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Mientras, existe una Atlanta electrónica a la que no estamos escuchando

Harsh Riddims, con Fit Of Body al frente, consigue lo que otros sellos no pudieron en el último lustro: llamar la atención en una ciudad monopolizada por el Rap callejero.

23.02.16
Frankie Pizá

Dean Blunt comentó recientemente que «Atlanta era el sitio que una vez había construido en su imaginación», puntualizando que «fue el primer sitio en el que tu podías encontrar muchas clases diferentes de ciudadanos y personas negras», y comparándolo con Narnia. Siempre podemos esperar juicios y acciones singulares del británico, hace poco relacionado estrechamente con el Hip Hop debido a su proyecto Babyfather, aunque éste en concreto resulta de lo más gráfico.

Nosotros si pensamos en Atlanta lo hacemos primeramente en nuestro rapero preferido; Young Thug sería mi caso. O lo hacemos pensando en colectivo: la escuela Hip Hop más distinguible a nivel geográfico en Estados Unidos, con todos los proyectos (más famosos o menos) compartiendo una idiosincrasia definida inicialmente por Shawty Redd, por sellos como So So Def y en los últimos años por la atención a rostros como los de Gucci Mane, Wacka Flocka Flame, Migos, Rich Homie Quan o Rae Sremmurd.

Atlanta es obviamente Trap («un sitio, un lugar al que nadie quiere llegar o nadie quiere frecuentar, más que un estilo por sí mismo»), aquello definido primitivamente por Lex Luger y Southside al frente de 808 Mafia y que, como ya destaqué en este pasado artículo, suele ser hoy tratado como un sinónimo de EDM, una forma adulterada de Hip Hop con la calle y la agresividad como tónicas y contenidos mayoritarios, o aquella terminología en boca de todos pero que nadie fuera del estado de Georgia ha tenido tiempo de comprender antes de que se convirtiera en lo que hoy es.

Atlanta es el pavimento que pisan tíos tan distintos como ILoveMakonenn o Rome Fortune, y el que pisaron UGKOutKast y Goodie Mob. Pero cómo puede ser que todo lo que estamos nombrando tenga que ver con el Rap; acaso una de las cunas del dirty south junto a Houston y Memphis no contaba con música electrónica? Con tipos, por ejemplo, como Moon B?

Recuerdo que a principios de 2012, después de hablar varias veces de su trabajo, publiqué un mix de Drew Briggs, más conocido como Divine Interface y que por aquel momento se proclamaba miembro del movimiento «Ghetto Lo-Fi» en la ciudad.

En su momento resultaba anómalo conocer de la existencia de un movimiento electrónico en Atlanta, y hoy lo sigue siendo. Aunque, según explica el mejor amigo de Briggs, Ryan Parks aka Fit Of Body, en la última edición de The Wire, «algo está cambiando recientemente en Atlanta».

Es cierto, porque después de años en los que relacionábamos Atlanta con un paraíso de los clubs de striptease, aquellos en los que a lo mejor podríamos habernos encontrado con Future, con las ropas extravagantes de André 3000 o un alto índice de criminalidad, podemos confirmar que los cimientos de esa comunidad de creativos que comenzó a construirse a principios de década están comenzando a secar.

Puestos a comparar, en Detroit pasaría algo parecido, aunque serían sus propios pesos pesados los que estarían taponando la salida: salvo Black Milk, Danny Brown, J Dilla o Slum Village, otros nombres Hip Hop parecen ser eclipsados y no llegan al gran público.

Chicago es ejemplar en ese sentido: a pesar de la grandiosidad y empeño de Kanye West, brillan nombres de todo tipo, tales como Chance The Rapper, los impulsores principales del Bop, Sicko Mobb, o todos los nombres relacionados con el movimiento Footwork. Si Chicago fuera Atlanta, tan solo escucharíamos la palabra Drill.

Antes del sello Harsh Riddims Blood Sucking Cassette Co. (ahora simplemente Harsh Riddims), otros intentaron lo mismo: Spontaneous Rhythm o la plataforma JASS, del beatmaker Time Wharp intentaron englobar a una posible escena electrónica capaz de despuntar como lo ha hecho otra anomalía, ésta sí derivada del Hip Hop, como es Awful Records (Ethereal, Slug Christ, Father, etc) y toda su troupe de talento particular e inclasificable. En aquel tiempo, más o menos 2011, los protagonistas hubieran sido los mismos: Divine Interface, REKchampa y otros contemporáneos.

El fundador, Fit Of Body, comenta que el ingrediente principal que ha podido favorecer en un contexto más preparado para estas propuestas en Atlanta es posiblemente el mismo que antes lo impidió:

“I’ll go and skate and there’ll be 15 other young black kids at the skate spot now, man, when I was a kid I was the only black kid in my group of friends. There’s room now to express yourself more in the community, even back to rap, Young Thug is making it cool to wanna stand out, and not necessarily be like, ‘I’m just gonna wear Air Force Ones’. It used to be that if I went to a noise show it’d only be me, but now I go there and I’m like, ‘ahh, look at all these other black kids!’. It’s cool that the community is opening up, and I just wanted to express that… People are really excited about playing music here and doing things differently.”

O más concretamente, la evolución de una identidad electrónica en Atlanta puede estar relacionada estrechamente con el crecimiento y mejora de las condiciones sociales de la urbe, según comentó en esta entrevista:

«Atlanta is a fairly easy going place to live. The city does seem to be going through an awkward growth spurt, but it’s pushing the artists living here and encouraging new ones to move in.»

La fértil actividad y experimentación con los patrones del Hip Hop, el Deep House o las abstracciones instrumentales de relativa concordancia con lo que ocurrió hace casi una década en Los Ángeles está confirmada; en «Harsh Riddims Volume 2», la nueva recopilación del colectivo encabezado por Parks, escuchamos una fusión elegante, intensa y homogénea de todas esas influencias.

En su catálogo (exclusivamente distribuido en formato casete) encontraremos espeluznante material como el de Nima en «See Feel Reel», las atmósferas nostálgicas y espaciosas de Divine Interface, o las piezas meditativas y profundas de Eiliyas. Destaca por encima de todas las referencias «Health Is Wealth Vol. 1», con el propio Fit Of Body (quien ya publicó un release en 2013 con DKA Records, otro sello focalizado en la experimentación asentado en Atlanta) dando forma a una posible unión entre Galcher Lustwerk, Virgo Four y algún proyecto del roster de Minimal Wave.

Las posibilidades de comunicación no sirven de nada en estos casos: una imagen monopoliza a una ciudad completa, una de las más grandes de Estados Unidos y, a pesar de nuestras ansias de conocimiento y consumo, no escuchamos a una Atlanta electrónica que se está desarrollando detrás de ese neón gigante que reza «Trap».