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Nuestro Techno II: Esplendor del Ruido

09.03.16
Frankie Pizá

Texto de Xavi Puig.

En este capítulo intentaremos desvelar las cepas de música industrial y experimental que llegaron a pulular por España en los años 80 y que hayan servido de influencia para futuras generaciones de productores españoles de Techno, aquellos artistas cuyo legado pueda tener contener trazas de características tecnoides o simplemente hayan sido relevantes en un contexto histórico y sónico que nos ayude a entender y explicar la introducción y popularización del Techno en España.

No hablaremos de música pensada para ser disfrutada en directo como son estilos como el Tecnopop, la EBM, etc. a los que dedicaremos capítulos aparte, sino que indagaremos en la escena de música electrónica transgresora y ruidista, con actitud DIY y alejada de los clubs, al menos en esa época.

Dividiremos en dos partes el escrito, una primera parte centrada en Esplendor Geométrico por su relevancia en la historia de la música industrial y su retroalimentación posterior con el Techno europeo, y la gran influencia que tuvo en futuras generaciones de productores. La segunda intentará abarcar la escena industrial y experimental española que surgió y proliferó durante los años ochenta, siempre desde un prisma que nos ayude a entender mejor el arraigo sónico que este movimiento tuvo en el futuro panorama Techno local.  

Decía Borges que «la historia universal es la de un sólo hombre». Con los años ochenta en España pasa algo así, sabemos mucho sobre la Movida madrileña porque hubo un montón de críticos musicales que escribieron sobre ella, siendo sus actuaciones retransmitidas por una Radio y Televisión Española en pleno aperturismo –Radio 3 se crea en 1979–, intentando airear del ente público el polvo de una época gris en la que, el señor Fraga Iribarne, entre otras lindezas, aplicaba cuotas de españolidad –75% dice la leyenda– a los contenidos de los programas especializados.

Los grupos de la Movida se caracterizaron por proponer un concurso de excentricidad y espíritu transgresor tan vacuos como efectistas, palmeados por críticos musicales y gente de la farándula, como cuenta Patricia Godes en su libro Alaska y Los Pegamoides, El Año En Que España Se Volvió Loca.

Todo lo que nos han vendido de una gran revolución cultural quizás ahora resulte que no hay sido para tanto, que las aspiraciones a nivel mediático de los grupos de pop y rock de aspiraciones punk que fue la movida madrileña, al fin y al cabo, no hayan sido para tanto. Como dice Patricia Godes, en el Rock-Ola cabían 600 personas, así que quizás el asunto nos haya llegado más por la idealización de los escritores, cineastas, fotógrafos y artistas que plasmaron el momento, que por el alcance real que tuvo el movimiento.

A nivel mediático, la susodicha Movida es la que ha quedado a ojos del gran público como el movimiento transgresor icónico de aquella década, aunque si en realidad hubo un movimiento auténticamente transgresor en lo musical durante los años ochenta, esa fue la escena de música experimental e industrial española.

Periodísticamente resulta sencillo englobar esta escena en un cómodo grupo cohesionado y coherente, aunque la realidad quizás sea mucho más compleja, cuasi-inabarcable, de ahí la cursiva al referirme a escena. Lo que seguro es cierto, es que por primera vez en España, durante la década de los ochenta, y gracias a la popularización y abaratamiento de los sintetizadores, samplers y demás cacharrería musical, y por primera vez al mismo ritmo que el resto del mundo, surgieron muchos grupos, sellos y productores enfocados a crear sonidos electrónicos de carácter experimental y transgresor en nuestro país.

No hablamos de músicos de Rock progresivo con potentes estudios y algún sintetizador que en las horas muertas de su participación en el mainstream de la época, realizaban incursiones en parajes electrónicos, sino de células dedicadas por completo a la electrónica, de grupúsculos con pocos medios y recursos en general, enchufados a la vanguardia de la época, que por aquel entonces seguían el camino de lo que se llamaría música industrial europea y música electrónica experimental, con o sin ritmo. Nuestro es su legado.        

