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La moda es para todos

La Vendicion Records y su nueva colección creativo-musical evidencia no solo un crecimiento del colectivo a partir de PXXR GVNG.

19.09.16
Frankie Pizá

Kaydy Cain alertaba hoy mismo que «fernando está el mismo día en el puesto nº 8 de iTunes y es protagonista en la fashion week». Kaydy Cain o D. Gómez casi resumía en una informal frase todo lo que actualmente significan él y lo que hay alrededor de PXXR GVNG.

Yung Beef lanzó el pasado viernes su nueva mixtape: «Fashion Mixtape». Y hoy está desfilando en la Mercedes Benz Fashion Week que se celebra en Madrid. Tras sus primeros escarceos con el mundo de la moda, a través de la colaboración con Hood By Air, Pigalle y su aparición en la última campaña de de Calvin Klein, el andaluz consolida su disposición y ambición en esta dirección.

Un talento o modo de expresión colectiva que ha despertado la identificación y nuevos valores en las generaciones jóvenes, cambiando el paradigma de la música de masas de nuestro país hasta algo más coherente con nuestro entorno y actual situación cultural. Algo también más coherente con los mecanismos en los que se basa la red y las nuevas formas de comunicación.

La banda del Raval es toda una idiosincrasia: hace tiempo que dejó el «Trap», el Reguetón o la impulsividad sujeta a YouTube y lo suyo son ya roles marcados y nuevos criterios de comportamiento que exponen que la profesionalidad está siendo desequilibrada por la originalidad, que la influencia puede transformarse sin perderse y que su grado artístico va más allá de la propia música o unas fiestas trimestrales.

PXXR GVNG se ha diversificado en los últimos tiempos y es tan solo el principio de un plural ecosistema artístico: Los Sugus, El Mini, AC3 (el de Pomona, California), El Asesino 187, Gypsy La Fe, Takers, La Mafia del Amor, La Zowi, Ms Nina y otros proyectos y personajes han ido entrando en acción dibujando un mundo en el que cualquier cuestión social está reflejada.

Con cada uno de ellos, se ha ido amplificando la variopinta presencia de un grupo de jóvenes sometido a una enorme exposición y que representa un fenómeno único en nuestro país.

La Vendicion, como plataforma, sello discográfico y entidad por sí misma («de jerarquía horizontal», «sin líderes», «una escuela para los nuevos jugadores de la industria musical», según ellos mismos especulan), parece una nueva parada en la trayectoria de estos artistas y su fundación y primera «temporada» ejemplifica en lo que se han convertido y en lo que se ha convertido su influencia.

La moda ya no es un reducto para la élite y la apropiación cultural es natural cuando Internet es el principal canal de comunicación y expresión. La moda es ya propiedad de las masas y éstas están hambrientas de pequeñas dosis de peligrosidad y extrañeza, ansiosos por lo exótico, lo corriente y lo imperfecto.

Que estos chicos hayan querido vestir una actualización creativa tan grande como una marca de moda presentando su nueva colección Otoño/Invierno, remarca que no son fortuitos invitados de ese mundo, sino que es su mundo. «Vemos la música como la moda», dicen en una entrevista, comentando además que «quieren abrir los ojos de la gente, antes editar música iba relacionado con tu clase social, y ahora no, ahora los pobres están lanzando música». 

Su sitio ahora privilegiado les aporta una confianza tal en su discurso que pueden permitirse lanzar hasta una docena de álbumes de una tirada. Sin exclusividad en ningún servicio concreto, toda la música está disponible para escucha en todas las plataformas digitales y según afirman, «todos los artistas de La Vendicion conservarán los derechos sobre su música».

Esta acción inaugural para su editorial no tiene que ver con la despreocupación, ni tampoco tiene relación con una gran nevera llena de éxitos y música que puedan tener escondida y hayan tenido que purgar.

Es un símbolo que refleja la oposición natural de estos chicos ante los mecanismos más clásicos de la industria musical: aquellos que durante décadas han pasado por encima del producto creativo el marketing y la promoción. Es una forma de decir que son sus propios dueños.

La Vendicion se presentó además con un poco usual desfile de modelos al aire libre y en frente de la que es su particular meca: el MACBA. Con aspecto improvisado y sin la liturgia común de estos eventos, nada diferenció al acontecimiento de su día a día en la plaza.

El breve texto que propone Vice se comenta que el desfile recuerda de forma voluntaria a una intervención del diseñador Roberto Piqueras, y se propone que este tipo de aparición urbana es una respuesta directa contra la gentrificación: «cómo recuperar lo que los centros artísticos y las universidades robaron a la gente de Ciutat Vella con la gentrificación, reconquistándolo con técnicas y narrativas parecidas a cómo estas entidades lo hicieron hace unos años: con pases de moda y creando contrastes en la calle».

Al parecer, exponer al PXXR GVNG, su estilo y representantes del mismo, en la calle, no atraería apenas miradas. En su página oficial en Facebook, ellos mismos dijeron: «FUCK IFEMA». Dejan claro que entran por donde quieren y como quieren, porque la gente está con ellos y su contador de influencia a rebosar. La nueva moneda son los pulgares hacia arriba.