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Tres voces y una misma historia sobre UK: GAIKA, Skepta y Babyfather

Un relato contado por tres iconoclastas y en tres imprescindibles discos: "SECURITY", "Konnichiwa" y "BBF Hosted by DJ Escrow".

11.05.16
Frankie Pizá

Londres es el área metropolitana más grande de Europa; tan solo en la capital del Reino Unido se genera un 20% del PIB global de la nación. Icono cosmopolita de la cultura, las artes y la diversidad, en plena tercera ola de la islamofobia Londres tiene un alcalde musulmán hijo de inmigrantes paquistaníes, el laborista Sadiq Khan.

Pakistán ocupa desde 2011 el sexto puesto en el ranking de países extranjeros con más presencia en el censo londinense; tan solo están por arriba los nigerianos, los irlandeses, los polacos y los indios.

Londres es allí donde un inmigrante lo tiene cada vez más difícil y donde un estudiante español viaja para sobrevivir a duras penas por una línea en su currículum. Londres genera inspiración y rabia, mitología e idealización; cada uno de nosotros tiene una idea lejana o cercana de la ciudad, y ésta puede venir reflejada a partir de nuestro interés en la gastronomía, la política, la economía, el arte, el cine, la literatura o la música. Da igual quienes seamos y qué consumamos: Londres resulta una representación del mundo moderno en sí misma.

Y las principales voces que hablan de ella, de la ciudad y sus malos hábitos, son negras. Una lo hace desde un punto de vista intelectual y reflexivo, otra desde el éxito nacido en los suburbios y otra desde la ironía. Para algunos de nosotros, la música es nuestra toma de contacto con Londres y con cualquier ciudad que sea el punto de partida para un álbum o trayectoria en concreto. Es la música la principal vía de transmisión cultural entre razas y las comunidades de la diáspora africana; prácticamente todas nuestras ideas preconcebidas y occidentales de la comunidad negra llegan por una interpretación de su arte, ya sea visual, sonoro o en movimiento.

Londres es la capital de UK, país en el que según un estudio publicado en Inquest, desde 1990 han muerto 1.549 personas a manos de custodia o la brutalidad policial. Sobre esta problemática, Estados Unidos recibe gran parte de la atención de los medios de comunicación, pero en UK existe más proporción de inmigrantes de color en las cárceles (en referencia a la población total) que en toda América.

Los números apenas han descendido desde que entrara en vigor la Race Relations Act (Ley de Relaciones Raciales) en 1965 y según un ensayo de Siana Bangura, el «racismo en el Reino Unido es insidioso, aunque mortal de igual manera»:

«In the U.K., a black person is less likely to be shot dead on the streets than their counterpart in America. But we are more likely to be detained with brute force and left to die at the hands of neglectful officers.»

Bangura es la principal impulsora del proyecto documental 1500 And Counting junto al realizador Troy James Aidoo, un film que intenta dar voz a las víctimas de una horrible y escondida tendencia en UK; según revelaron los dos implicados, la iniciativa surgió a partir de la muerte por asfixia a manos de cuatro oficiales el 3 de mayo de 2015 de Sheku Bayoh, inmigrante de Sierra Leona en Fife (Escocia).

«I was playing with the idea of what it means to be a young black male. It’s about hyper-masculinity and vulnerability at the same time.»

–GAIKA.

Gaika Tavares comentó en una de sus primeras entrevistas que su intención musical y artística no es el del trasfondo político o la crítica, pero «cómo es posible evitarlo si cuando al salir de tu casa en Londres observas tres vagabundos durmiendo en un cajero automático o gente como yo está siendo asesinada por la policía». Tavares nació en Londres, aunque sus raíces están en el Caribe, en Jamaica y Granada; como GAIKA, y como también deja entrever en sus entrevistas concedidas, no tiene ninguna intención en ser etiquetado como «Rap político», a pesar de que sus letras incidan sobre problemáticas como la identidad o denoten malestar con la sociedad actual:

«Often, as soon as you say something overtly political, you become divorced from the street and the very people that need to hear it the most. It becomes this kind of middle class fetish music and you get tagged with ‘political rap».

–Gaika Tavares.

GAIKA ha centrado conceptualmente su última mixtape en la «inseguridad», planteando un mensaje ambivalente que serviría para representar la condición humana de forma universal y a su vez transmitir el el clima social británico hoy en día y en primera persona: «INSECURITY» se basa en el miedo a la muerte, una condición invulnerable que acaba sometiendo todos nuestros actos a una omnipresente vulnerabilidad.