Hablo concretamente de grupos y francotiradores como Etika Makinal –hoy en día Fasenuova–, Uvegraf, Diseño Corbusier, Macromassa, Francisco López, Anton Ignorant, La Otra Cara de un Jardin, Francisco López, Comando Bruno, Orfeon Gagarin, Melodinamika Sensor, Esplendor Geométrico, Mecanica Popular, Luis Mesa, Depósito Dental, por citar sólo algunos, y sin orden cronológico, obviando por supuesto la inestimable cantidad de pseudónimos y proyectos distintos de cada uno de ellos.   

Consecuentemente la cantidad de sellos que proliferaron en esta escena fue directamente proporcional, y como ejemplos más claros tendríamos plataformas tan emblemáticas de su tiempo como Grabaciones Accidentales, Auxilio de Cientos, Discos Proceso Uvegraf, Discos Para Desayunar, Obreros del Sonido, STI, Linea Alternativa, Discos Esplendor Geométrico, Ortega Y Cassette, Fusion D.E. Producciones, 3EM Producciones, Sorollsec, Toracic Tapes por citar solo algunos.

Los principales polos de desarrollo fueron sin duda Madrid y Barcelona, mientras que en otros lugares de España como en Asturias y Granada, se trataba de núcleos pequeños de conocidos con ideas afines y varios proyectos que iban mutando y evolucionando en distintos proyectos y formaciones con el tiempo.

Si ya es complicado dar una medida del alcance real de un movimiento tan retratado como la Movida, mucho más complicado dar con el alcance exacto que tuvo la escena industrial en aquella época, y cuál fue su impacto real en los futuros productores ibéricos de Techno. Por si fuera poco, muchos de estos pioneros tuvieron un desarrollo corto (menos de diez años), y normalmente el interés que suscitaron fue marginal y con escaso impacto en el público general, más allá de la escena underground patria, pero también internacional.

En general, su divulgación en aquella época pre-CD se hacía en su mayor parte en cintas de de cassette –C60 a ser posible–, y los grupos que llegaron a publicar vinilos no fueron tantos como en cinta por razones más que obvias. Todo esto para decir que en general, son escasas las copias que se han filtrado hoy en día de las colecciones privadas de aquellos privilegiados que vieron nacer y florecer esta movida subterránea.

Prueba de su escasez son los fuertes precios que pueden encontrarse en Discogs de algunos títulos claves de la época, y aún más prueba es el hecho de que nadie venda una mísera copia de la mayoría de referencia, no digamos ya que de la mayoría es imposible encontrar links de YouTube, herramienta indispensable de cualquier periodista hoy en día.

Pese a todo, una cosa es segura, y es que ésta fue sin duda una época fecunda en cuanto a grupos-célula y experimentadores sónicos. La mayoría hacían la guerra por su parte, investigando la música electrónica a su libre albedrío, probando cosas y logrando sonidos únicos, muchas veces extraños e inconfortables para el oyente.

De esta época, hubo un grupo que debemos destacar por encima de los demás, digamos que el buque insignia de toda la electrónica abstracta y difícil, y sin duda el más longevo, vigente y relevante en cuanto a influencia posterior se refiere. Hablamos, claro, de Esplendor Geométrico y por ello empezaremos la primera parte de este segundo capítulo con ellos.

El Esplendor

La historia suele ser injusta con aquellos que, o bien no han buscado protagonismo, o bien no han sido vendidos o promocionados adecuadamente, y desde luego Esplendor siempre ha sido un grupo que se ha mantenido en las trincheras de la electrónica. El grupo madrileño logró desde sus inicios un statu quo y un gran reconocimiento en la escena industrial mundial, pero es ahora cuando quedan pocos letrados en música electrónica que no sepan quienes son.

