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¿Quién revivió a Neneh Cherry?

Escapando definitivamente de su imagen de pop star noventera, Neneh Cherry da con “Broken Politics” el paso definitivo hacia el pop de vanguardia. Four Tet es una pieza clave en esta cuidada transición. 

25.10.18
Antoni Ripoll

A los que nacimos en los ochenta, el nombre de Neneh Cherry nos conecta directamente con nuestra infancia tardía. La culpa la tiene “7 Seconds” (1996), un hit de radiofórmula, una balada melancólica que sonó durante años en cientos de espacios televisivos y radiofónicos de la era pre-internet.

Por aquel entonces, “7 seconds” estaba proyectando a la artista a una audiencia global pero, a su vez, —y sin que nadie fuera consciente de ello— también estaba marcando su inminente retirada de la industria musical por casi veinte años. A veces nada es lo que parece.

Sucedió así. Y lo cuenta la misma artista en una reciente entrevista para El Mundo:

“Cuando lancé aquél disco comencé a darle demasiadas vueltas, no me sentía libre, sentía que tenía una responsabilidad de crear éxitos y yo de lo que vengo es de un entorno libre como el del jazz. Creo que toda esa parte de la industria en la que sólo importan las ventas y los éxitos me paralizó. Ahora me siento libre, abierta”.

Desafortunadamente, en la industria musical actual el caso de Neneh Cherry es de todo menos paradigmático. Quien sale de la rueda difícilmente vuelve a entrar en ella, y mucho menos lo hace con el reconocimiento y la dignidad deseados. Por esto su retorno es francamente estimulante.

En realidad el comeback de la artista tuvo lugar hace cuatro años, cuando sorprendió a crítica y público con “Blank Project” (Smalltown Supersound, 2014), un sorprendente LP con Four Tet y RocketNumberNine en la producción. Fue la primera piedra de un nuevo principio para Neneh, con un discurso obviamente más maduro y —esto es lo interesante— totalmente apartado de lo que debería haber sido su desarrollo lógico como pop star en ciernes.

El inclasificable cóctel de “Blank Project”, una mezcla poco ortodoxa de rock secuenciado y trip hop noventero, fue el revulsivo necesario en la trayectoria de Neneh Cherry. En él se vislumbraban sus intenciones a medio-largo plazo: una aproximación a la escena pop de vanguardia. Pero la obra definitiva de esta nueva etapa estaba aún por llegar.

Con “Broken Politics” (Smalltown Supersound, 2018), Neneh logra alcanzar ese ansiado lugar. Ya más cerca de la sensibilidad de Julia Holter que del post rock de DFA.

Aquí Neneh prescinde de la intensa instrumentación de RocketNumberNine que dominaba su anterior trabajo y la sustituye por un mayor protagonismo de su propia voz y de los arreglos electrónicos de Kieran Hebden. Con este cambio la artista se aleja parcialmente del ruido y se acerca al pop detallista contemporáneo.

Por cierto, la fotografía de portada es obra de Wolfgang Tillmans, una de las cámaras de culto en circuito pop actual, conocido principalmente por su trabajar con Frank Ocean en “Endless” y en “Blonde”, en 2016. Esta colaboración no hace más que evidenciar la conexión de Neneh con el presente.

El primer single de “Broken Politics”, “Kong”, publicado hace un par de meses, ya anticipaba el nuevo enfoque de la artista:

Con “Broken Politics”, Neneh Cherry también está entregando otro un mensaje a su audiencia, mucho más profundo: otra dinámica de producción artística es posible, al margen de los tempos de industria musical, basada en explotar la sensibilidad al margen de la mediatización, sin prisa por dar solidez al discurso, sin un objetivo comercial que ensucie la identidad, siendo el paso del tiempo un aliado y no un enemigo.

A sus 54 años y con tres hijas (una de ellas, Mabel, con su propio proyecto de r&b que, por cierto, acumula millones de suscripciones y reproducciones en YouTube), Neneh parece haber encontrado su cosmos particular. Está por ver cómo evoluciona este enfoque pero de momento su partnership con Four Tet funciona a pleno rendimiento y da la sensación de que le quedan muchas cosas por contar.