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Next Life: TEKLIFE y la ausencia del líder natural

19.11.14
Frankie Pizá

Ante la aparición del álbum colectivo, la iniciativa familiar «Next Life» editada por Hyperdub por TEKLIFE, se vislumbra un nuevo estadio en la evolución del Footwork que lamentablemente ha estado marcado por la defunción de DJ Rashad, el líder de la generación y a partir de ahora una suerte de mártir que acompañará al género en todas sus vivencias.

Pronto se cumplirán 5 años desde que pude escuchar por primera vez “Footwurk Homicide”; recuerdo con espeluznante claridad la sensación de temor y curiosidad que invadió mi cabeza al escuchar aquel desequilibrado y agresivo diseño estructural; me imaginaba cualquier escena violenta de cualquier filme centrado en los suburbios afroamericanos cortada, ensamblada de forma neurótica. Aquel, uno de los impactantes cortes aparecidos en “Da Trak Genious”, el álbum debut de DJ Nate, era elegida por Mike Paradinas para abrir su primer mix ilustrativo sobre la escena Juke/Footwork en Chicago, un ecosistema que había permanecido virgen de atención exterior desde hacía cerca de una década.

Él mismo, el capo de Planet Mu, seleccionó con sus manos los cortes que quería editar en aquel release, una recopilación de singles que el adolescente de Chicago ya había ido lanzando en su canal de YouTube, incorporando algunas inéditas: inciaba así una infección con la capacidad de cambiarlo todo en muy poco tiempo, como quien levanta la tapa de un bote en el que un concentrado de ántrax ha estado bajo cautela durante mucho tiempo, sin escapar de los límites del Southside de Chicago.

Antes de aquello, algunos ya conocían de la existencia de aquella malformación rítmica (quizá por Juke Trax Online, primer sello en dar orden al flujo creativo de los protagonistas primitivos desde 2006) creada por y para las necesidades de los footworkers y que deconstruía Hip Hop, Ghetto House, Soul y Funk en una especie de compuesto mutante dominado por la intersección entre los 80 / 160 BPM, los tripletes de batería y las voces cortadas de forma despiadada, descerebrada. Vídeos de encuentros de algunas cliqués famosas en Walacam (donde también comenzó a hacerse popular el Bop), el blog del musicólogo Wayne&Wax o referencias encontradas en otras regiones, como el Passinho brasileño, el Jit de Detroit o la Changa Tuki en Venezuela: todos estos marcados por un denominador común que no era otro que la eufórica danza centrada en el “trabajo de pies”.

Ante “Da Trak Genious”, el primer álbum de DJ Roc y la primera aparición de DJ Rashad o DJ Spinn en Planet Mu el mundo de la música electrónica respondió con una mezcla de expectación y desconfianza provocada por la lenta asimilación de algo tan revolucionario: aquellas bases parecían desencadenarse como descargas eléctricas, disparando percusión de forma esquizofrénica, parecían triturar 25 años de cultura musical afroamericana en un modelo de aspecto barato, vulgar y temerario.

A final de 2010 llegó “Bang & Works” recopilando lo mejor del movimiento, de los álbumes editados por Planet Mu y presentando a otros protagonistas de esa desconocida escena: no solo la estética Juke/Footwork, historia y características se comenzaban a extender por el underground europeo, también se extendía la confusión entre Juke y Footwork, inIcialmente considerados lo mismo.

Mientras que el Juke es una simple evolución rápida de la party music por excelencia, el Booty/Ghetto House, el Footwork resulta una degeneración experimental en la que interviene con más peso el sampling, el estiramiento, contracción y mutación de muestras Soul, Disco, Funk, etc. Mientras que el Juke mantiene el ritmo 4X4 convencional, el Footwork se divisa mucho más complejo y fuera de control.

El Footwork, por naturaleza y rasgos, es más dado al desarrollo psicodélico, un matiz que revela dos de las claves de su importancia a nivel genérico: se puede plantear seriamente como una evolución de la esencia Acid House, por la sintonía en cuanto a sensaciones que puede provocar, y es claramente el aditivo que lo convierte en el principal ingrediente para los bailarines (rápido, hipnótico, febril), mayores beneficiados de la aceleración rítmica que llevaría sus pasos a un nuevo nivel de complejidad.

Y es que la “música” era un elemento en segundo plano para la inicial comunidad Footwork en Chicago, asentada en el West Side y Southside: la verdadera afición de todas sus células era el baile, ejercitar pasos y poder llegar a ingresar en algunas de las cliqués originales, como los House-o-Matics (creada en 1989 por Ronnie Sloan y en la que figuraría el joven DJ Rashad, DJ Milton, Deeon o Slugo). Solo cuando las técnicas comenzaron a ganar importancia la escena a puerta cerrada se volvió polivalente: productores y DJs comenzaron a rivalizar y a ganar motivación, convirtiendo el ADN de aquello en algo más completo.