Dejaré que los adjetivos los ponga otro: Si entramos en su página de Discogs y escroleamos un par de vueltas de rueda de ratón, el único comentario que podremos ver es obra del pionero productor de Techno e industrial neoyorquino Adam X, escrito hará cosa de un año:

«When I think of the word Industrial… I think machines , gears , factories with tall smoke stacks. Esplendor Geometrico means exactly that to me. Hard minimal rhythmic machine music that grinds like a huge device that is cutting metal girders for large buildings. Though most would quote bands like Throbbing Gristle, Neubauten & Coil as being the truest form of industrial , the music of Esplendor by far best describes the word industrial when applied to music.»

«So many good albums to choose from. For starters try Baleric Rhythms , Mekano Turbo & Tokyo Sin Fin for some well done metal machine made music.»

El comentario de Adam X sin duda hace justicia a la trayectoria de Esplendor. Para servidor, este es uno de los primeros grupos en hacer Techno, sin hacer Techno per se.

¿Ancestro del Techno?

Existe consenso mundial en que el clásico «E2 E4» de Manuel Göttsching es uno de los claros ejemplos de techno avant la lettre. ¿Qué demonios son entonces los ritmos mecánicos, repetitivos, fríos y inductores de trance de Esplendor? Detroit se inspiraba en futuristas americanos como Alvin Toffler, mientras que Esplendor y Aviador Dro en Marinetti. Ergo los preceptos filosóficos de ambas corrientes tienen una base similar.

Ambas escenas cantaban odas a la industria y sus máquinas, pero en Detroit se supieron vender al mundo, o más bien, los británicos vieron un filón y lo empaquetaron en cómodos recopilatorios (como vimos en el primer capítulo de esta serie), que tuvieron la suerte de popularizarse a nivel mundial, cosa que por supuesto no ocurriría con la escena industrial, demasiado incómoda para ser vendida al gran público y demasiado abstracta para triunfar en clubland, así como demasiado fragmentada a nivel geográfico.

Estos hechos y su clara naturaleza rebelde y contracultural fueron razones más que suficientes como para no llegar nunca a ser un producto cohesionado de consumo masivo y quedarse siempre en los márgenes de lo comercial.

Volviendo a lo sónico, si en 1984, Manuel Göttsching, se anticipó al sonido del Techno original de Detroit, en 1981 Esplendor ya se habían saltado varias etapas, preludiando el Techno europeo e industrial en un mínimo de 15 años, que a su vez y desde su base en Birmingham, buscaba inspiración en grupos como Esplendor, con el genoma de Detroit ya asimilado anteriormente.

No olvidemos que como toda corriente cultural, son pocas las que nacen completamente de la nada, creadas por un ser supremo por inspiración divina, sino que las retroalimentaciones y la copia o polinización cultural son el motor de la creatividad desde que el hombre es hombre.

Por supuesto, este precepto abarca a Esplendor, y por ello la historia del grupo madrileño con el Techno es simbiótica. Pese a todo, y como sucede con «E2 E4″, la similitud de la raíz sónica de Esplendor Geométrico con el ritmo global por antonomasia, si bien salvaje e inequívoca, no puede llevarnos a conclusiones anticipadas: Esplendor no es Techno, eso que quede claro.

Tanto a las mecánicas composiciones de Esplendor como a la enorme «E2 E4″, les falta sin duda el contexto espacio-temporal en el que fue creado dicho género -Detroit principios de los ochenta-, y principalmente, su propósito intrínseco e indisoluble: el Techno nació para ser escuchado en un club,y para ser bailado, no así la música de Manuel Göttsching.  

Esta es la diferencia de Esplendor Geométrico con sus coetáneos y por ello su influencia en las futuras generaciones con filiación por el Techno. Lo refrenda Ángel Molina en un artículo sobre la banda en El País, en el que dice que EG viene a ser: 

«RITMO, siempre. Repetitivo, crudo, obsesivo, pero con cierta mirada al baile. Eso es lo que ha aportado Esplendor Geométrico a la electrónica. A menudo la música industrial ha pecado de excesivamente experimental. Cuando conocí al grupo pensé que tenían temas que podían ser pinchados en alguno de mis sets. Así fue«.

