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L.E.V. Festival: Experiencia, entorno y 10 años a la vanguardia

10 ediciones y el espíritu intacto: traducir una pasión personal en un espectáculo audiovisual en el que no solo sonido e imagen son protagonistas. También lo son los fieles, Asturias y toda la generación creativa dentro y fuera de España para los que la cita es algo más que un simple hilo conductor.

27.04.16
Frankie Pizá

Fotos de Piru de la Puente.

«Una imagen que no se nos olvida es la de parte del equipo del L.E.V. y de los artistas pegados a un calefactor industrial que teníamos en el backstage porque hacía muchísimo frío. Allí estaba Alexander Hacke con su mujer, todo elegante pegado a este cacharro eléctrico bebiendo vino, todos felices».

Nacho y Cristina hablan de la primera edición del Laboratorio de Electrónica Visual. Se trata de uno de los legendarios miembros de Einstürzende Neubauten el que estaba arrimado a una estufa sin apenas queja, y eso que en Berlín hace más frío que en Asturias por esas fechas primaverales.

Nada habla mejor de la experiencia L.E.V. Festival que momentos como ese. No por austeridad, sino por valores: una propuesta a la que no asustó tener que jugar con la economía de recursos y que está basada en una visión artística muy clara que ha conseguido transmitirse a todos y cada uno de los artistas que han pasado por sus 10 ediciones.

La idea se construyó con el ímpetu de 3 personas con una experiencia reducida en la organización de grandes espectáculos por aquellas fechas, aunque la familia no se reduce tan solo a ellos:

«Miguelón, sí, no se exactamente desde qué año acude al festival pero desde las primeras ediciones. Nos conocimos en Berghain durante un Transmediale, en el que por supuesto estaba con Noto, su perrito de bolsillo con el que recorre el mundo y que se llama así por Alva Noto, jeje. Muy grande, en todos los sentidos. De hecho es él el que todos los años nos prepara un calendar para el móvil para que la gente lo use durante el festival y no se pierda nada».

De alguna forma, L.E.V. Festival ha mantenido intacto esa sensación de «formar parte de algo»; no solo un festival con un concepto creativo inamovible y que descentralizó la oferta de propuestas de esta índole de las dos grandes urbes estatales, un grupo de gente que persiste con los pies en la tierra a pesar de ser ya un referente.

Nacho de la Vega y Cristina de Silva recuerdan cuando en la tercera edición del festival (según los vigentes organizadores, «dos ediciones en una» prácticamente) tuvieron que correr para dejar todo apunto para uno de los conciertos más importantes de aquel año, el de Moderat:

«El teatro con los asientos retirados lucía increíble, y a nivel de producción todos recordamos el cambio de escenario que hicimos para el arranque de Moderat… Montar aquello en 10 minutos de cambio fue una locura pero salió. El equipo de trabajo que tenemos con nosotros es nuestro mayor tesoro. Y el poder llevar adelante esto año tras año sin ellos habría sido imposible».

Fue el año del sold-out, el de Aphex Twin, el que realmente les puso en el mapa nacional e internacional: «hizo que muchos ojos miraran hacia Gijón» comentan los que años antes habían sido responsables del circuito Arenas Movedizas en Gijón.

«En el año 1998 aproximadamente Nacho y yo nos juntamos y formamos el colectivo FIUM, desde el que por un lado hacíamos videoinstalaciones, pinchábamos, hacíamos sesiones de vídeo en directo y visuales en las salas que programaban electrónica, colaboraciones con músicos y directos A/V. El primer proyecto de este tipo fue con Exium, con los que nos fusionamos para reconvertirnos en EXFIUM, con los que ganamos el Villa de Bilbao.

Paralelamente en el año 2000 creamos ARENAS MOVEDIZAS, un circuito de intervenciones artísticas en espacios no convencionales que buscaba crear comunidad dentro del ámbito artístico y alojar proyectos que no tenían cabida en los espacios mas convencionales, trabajando con artistas locales pero también buscando conexiones con distintos colectivos internacionales y con el exterior.

