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Migos: La cultura como contradicción

Han sabido leer su tiempo como casi nadie y a la vez, amarrar por la cabellera a toda una ciudad para reunir todo el ingenio, sudor, sexo, descaro, mugre y asfalto que fluyen por las calles de Atlanta.

02.02.17
Frankie Pizá

Texto de Gonzalo Oya.

En 2013 cuando su «Versace» irrumpió en nuestra vidas, muchos pensamos que aquellos tres tipos de verborrea atropellada no eran más que el enésimo caso de one hit wonder venidos a más, viviendo su pertinente mes de fama en la industria.

Sin embargo, Migos no tardaron en demostrarnos que el impacto de su fórmula iba mucho más allá de un single de éxito, o de la rápida y puntual aparición de fans tan célebres como Drake.

No hace falta contar aquí y ahora el largo camino recorrido por estos tres chicos de Atlanta desde «Y.R.N» , la mixtape que comenzó todo, hasta llegar a «Culture» su nuevo álbum; pero nunca viene mal recordar el resultado de este viaje.

Y es que con un puñado de mixtapes y un álbum como «Young Rich Nation» (2015) que acumuló más pena que gloria a nivel comercial, este trío ha logrado no sólo permanecer a lo largo de estos años como elementos relevantes en una industria cada vez más volátil, sino también y por encima de todo, convertirse en lo que muchos consideran el grupo Hip Hop más influyente de lo que llevamos de década.

Para explicarlo, podríamos hablar de Quavo y del extraordinario valor estético de su característico flow, o también de como éste es quizás uno de lo últimos hallazgos que nos dejará el Hip Hop de la segunda década de este siglo.

Por supuesto, tampoco podríamos pasar por alto su responsabilidad en convertir un hecho cultural tan específico como el Dab dance en un fenómeno del que hasta el alcalde de tu pueblo ha escuchado hablar, un ejemplo más de su asombrosa habilidad para atrapar al vuelo antes que nadie el slang y los movimientos que surgen cada día en las vibrantes calles de Atlanta.

Pero siendo sinceros, nada de esto va a hacer falta. Bastará con que prestes atención a su recién editado «Culture» para obtener el mejor resumen posible de todo lo que ha ocurrido hasta ahora e incluso, intuir lo que ocurrirá en el futuro.

Migos llegan a su nuevo álbum conscientes de si mismos y de la sorda influencia que llevan años ejerciendo en el Hip Hop internacional. Y desde luego no parece importarles demasiado el escaso crédito obtenido a cambio a lo largo de estos años por todo ello; así que será mejor que nadie busque un ápice de inocencia en su discurso.

El estrepitoso fracaso de su debut «Yung Rich Nation» (2015) provocó una huida hacia delante en busca de nuevos horizontes estéticos y sonoros con lo que mantenerse a flote en una jungla que no da segundas oportunidades.

Conscientes de ello, Migos jamás la buscaron ni la necesitaron. Se mantuvieron en movimiento y fieles a la guardia pretoriana –Zaytoven y Metro Boomin incluidos– que ha ido forjando su sonido hasta la fecha, mantuvieron su vista y oído pegado a las calles muy atentos a que caminos tomar y cuales evitar.

Puede que por ello «Culture» se parezca en realidad tan poco a casi nada de lo que seguro iremos escuchando del saturado rap de Atlanta a lo largo de este año.

Sobrevolando los clichés y tics propios del género, Migos han hallado al fin un perfecto equilibrio entre esa autoimpuesta y hipnótica oscuridad que tan fácil es ligar a la influencia del añejo horrorcore y Crunk de Memphis, y todos esos ambientes melancólicos que llevan explorando mixtape a mixtape –casualidad o no– tras estrellarse con su álbum debut.

Por supuesto, hay mucho de los Migos de siempre en «Culture», pero también ejemplos de como su propuesta parece ya lista para volar hacia muchos más lejos. No hay duda de que la presencia de un productor como Cardo o de alguien como Travis Scott, influencia más que evidente en muchos pasajes del disco y que regala uno de los mejores momentos del tracklist, son una llamada de atención ante los caminos que los Migos del futuro pueden emprender.

Pero no hagas demasiado caso a los que claman que Migos son algo así como los Beatles de nuestros días.

De ser algo, podrían ser los Bar-Kays de la Atlanta del SXXI. Alguien que, al igual que Larry Dodson, James Alexander y compañía hicieron en su día, han sabido leer su tiempo como casi nadie y a la vez, amarrar por la cabellera a toda una ciudad para reunir todo el ingenio, sudor, sexo, descaro, mugre y asfalto que fluyen por las calles de sus guetos, reconstruyendo gracias a ellos su propia versión de un género en el que ya han dejado su impronta para la historia.

Sin embargo, lo curioso es que el destino haya querido que tal y como ocurrió en 2013, Migos hayan necesitado toparse con un tema estandarte convertido en inesperado fenómeno viral –«Bad and Boujee»– y una vez más, con una celebridad dispuesta a darles un nuevo empujón ante el gran público y la industria.

Si en los tiempos de «Versace» fue Drake quien catapultó la popularidad del tema y del grupo tras colarse en su remix, hoy es Donald Glover quien ha abierto el último cerrojo que se le resistía a la banda en la caja de caudales de la industria.

Su mención a Migos durante su discurso de agradecimiento en los Globos de Oro, pocos días antes del lanzamiento de «Culture», ha sido sin duda el impulso definitivo a la hora de convertir el álbum de los de Atlanta en el primer número 1 de Billboard de su carrera.

Como vemos, antes y ahora, Migos han necesitado de un agente externo para que esa masa amorfa y casi siempre indocumentada que llamamos mass media, brinde la atención y el respeto a su trabajo e influencia en el género, atrayendo así por el camino a todos esos oyentes despistados y de criterio difuso que engordan las listas de ventas.

La contradicción que supone que el grupo más influyente del Hip Hop de nuestros días, necesite el apoyo de uno de los tipos menos influyentes y más anodinos del género para ser respetado y considerado más allá de la prensa especializada no es nueva pero en su caso, resulta un irónico recordatorio de lo especial que resultan como fenómeno.

Si les hablas de Trap, Migos te hablaran de la cultura Hip Hop. Háblales de Rap, y ellos no dudarán en definir su música como Trap-Funk. Y si les nombran a Atlanta, ellos dirán que es Nueva York el lugar donde mejor les han tratado. Y así, hasta el infinito. Entrevista a entrevista, aparición a aparición toda su figura y su obra parece consagrada a una bendita y constante contradicción.

Alberto Moravia solía decir que tan sólo las contradicciones permiten la afirmación de la personalidad. Ahora ya sabes el porqué un fenómeno como el de Migos está tan sobrado de ambas.