Esplendor fue creado siguiendo los pasos más acerados y mecánicos de Chris Carter en Throbbing Gristle, así como de Cabaret Voltaire, bandas que acuñaron el término industrial. Pero lo que enuncia Molina lo corrobora Arturo Lanz en su lecture para Red Bull, ya que para él, ni siquiera las dos bandas mentadas arriba son consideradas industrial para él durante su paso por Madrid.

Para Arturo, ni siquiera Esplendor es música industrial, sino “música más repetitiva, algo no-industrial. Quizás música de baile”. Si incluso el propio Arturo se aleja de la etiqueta industrial para definirse como música de baile, nos da una clara prueba del carácter pionero de su formación, creando una música hecha con máquinas que comparte multitud de parámetros con el Techno, convirtiéndolo como hemos dicho antes, en una suerte de Techno avant la lettre.

Es sin duda esa máxima la que acerca a Esplendor Geométrico al Techno, y que por la añadidura, hizo posible la fecunda difuminación y rápido arraigo del Techno en España, ya que sin duda, todos descendemos de Esplendor. Y esto lo ilustraremos con ejemplos más abajo, aunque primero expliquemos un poco los inicios y contexto de su nacimiento y primeros pasos.

Pre-Esplendor

Retrocedamos a unos años antes de la formación de la banda. Con la muerte de Franco, se ratifica en España la lenta pero segura apertura cultural que comenzó a finales de los años sesenta en España, acelerándose en los 70 y esprintando desde la muerte del dictador en el 75.

Las nuevas generaciones empiezan poco a poco a abrazar las nuevas sonoridades que llegaban con cuentagotas. En esa época, las únicas maneras que los jóvenes tenían para conseguir nueva música era viajando y buscando por ellos mismos.

Nos cuenta Andrés Noarbe, mánager de Esplendor Geométrico y dueño de Rotor Discos, que debido a la escasez de buena música, para conseguir material, la gente con un interés musical más allá de los gustos convencionales imperantes en esa época nutrir sus colecciones a base de pedir discos por correo ordinario a tiendas de fuera, o bien financiarse algún viaje a Londres con el sudor de meses de trabajo, generalmente para ir a Rough Trade. En las cubetas de segundamano del Rastro solía haber otro tipo de material más común y con ciertas trazas de electrónica como el rock progresivo y especialmente el krautrock.

Arturo Lanz y Servando Carballar, futuros fundadores de Aviador Dro, y por aquel entonces jóvenes estudiantes, hicieron un viaje con un grupo de Teatro a Suiza, en la que pasaron por Recommended Records de Zürich. El resultado fue que lograron hacerse con muchísima música que todavía no se vendía por aquí. Fue así como descubrieron a Throbbing Gristle, Joy Division –que en el 77 -78, aún estaba empezando–, The Residents y un montón de grupos que servirían de influencia en sus futuras carreras musicales.

En definitiva, arrasaron con la tienda, consiguiendo un capital cultural que apenas podía verse por Madrid, y sobre todo descubren a Devo, de importancia capital en los inicios de Aviador Dro. Según Noarbe, Arturo y Servando ya simpatizaban con los Sex Pistols y el espíritu Punk, y gracias al viaje a Zürich, se le sumaron los principios de la música industrial, y bandas como los citados Throbbing Gristle y Cabaret Voltaire. Otras bandas que conformaron su particular caldo de cultivo fueron The Human League, y el Synth-Pop / la Cold Wave en general.

A nivel filosófico e intelectual, ambos estudiantes sintieron afinidades con los ismos de vanguardia de principios de siglo: dadaísmo, constructivismo y en particular el futurismo, ya que el nombre del Aviador Dro proviene de una ópera del futurista italiano Francesco Balilla Pratella (L’Aviatore Dro), y el nombre de Esplendor Geométrico de un poema del también futurista italiano Marinetti, Lo Splendore Geometrico E Meccanico e la Sensibilità Numerica (curioso también que ambos autores italianos estudiaran con Luigi Russolo, uno de los primeros pioneros de la electrónica de principios de siglo con sus intonarumori).

