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No crucificarás a tu Dios

La importancia de figuras como Kanye West en nuestra vida es tan trascendente como la de los antiguos héroes.

28.02.17
Aleix Mateu

“Hombre-Dios que sufre, y muere, así el héroe establece la diferencia frente a los dioses. En términos estrictos no es Dios ni hombre, cabalga trágicamente entre las dos condiciones».

– Patricia Cardona (2006)

En la esquina donde intersecciona el Hollywood Boulevard con La Brea Avenue aparecía la semana pasada (el 22 de febrero) una escultura dorada a tamaño real de Kanye West en forma de Cristo.

Kanye aka Yeezus crucificado, con clavos en las manos y una corona de espinas, como en la portada de la Rolling Stone hecha por David LaChapelle, y un colgante de oro con el busto de Jesús y unas Yeezy sobre suelo rojo y con el cartel de «False Idol«.

Es obra de Plastic Jesus, artista de Los Angeles que basa sus creaciones en comentarios sobre la actualidad política y la cultura Pop; y forma parte de una serie de piezas que el artista ha hecho coincidiendo con los Oscar: el año pasado creó una estatuilla esnifando cocaína a cuatro patas y el anterior inyectándose heroína –en motivo de la muerte de Philip Seymour Hoffman– puedes verlos aquí.

La estatua de Ye se construyó en colaboración con Ginger, el artista de Las Vegas responsable de las figuras gigantes de Donald Trump desnudo en Seattle, San Francisco, Nueva York, y más ciudades, el pasado agosto.

El artista, que se declara admirador de Kanye tanto musical como creativamente, ha explicado a The Hollywood Reporter que quería mostrar el trato que le dan los medios y el público al artista, sobre todo después de su hospitalización y demás acontecimientos polémicos, como su meeting con Trump.

«I would say the message is this: By all means, treat and respect these people are artists, but don’t make them into gods — because we crucify our gods».

¿Es lícito ver a alguien como un Dios y reprocharle no serlo? Por su concepto, podríamos intercambiar la palabra Dios por ídolo, decir que la idea esencial de la estatua es que no idealicemos a los artistas, porque nosotros crucificamos a nuestros ídolos.

De hecho, ¿no es un ídolo la «imagen de una deidad objeto de culto«? Así lo define la RAE y, por extensión, puede ser la estatua de un humano.

A pesar de que desde distintas voces se haya propuesto que los grandes relatos han muerto o que las voces que sientan cátedra ya no son reconocidas como tal de forma unánime, como apuntaba Brian Eno en su reciente conferencia en el CCCB ejemplificándolo con la literatura universal y sus viejos protagonistas, es difícil creer que no podamos señalar a ciertos artistas actuales como responsables de la deriva creativa contemporánea.

Kanye West (como apuntó alguien del público al final de la charla) es uno de los indiscutibles. Hoy mismo ha dado otra prueba de ello con la publicación en su Soundcloud de «BED YEEZY SEASON 5 (FT. THE DREAM)«, una pieza de 17 minutos en la que el artista reinterpreta de forma magistral la demo que de The-Dream escribió para J. Holiday, «Bed«.

Kanye la creó en motivo de la presentación de la nueva temporada de Yeezy el pasado 16 de febrero.

Y parece que Plastic Jesus lo reconoce cuando dice que West «es un genio escribiendo y produciendo», hasta que «le crucificamos».

«He’s a genius at writing and producing but he’s not a God, and that’s where we put him. Until there’s an issue in his life or a hiccup in his career, then we crucify him»

«We’ve seen it before with people like Britney Spears or Lindsay Lohan. The same people who put him into a God-like place are the same yapping at his heels for a piece of flesh when something happens.»

Pero la historia de estas «crucifixiones» es la misma del fenómeno fan. ¿Por qué debemos preferir una audiencia pasiva frente al fan creativo/productor/interlocutor con la obra de sus ídolos?

Explica Patricia Cardona en Del héroe mítico al mediático (2006) que «el héroe sólo existe por la palabra, y sus gestas se estructuran para que perduren en la memoria colectiva». Éste no tiene profundidad psicológica y se mueve dentro de categorías claramente establecidas: «caos-orden, vida-muerte, pasado-presente–futuro».

Las hazañas del héroe, a medio camino entre las de un humano y las de un Dios, quedan en la memoria colectiva que se transmiten de forma oral o escrita y crean nuevos significados culturales, a la vez que «responden a patrones universales».

Si así era el héroe antiguo, el héroe contemporáneo es aquel que canaliza las ansias de una gran parte de la sociedad en sus hazañas y crea nuevas concepciones simbólicas que son transmitidas por el resto de la sociedad (ahora por los medios de comunicación y las redes). El héroe contemporáneo son los ídolos.

Los fans, apelados e iluminados por sus ídolos, no son simples consumidores del relato, si no que buscan ávidamente en el objeto cultural una vía de (auto) comprensión, dialogando con él y estableciendo sus propios sentidos.

Y no es necesario tener canciones como «Jesus Walks» o álbumes como «Yeezus» para ser uno de estos ídolos. Como la youtuber Ter demuestra en sus vídeos, otras heroínas actuales podrían ser Kim Kardashian o Selena Gómez, cada una creadora de sus propias hazañas.

«Kanye West es muchos kanyes y tan sólo uno a la vez. De carne de prensa rosa a ermitaño en su estudio», decíamos cuando hablamos de «The Life Of Pablo«. Ye es el Hombre-Dios y a la vez «no es Dios ni hombre», y como tal actúa en su cuenta de Twitter, en sus speeches durante los conciertos y en sus excéntricas formas de presentar música.

La tarea de sus fans, como los de cualquier otro ídolo, es la de interactuar con sus relatos, sea cual sea la forma que estos adopten.

Por lo tanto, Mr. West puede aparecer dorado, con clavos en las manos y una corona de espinas, como en la portada de la Rolling Stone hecha por David LaChapelle, y un colgante de oro con el busto de Jesús y unas Yeezy sobre el suelo rojo de la alfombra de Hollywood, pero jamás con el cartel de «False Idol».

Kanye West ya exploró las implicaciones de la fama en su canción y vídeo «Famous«.

Léelo en «Un comentario sobre la Sex Tape de Kanye West».