilados desde el año 1990 juntaban imposiblemente la EBM de Robotiko Rejekto o el bootleg de «Los Niños Del Parque» y el himno Hip-House de Rob Base & Easy E, «It Takes Two», y muchos temas más que es el «Play It Again» de Out Of The Ordinary, con el Techno-Pop de Cetu Javu o Information Society o la proto-rave technoide de Candy Flip.

Cuando los géneros electrónicos de música de baile empezaron a asentarse en España, el Techno, junto al House y el Trance entre otros empezaron a separarse de la matriz y a calar entre público y DJs, estos consecuentemente dejándose el eclecticismo estilístico empezaron a concentrarse en estilos determinados que empezaban a establecerse también a nivel internacional. Ahí es cuando entran en escena los Ballet Mecánico, Groof, HD Substance, Alex Martín, Mulero, Yke, Ángel Molina, Leandro Gómez, D’Wachman, etc.

Pero eso fue mucho después del punto en el que quiero empezar mi historia. Después de esta introducción, la idea del primer capítulo que veremos en esta serie es identificar y definir géneros anteriores que hayan ejercido de ancestros y nos expliquen la evolución del género en nuestro país, partiendo de la pregunta ¿Si no fue Detroit, quienes fueron los antecesores del techno español? ¿Quienes fueron los primeros grupos que nos acercaron semejantes características sónicas?

Es decir, claro que el Techno con “ch” se inventó en Detroit, pero en España ya se pinchaba en pastiche de estilos en Valencia, e incluso tuvimos nuestra propia acepción, nuestro tecno particular que acuñó, según dice Servando Carballar, fundador de Aviador Dro, allá por finales de los setenta para referirse al Tecno-Pop, y que veremos en el segundo capítulo del especial. Sin llamarse Techno, en España se hicieron cosas muy similares a niveles sónicos, llegando a anticipar en casi 10 años a la creación y desarrollo a de subestilos como el Techno industrial nacido en Birmingham, que por su parte ya incorporó a Detroit en su ADN. El claro ejemplo es Esplendor Geométrico, una suerte de Techno avant la lettre.

Existen infinitamente más, y las anécdotas vistas arriba son meros ejemplos de los temas que trataremos. Sin duda profundizaremos en la historia del tecno de Servando Carballar, en la historia de la cultura de club de Valencia etc. El devenir del ritmo electrónico global por antonomasia en el mundo ya nos la sabemos, ahora nos toca mirarnos el ombligo. Para ello nos acercaremos a Ibiza, a Valencia, a las discotecas madrileñas y catalanas, visitaremos La Real, el Ática, La Sala del Cel, el Omen. Esta historia nos llevará a conocer a los artistas influyentes de alguna manera en esta historia como son Alfredo Fiorito, Fran Lenaers, Jules Tropicana, German Bou, Manuel Destars y un larguísimo etcétera de lugares, épocas y protagonistas de la historia del Techno hasta nuestros días.

Como ya he comentado antes, en el próximo capítulo nos dedicaremos a la música electrónica, que floreció a finales de los años setenta y principio de los ochenta. Músicas, que, si bien puede ser bailada, no tenía como primer objetivo hacer bailar a la gente. Para ser más claros, trataremos la música industrial en España, clave indirecta del desarrollo del sonido y del gusto por el Techno industrial en España, así como la música electrónica experimental, ruido y demás denominaciones surgidas en esta época casetera, y cuyas pocas referencias en vinilo valen una auténtica pasta en Discogs y se reeditan en Japón. Todo esto prepararía la futura llegada de la EBM y la música de baile más tecnoide per se, amén de la actitud Punk y DIY que caracterizaría a la electrónica española de principios de los ochenta. Pero eso será en el siguiente episodio, con Arturo Lanz ululando a modo de banda sonora y llamado Ancestros del Techno en España, Esplendor del Ruido (1980-1990).