GAIKA, casi como un antihéroe, encuentra comodidad en ese constante temor ante lo que el mundo pueda hacer con nosotros; su estética sonora indica nihilismo, una segunda época victoriana sin suciedad ni epidemias, distopía y tinieblas, con su voz alzándose como una narración desconocida para el horrible futuro que nos espera. En Londres, su hogar, y por extensión en todo el mundo.

«Una de las mejores síntesis de la música contemporánea británica» han comentado del cantante y productor de color que en sus primeros shows y apariciones lucía detrás de una máscara sadomasoquista. En él confluyen la cadencia del Trip Hop, la vibrante energía del Dancehall y la recreación de escenarios sonoros apocalípticos: entre Tricky, King Midas Sound o Roots Manuva, y al igual que Kojey Radical, Tavares utiliza su condición y cualidades para transmitirnos y reflexionar sobre una relación amor/odio con su propio hábitat y el encanto/desencanto por un futuro mucho peor.

«I think about this every day. I wonder: “Is today the day where everybody stops lying to themselves and realises that the government is the enemy?” But I hope that instead of riots, we have controlled gatherings, like my Shoreditch car-park gig, where we can say our message as a movement.»

–Skepta.

En «Lyrics», Skepta exclama: “See me on the TV, hi mum!” En «Corn on the Curb», comenta que “only my mum and dad call me Junior”. Los señores Adenuga, procedentes de Nigeria, tienen el honor de ser los padres del artista que más lejos ha conseguido hacer resonar al Grime. A partir de él, Apple Music reconocerá como estilo en sí mismo al Grime, con su propio argot, historia y propiedades, algo que en medios como The FADER aún no han hecho (este detalle ya fue el argumento inicial para analizar la expansión y popularidad del Grime en Estados Unidos). Gente como Azealia Banks siguen sin diferenciar entre Hip Hop y Grime.

Lo más importante en Skepta no es su popularidad, ni su relación con la moda o las Nike Air Max, tampoco sus éxitos en EEUU; al margen de su proceso hacia la condición de icono moderno alabado por marcas y mainstream, la voz de Skepta es la voz de la clase obrera británica que se está expresando con brutal honestidad y orgullo.

El de Tottenham ha llegado a la cima desde los bloques del este de Londres y sin olvidarse de su gente (ya lo recalca en «Man (Gang)»: «I was like ‘Nah sorry man, I only socialize with the crew and the gang’ and My mum don’t know your mum / Stop telling everyone you’re my cousin») ni olvidar sus orígenes (no introduce slang estadounidense, a pesar de estar mirando fijamente a ese público), llevando al Grime a un nuevo nivel de influencia; su voz es la que ha llegado más lejos en el radio de acción limitado de las emisoras pirata que entre 2003 y 2004 comenzaron a expandir el movimiento en los tejados de los edificios de protección oficial con transmisores de 40W.

El género ha crecido en resonancia y atención en los últimos 2 años más que en toda su historia, casi de forma exponencial, y esto ha ocurrido mientras muchos ciudadanos blancos de clase media/alta se preguntan dónde está la canción protesta y sensibilizada con la realidad e injusticias sociales en nuestros tiempos. El Reino Unido y particularmente Londres parecen un sitio en el que, a pesar de la información al minuto e internet, una clase sigue sin enterarse de lo que otra hace.

Claustrofóbico y amenazante, el Grime fue un reflejo de su condición dentro de Londres; jóvenes chicos negros continuamente vigilados por las autoridades se expresan y transmiten su mensaje y música a través de estaciones de radio caseras igualmente perseguidas. La gente que escribió el Grime, casi como en el Bronx de la segunda mitad de los 70, se veía acordonada por el temor a ser víctima del maltrato policial o verse envuelto en algún suceso al frecuentar una zona que no debían pisar.

Los MCs, adolescentes negros de clase baja, relataban este control constante con letras igualmente intimidantes y escenas como las que se representan en vídeos como «DTI (Pirate Radio Anthem)» eran habituales: la policía escalando balcones y rastreando algunas de las emisoras de radio celosamente encubiertas. Hubo excepciones, como la del co-fundador de Rinse FM, DJ Slimzee, quizá la más relevante figura y DJ blanco relacionado con el UK-Garage y el Grime que recibió un ASBO que no le permitía subir a la azotea o últimos pisos de ningún edificio de su barrio.

«The feds wanna shift man / wanna put me in a van / wanna strip a man / fuck that I ain’t a Chippendale / wanna strip a male / put me in a prison cell / got me biting on my finger nails.»