El Aviador Dro

Después de compartir la edición de un fanzine junto a gente del instituto Santamarca donde estudiaron, y de un grupo de Punk que montó Servando junto a Andrés García, Arturo y Servando forman su propio grupo de música electrónica llamado Holoplástica, cuya formación se vería luego expandida con la incorporación de otros miembros tras poner un anuncio en una revista que solicitaba gente que gustara del krautrock.

La formación del Aviador quedó pues así: Arturo (vocales), Servando (órgano, sintetizadores, voces y programaciones), Juan Carlos Sastre (guitarra), Gabriel Riaza (bajo, vocales) y Andrés Noarbe (caja de ritmos), Manuel Guío (vocales, teclados, vocoder) y Alberto Florez (vocales, percusión electrónica). Se deciden a cambiar el nombre El Aviador Dro y Sus Obreros Especializados y cada uno pasa a adoptar un nombre en clave de origen en la ciencia ficción: Carballar era Biovac, Lanz era Sincrotrón, Gabriel Riaza era conocido como Multiplexor y Juan Carlos Sastre era 32 32 y así con todos los miembros del grupo.  

En el verano del 79 nace Radio 3, y los Aviador Dro son invitados a grabar en los estudios de Radio Nacional de España. Como hemos visto en la introducción, los temas que graban pueden considerarse una copia española de Devo, menos limpia y con menos medios, pero al fin y al cabo, probablemente el primer pop español con clara influencia de la música electrónica y de Devo y Kraftwerk en particular –de quién versionan «Das Model» con Arturo Lanz en las vocales–. Justo después de sacar la maqueta en Radio 3, firman un contrato con la disquera Movieplay y durante la grabación, Arturo Lanz, Gabriel Riaza y Juan Carlos Sastre se auto-expulsan del grupo y se marchan para crear Esplendor Geométrico, un nombre que dice todo de sus intenciones.

Volviendo al “Techno”

Para un servidor, la historia, o más bien, la pre-historia del Techno en España toma como punto de partida ese preciso momento en el que Arturo y cía se escinden de Aviador Dro en busca de sonidos más extremos y maquinales, huyendo del Pop y de la estética marcianoide de hojalata y de ciencia ficción inofensiva tipo Ray Bradbury, y en definitiva más amable y pueril, que Servando Carballar dotaba a su Aviador Dro.

Dice Arturo Lanz en una entrevista al diario El País, que lo que más le molestaba de la banda

“Era ese ambiente creado en torno a dar cierta imagen. No me encontraba a gusto con los trajes que diseñaba Servando ni con los panfletos que redactaba para la galería. A mí ya no me interesaba hacer pop«.

Esta radicalización en su propuesta llevó inmediatamente a su distanciamiento con la movida madrileña que se hace cada vez más evidente con las declaraciones en su contra que realizan en esa época. Como consecuencia, empiezan a ser ignorados por la prensa especializada, reacia de por sí a propuestas de cariz electrónico.

Según Arturo, ese maxi, era demasiado controvertido, todo el mundo pensó que estaba loco: «A mi alrededor la gente hacía pop y se dedicaban a ser felices y a divertirse. Si en esa época hacías algo que no era divertido era como si vinieses de otro planeta, la gente dejó de hablarnos, nos decía esto es de locos». Esplendor se quedaron completamente aislados, como decía Noarbe “en la escena industrial de Madrid habría solo unas 100, 150 personas».

Tanta controversia hizo incluso que su compañero Gabriel Riaza tuviera que abandonar el hogar familiar cuando su madre vio la portada del primer single. “Si sacamos hoy día una canción como Destrozaron Sus Ovarios estaríamos en la cárcel», dijo Arturo Lanz.