De hecho, el miembro de House-o-Matics RP Boo ha comentado en varias ocasiones que creó su primer track Footwork con el sample de ODB por error: aquel “Baby Come On” fechado en 1997 y después la creación del famoso “The Godzilla Track” (o «11-47-99”, triturando el sample de Godzilla a su vez extraído de “Simon Says” de Pharoahe Monche en 1999) fueron ultra-sincopados delices, una locura momentánea del joven Kavain Space experimentando con una AKAI MPC y librerías de samples prestados por un amigo.

El Footwork como revolución

El error es un denominador común en casi todos los avances o evoluciones artísticas/creativas: en ocasiones hace falta una chispa no controlada o inesperada que haga replantearnos los convecionalismos o esquemas preestablecidos, que en definitiva haga salir, en concreto, de la apatía a una música electrónica ceñida durante años a modelos ya asimilados. En ese sentido, el Footwork y su aparición puede compararse sin equivocarnos con la erupción del D&B/Jungle en UK años atrás.

Digamos que el Footwork y su descubrimiento mayoritario hizo salir de la “zona de comfort” a la escena europea, mostrarles que no todo se había acabado: a partir de ahí comenzaron a surgir proyectos que imitaban o incorporaban algunas de las facetas del Footwork a un modelo híbrido como los primitivos experimentos de Addison Groove, Ramadanman, Cedaa, Distal, etc.

La relación, antes de hacerse bidireccional (en la que tanto productores europeos mostraban su genética a los portadores del código en Chicago y viceversa, observando como cenit “Let It Go” de DJ Rashad), adquirió las primeras formas coherentes (en cuanto a la aplicación del formato) en Kuedo o Machinedrum, artistas también impulsados inicialmente por Planet Mu que supieron adaptar aquella sustancia a sus discursos de forma menos radical.

La enfermedad inoculada con inteligencia por Paradinas era ya una realidad y un hecho constadado, dada la multiplicación de artistas extranjeros o no de Chicago que comenzaron a inclinarse al Footwork: Soundcloud era una inundación de bocetos y pruebas de newcomers y respetados intentando hacerse con esos códigos que tan solo los locales conocen de primera mano. Eran ellos los que tenían que salir de su propia “zona de comfort” para ayudar a los impresionables europeos de qué trataba el Footwork y cómo se hacía (o cómo debía servirse).

Aunque al principio fue chocante, casi como una tribu de la que no había información detallada viajando al primer mundo, pronto las principales figuras del movimiento comenzaron a definirse: DJ Rashad encabezaba la tripulación en festivales internacionales y eventos en Londres, Berlín o Amsterdam, colocándose poco a poco el título de punta de lanza.

Fueron apareciendo también y en paralelo, deformaciones ligeras del propio Footwork: cuando el género ya era un nicho de mercado por sí mismo y otros A&R comenzaron a darle edición física como Planet Mu, aparecieron la más económica y espaciosa Flight Muzik de DJ Diamond o Young Smoke, la conjunción con la estética bootleg y la decoración con samples Boogie/Disco de Patrice & Friends (Slackk), el Footwork más purista y emocional que proponía Traxman o las adulteraciones Footwork Jungle (Om Unit), resultado de unir precisamente esos dos estilos tan distanciados pero próximos entre sí.

Traspaso de poderes entre Planet Mu y Hyperdub

«El hip hop y el footwork comparten esa estructura en dos tiempos, un pinzamiento de bajos muy lento, con esos golpes dobles y la percusión por encima, que es lo primero que me gustó del jungle. Es una cosa muy rara, porque cuando la gente habla hoy de hip hop y footwork, suele ser con un cierto desdén, tildándola de música funcional, música de club o música callejera. Lo que en el fondo es verdad, pero lo más interesante es su gran sofisticación rítmica, comparada al menos con otras músicas actuales”. (Kode9)

Aunque Paradinas fue el primero en percibir el potencial de aquella mutación extraña nacida en las catacumbas y grandes salas con parquet de Chicago (donde a menudo se baile bajo fluorescentes y en horario de tarde), una partícula encerrada a la que dio significado insertándola de forma valiente en la cronología evolutiva de la música electrónica, no fue hasta que Kode9 comenzó a incluir tracks en sus sets y a adentrarse en el ecosistema cuando el Footwork despegó definitivamente.

En 2013, y con algo de recelo inicial, Hyperdub anunciaba el fichaje de Rashad Harden y la primera publicación orientada al Footwork de su catálogo: “I Don’t Give A Fuck” marcaba un antes y un después en el desarrollo de la infección y la revolución, siendo además el traspaso de poderes simbólico entre Paradinas y el gurú escocés, que iba a partir de ese momento a observarse como el principal instigador de parte del género.