–Skepta en «Crime Riddim».

Tal y como se puede ver en ese, uno de los primeros éxitos de la superestrella, Skepta ha sido partícipe y sufrido ese asedio desde que comenzase a escribir sus primeras letras o a programar sus primeras percusiones. Aunque su popularidad puede estar desfigurando al Grime, el ascenso sin precedentes de este joven hijo de inmigrantes nigerianos no ha afectado a «Konnichiwa».

Un cuarto álbum de estudio que podría haber desplazado autenticidad por mainstream pero que sigue conteniendo señales que hablan por sí solas: «Me and my Gs ain’t scared of police / We don’t listen to no politician» espita en el Barbican Centre Skepta. Es «Shutdown» y el videoclip junto a Grace LaDoja se grabó allí no de forma casual; el centro canceló un evento organizado por Just Jam donde actuaba JME, el hermano de Skepta y co-fundador de Boy Better Know, tras las supervisiones y consejos de seguridad de la policía de Londres.

«Shutdown» no es una reflexión, sino una contestación; para presentar el single, Skepta organizó un evento ilegal en un párking de Shoreditch, al este de Londres, allí donde tantas reuniones y fiestas relacionadas del Grime han sido neutralizadas por la vigilancia u órdenes de las autoridades. Skepta, al igual que otros contemporáneos (Stormzy, Novelist, etc) y antepasados (Dizzee Rascal, con el que por cierto no guarda una buena relación), no desperdician ocasión para arremeter contra la hipócrita maquinaria que les reprime sistemáticamente.

Rascal ya lo hizo contra Tony Blair o antes con la Reina Isabel II, y David Cameron ya fue criticado por Stormzy y el propio Skepta cuando la cuestión de si el Reino Unido debía sumarse a los ataques contra Siria y el estado islámico junto a Estados Unidos y Francia se presentó a debate. Skepta prosigue en «Shutdown»: “Everybody on the same mission / We don’t care about your isms and schisms.” Skepta no es solo una fotografía de Vicky Grout con el escenario de Londres a su alrededor, es un nuevo modelo activista para su generación con un respaldo inaudito.

Ni siquiera ha necesitado a Drake para convertir «Konnichiwa» en un gran disco: al igual que el canadiense, Skepta ha entregado su nuevo álbum libre de créditos en los que aparezca el magnate de OVO Sound, algo que suena extraño después de la cadena de noticias que oficializaban su relación creativa y editorial más allá de una mera colaboración o sintonía (Skepta explicó hace muy poco que la firma de Drake por Boy Better Know va a ser al margen del contrato con Young Money).

Aleix Mateu definía en su análisis del disco a «BBF Hosted by DJ Escrow» como «un vector que se va dibujando a través de las continuas contradicciones entre iconos, para narrar y situar al oyente en el contexto de la «young, black, inner-city people specifically»», comentando además que en el primer álbum de Dean Blunt como Babyfather existe una fijación por el distrito de Hackney:

«Es la gente de Hackney, uno de los distritos con más pobreza y criminalidad de Londres, una muestra condensada en un barrio del choque entre inmigración y política conservadora y racismo. Destino de muchos africanos de la diáspora, y ahora también hogar de sus hijos, Hackney es también una de las cunas del underground electrónico británico y del Grime, y de sus principales medios de difusión: la NTS Radio nació en algún lugar del borough».

En el que es su trabajo más incisivo, Blunt reutiliza cualquier símbolo relacionado con la comunidad negra y lo que significa ser británico en su propio beneficio, dando forma a lo que Mateu define como una «posición irónica al respecto del orgullo británico y al recurrente discurso nacionalista del gobierno».

Desde el mantra que se vuelve absurdo «this make me proud to be British» robado de un icono pasado de moda como Craig David a la entrevista junto a Frannie Kelley y Ali Shaheed Muhammad, donde al concluir comenta: “I think the flag represents the place as a whole and that can’t be supported. If it wants to be better, it needs to come down and start again or something. But it’s built on f******.» Pasando por el propio recurso del Hip Hop, el Grime o los ilegalizados hoverboards.

Blunt no se siente británico y ha llegado a tal conclusión observando y transitando las calles del país que debería representarle: “I don’t care about Britain for that (…) I’m not British. I’m not British at all. The British told me that.» Ese tipo de descontento es la huella que podemos observar, de distintas formas, con caras diferentes pero el mismo acento, en estas tres visiones de UK que llegan hasta nosotros para transmitirnos una misma realidad.