Como cuenta el propio Arturo en un artículo de El País, «en el tercer concierto, en Rock-Ola, ya asentada la línea del grupo, tocamos nuestro repertorio más bestia. A partir de ahí es cuando nos dejaron de hablar. En el mismo artículo de El País, muestran este rechazo con ejemplos claros: «Eduardo Benavente (Parálisis Permanente) defendía su estilo «frente al de los palurdos de Esplendor Geométrico».

Cuentan en Canino Mag, que el propio Eduardo Benavente, el batería de Alaska y los Pegamoides, con quienes los ruidistas comparten local de ensayo, no pierde el tiempo en opinar sobre «Necrosis En La Poya», primer sencillo del grupo: “Menuda mierda de disco habéis hecho, tío”. Sin inmutarse, Lanz responde:

Menos mal. Si te hubiera gustado, habría empezado a preocuparme”.

En resumen, a la gente le pareció una aberración. Como dice Arturo en la RBMA, por aquel entonces, tenían 16 años, y ganas de provocar, cantar cosas como «necrosis en la polla» o burradas como en el primer tema de la cara B, «Negros Hambrientos», “tu tripa engorda con tu propia mierda no te puedes mover, no vales para nada tirado sobre el barro, ten compasión y guarda para ellos una bala”.

Ahí fue precisamente cuando dejaron los instrumentos a un lado para comprarse un Korg MS-20, un Korg MS-10 y algunos pedales de delay y echo, siguiendo los pasos más acerados y mecánicos de Chris Carter en Throbbing Gristle, así como de Cabaret Voltaire, bandas que acuñaron el término industrial, como decíamos más arriba.

Sin entrar en detalle en la extensa discografía de Esplendor, que ya se ha hecho, y muy bien, cabe reseñar que su primer disco, «Moscú Está Helado», grabado en 1979 y publicado en 1980, todavía guarda similitudes temáticas y musicales con Aviador Dro, y con Devo por añadidura. Digamos que en este tema de techno había aún poco, y de Pop mucho. Como prueba de ello, sirva decir que en «Moscú Está Helado» la música giraba alrededor de la voz, y su duración era corta, ambas características comunes del Pop.

Es difícil encontrar conexiones musicales con el primer sonido de Detroit en este tema, aunque si nos ponemos a hurgar, bien podría haber sido pinchado por el famoso DJ de Detroit The Electrifying Mojo, porque de tan blanco es casi negro, que habría dicho Derrick May. O en otras palabras it’s so stiff, it’s funky (de tan rígido, es funky). Pese a que los cuatro de Detroit crecieron nutriéndose del Synth-Pop europeo y americano, es casi seguro que el recopilatorio alemán Ata Tak («Fix Planet!», 1981)en el que fue publicado por primera vez este tema de seguro nunca llegase hasta el noreste americano. Si por un casual les hubiese llegado, seguro que habría sido incorporado a sus maleta.

Otro de los puntos en común que podrían sacarse entre Esplendor y el Techno, son las continuas referencias a la industria, que como en Detroit vía Dusseldorf, serían omnipresentes en la discografía de Esplendor “Nadie sale de la fábrica”, “Descansan las fresadoras, “Los puentes vulcanizados, las cintas transportadoras, los ejes y las poleas”. Eso y el colofón final que recuerda vagamente a una ráfaga de proto-acid house hacen de este tema algo distinto a lo existente en España en ese momento.

Los siguientes pasos de Esplendor serían mucho más radicales, más extremos, más oscuros. El grupo pasó pues de «Moscú Está Helado», del que por cierto Arturo Lanz reniega a día de hoy, a algo mucho más similar al futuro del grupo, el 7″ de «Necrosis En La Poya», publicado en el 81 por el sello de Pamplona Tic Tac. En este maxi se aprecia claramente el futuro del grupo, especialmente en el tema homónimo. La abstracción en el ritmo, la visión túnel, la sensación de inmersión y los berridos guturales de Arturo. El futuro determinaría este tema como seminal.