No era cosa de prestigio, tampoco de bagaje, pero Hyperdub oscilaba en una mejor posición que Planet Mu para reforzar la opinión que el público tenía sobre el Footwork: el sello controlado por Kode9 supo posicionarse en el momento clave y afiliarse al movimiento en su momento de explosión real, utilizando el trabajo ya hecho por Planet Mu a comienzos de década, rompiendo la vía y ensanchando un camino realmente empedrado.

Llegó la obra maestra “Rollin’” (Hyperdub, 2013) y poco después el esencial “Double Cup” (Hyperdub, 2013), quinto álbum largo de DJ Rashad que llegaba después de un “TEKLIFE Vol. 1: Welcome To The Chi” que inauguró el sello Lit City Trax en 2012. Harden incluso decidió abandonar la idea de editar otro largo con la marca que había fundado junto a J-Cush y DJ Spinn para marcharse al lado de Kode9, probablemente el A&R más influyente de los últimos 10 años, el tiempo concreto que Hyperdub lleva entre nosotros.

En aquel momento la idea de TEKLIFE, la marca en sí y la ideología ya estaban establecidas, reconociéndose ya internacionalmente a aquel colectivo como la principal agrupación/familia de activos Footwork dispuesta a invadir y colonizar de forma seria y ordenada fuera de las limitaciones de Chicago. Además de ser los primeros en emprender su propia aventura editorial, Spinn & Rashad fueron los pioneros en presentarse en festivales y grandes eventos con una propuesta sólida, acompañados de footworker y de su excéntrica, eléctrica forma de encadenar tracks, o los primeros en aceptar foráneos dentro de su piña.

“TEKLIFE or NO LIFE.”

TEKLIFE, conceptualmente, es la vida rápida, acelerada, directa y sin tiempo para la reflexión, mantenerse “vivo o morir”, una actitud de entusiasmo y experimentación al límite de las jurisdicciones que congenia al dedillo con la música (y competitividad inherente del baile) que se promueve, igualmente extrema, apresurada y esencialmente impulsiva. Musicalmente desciende, o más bien puede considerarse un perfeccionamiento de la escuela Ghettoteknitianz, igualmente patentada por Spinn, Rashad o Traxman y que equipara, relaciona el Footwork a las características del Techno.

Con Rashad ya situado como una figura electrónica de primer nivel, editando en el sello más respetado de cuantos hayan aparecido en el Reino Unido, la comunidad y ecosistema TEKLIFE fue haciéndose mayor y lo mejor: multicultural. No solo los ya conocidos Deejay Earl, Taye, Taso, Spinn, DJ Manny, Gant Man, Traxman o DJ Phil seguían creciendo en términos de atención popular, también se incorporaban activos como DJ Paypal, Durban o el jovencísimo Sirr Tmo, el más intrépido en cuanto a la fusión de estilos de cuantos conviven en ese hogar.

Antes del 26 de Abril de este 2014, el Footwork, lejos de parecer algo establecido, era ya sí algo considerado ya de forma cuasi unánime como el compuesto de más rápida extensión en la historia de la música electrónica (no una extensión en cuanto a unidades infectadas, sino por su facilidad para adentrarse en otros diseños electrónicos). La llegada de un tercer estadio estaba al caer y para lamento de toda la comunidad, éste se encarnaría en el repentino fallecimiento de DJ Rashad a causa de una sobredosis a la edad de 34 años.

Es una cuestión difícil la que se plantea a raíz de la desaparición del líder natural: la necesidad de un mártir para adquirir una nueva forma, la idea de tener una figura a la que honrar, un talento prodigioso que asciende al rol de leyenda y parece marcará los pasos del género que él mismo describió con “un potencial ilimitado” durante toda su existencia. Muchos ya lo han comparado con la influyente muerte de J Dilla, a pocos días de lanzar “Donuts” (Stones Throw, 2006).

“Next Life”, el álbum que ha confeccionado Hyperdub para homenajear la figura de DJ Rashad y del que todos los beneficios irán destinados al hijo del productor, es uno de los discos más importantes del año no solo por el factor sentimental, también por representar el verdadero giro de guión provocado por esa tragedia; la sensación de estar huérfanos pero más unidos que nunca se ha hecho palpable si visualizamos la panorámica de la comuna TEKLIFE; el desafortunado hecho ha creado una sensación “familiar” que hasta entonces no había quedado tan clara.

Además, ésta “sensación” parece dispuesta a ser el punto de partida para la siguiente evolución del género: la no limitación al espectro de Chicago es la crucial diferencia con “Bang & Works” y también el nuevo desencadenante que formalizará el Footwork como un código abierto y sin normas determinadas únicamente en posesión de locales o cercanos al núcleo. “Next Life” significa una ilustración del presente del Footwork pero también un adelanto de lo que viene: el ejército TEKLIFE solo será el portador de la bandera, pero la revolución seguirá un camino sin barreras, tal y como lo hubiera deseado el propio Rashad.

@FrankiePiza