Influencia Nacional

“Pese a ser pioneros, la influencia directa en grupos de aquí fue escasa. España no estaba lista con todo esto, estaban con la movida” dice Noarbe. “Pepo me compraba Esplendor en el 87 para pincharlo con EBM. Es muy posible que en Valencia pincharan cosas de Esplendor aunque todavía no hubiese maxis de Esplendor. Flash Zero (Manuel Destars) por ejemplo era y sigue siendo un loco de Esplendor Geométrico.

Otra prueba de su impacto local, es que Esplendor tocó mucho en aquella época en la que se forjaba el Techno en España. En youtube podremos encontrar varios ejemplos gráficos como son sus actuaciones en Nacional 3, el templo de la EBM en Madrid, y en La Sala Del Cel en Girona en 1993.

En el minuto 1:29 de este vídeo puede verse claramente a un joven Ángel Molina apartando la cámara de su cara, y un poco después a los fundadores de Sónar Festival, Enric Palau y Ricard Robles, futuros protagonistas del gran salto a la palestra española del Techno en aquellos principios de los años noventa. Lo cierto es que la sombra de Esplendor está latente en nuestro país. Las generaciones actuales son claramente deudoras del grupo madrileño.

Para Andrés Noarbe, lo que aportó Esplendor «son los ritmos hipnóticos y eso lo acercan más al techno. Digamos que es el más technoide de los pioneros industriales. El impacto que ha tenido esplendor ha sido muy a largo plazo, y se mantienen más actuales que Throbbing Ghristle por ejemplo, que se han ido2 más al noise ruido y tal, pero Esplendor entra muy bien ahora en las nuevas generaciones, tenía un sonido que ahora es más válido, más actual.

La conexión pues con las nuevas generaciones de productores, promotores en España es intrínseca. Incluso el propio sello del grupo, Geometrik Records auspiciaría en 1995 la carrera en solitario de HD Substance, editando el tema «Past Line» en el recopilatorio «Electronic Generators», una colección imprescindible para entender los comienzos de la electrónica en nuestro país, así como otros de los futuros adalides del Techno en España como The Frogmen, Big Toxic, Madelman, Alex Martín, Fermín Duran, Resonic o Jumo (actuales organizadores del festival Sónar).

La extensa mano de Esplendor en la electrónica actual sigue más latente que nunca, han sido invitados a tocar en festivales como el extinto Decibelio, el L.E.V Festival asturiano. La gente de Post Club hizo en el año 2012 un evento en el que querían simbolizar el pasado, presente y futuro de la música industrial juntando a tres generaciones, Arturo Lanz, el cerebro del Techno madrileño Svreca y el arquitecto post-industrial francés Kangding Ray.

Otro ejemplo claro fue el protagonismo que le otorgaron al grupo en la Red Bull Music Academy de Madrid en el año 2011, en la que Arturo Lanz dio una lecture y el grupo ofreció una de las actuaciones memorables que se le recuerdan, en el Matadero de Madrid junto a grupos como Clock DVA.

Otra prueba de su influencia a nivel local es la colaboración con sellos españoles como Musica Dispersa, o con sellos como Frigio Records, en el que publicaron «Francotirador (Original – 1989)» un tema que apareció en un CD del grupo que sólo salió a la venta en Japón en 1989, que apareció en un recopilatorio en vinilo en el sello alemán Vinyl On Demand.

Podría seguir dando ejemplos, pero creo que la avalancha de datos proporcionada y sin sintetizar en este artículo es más que suficiente para hacernos a la idea. De todos modos, es muy probable que a Arturo y Saverio todo esto probablemente se la sude, ya que seguirán haciendo lo suyo, a su ritmo y sin hacer caso del entorno y del ruido mediático y mundano que les rodea, para ellos la música es escapismo, una manera de desahogarse, de descargar, de dar orden al caos que diría Arturo.  

Nuestro Techno: Una Introducción.