Siempre hemos estado a medio camino entre varias escenas relacionadas con la creación pero muchas veces distantes entre ellas, la escena artística, la musical, la de club, pero todo muy underground».

«Duro pero gratificante». «Estábamos un poco hartos de que toda la oferta de este tipo viniera siempre de las grandes capitales«. Así ha sido L.E.V. Festival año tras año, una pasión personal que permanece intacta dentro de los que lo levantaron y que ha ejercido como hilo conductor entre las diversas escenas artísticas asturianas, desde la musical a la del arte contemporáneo.

Nicho, laboratorio e inspiración para toda una generación.

«Cuando empezamos no había festivales que se dedicaran a esto, y el L.E.V. nació con la inquietud de cubrir un hueco que pensábamos era indispensable cubrir, y poder dar la misma importancia a los creadores visuales que a los sonoros».

En su momento, el trío fundador tomó inspiración de identidades como la de Decibelio y Observatori, o Experimentaclub en Madrid y Festival LUX en Sevilla, mientras que internacionalmente el punto de mira estaba en CTM. Al unísono, se preguntaron ¿por qué no en Asturias?:

«Tratamos de configurar nuestro festival perfecto: uno en que ocurrieran cosas en espacios icónicos, deslocalizar la electrónica del club hacia un teatro o una iglesia, una antigua nave, un jardín botánico. Y de alguna manera, también que sirviera al público para conocer la ciudad, porque un tipo de propuesta así, desarrollarla y situarla en una ciudad como Gijón, si no tiene un público que venga de fuera, no es una propuesta válida para evolucionar y poder sobrevivir».

–Francisco Suárez, co-fundador de L.E.V. Festival.

Héctor Díaz (Komatssu), uno de los artistas que ha crecido intrínsecamente ligado al festival, comparte con el equipo fundador que con «L.E.V. hubo un punto de inflexión», a pesar de que Asturias siempre fue una zona de gran dinámica artística y con una escena de clubes sólida. En concreto, «antes de L.E.V. hubo muchas cosas. En los 80 y 90 la escena artística y musical despegaba, te movías de concierto en concierto. Después ya arrancaron los clubes con la electrónica, la época dorada de la Sala Rocamar, La Real, un festival llamado Phonotica que fue tremendo, Festival de Cine y Semana Negra».

«Lo cierto es que aquí siempre ha habido grandes artistas, especiales y autodidactas que se han nutrido de ecos de escenas externas y que han hecho las cosas a su manera. Porque aquí hay algo en el ambiente que hace que se respire esa inquietud y ese acento especial que tienen algunos proyectos, llámalo originalidad o no sé…, quizás sea por estar mas aislados y tener menos influencias externas, el ambiente industrial, la lluvia…»

–Héctor Díaz.

A pesar de esos factores, Héctor dice que no recuerda «más de 4/5 personas que nos dedicáramos y nos hayamos dedicado a hacer música desde aquellos tiempos«. L.E.V. Festival significó no solo el material conductor que iba a conectar todo el talento emergente en Asturias, también iba a fomentarlo, amplificar nuevas voces y ayudar a que las propuestas brotaran con más ritmo y con más ilusión.

«Hay un antes y un después del L.E.V., no solo aquí, si no en toda España. Hemos visto como de la experiencia de visitar el festival y la región han ido naciendo y desarrollándose proyectos paralelamente. En Asturias hay una infinidad de artistas que han crecido con él y les ha marcado de una manera decisiva y cada año salen nuevos talentos inspirados por esas experiencias vividas aquí, eso es un hecho».

–Héctor Díaz.

L.E.V. Festival ha rodeado con su presencia a toda una generación de propuestas musicales dentro y fuera de Asturias, aunque en las primeras ediciones y según Francisco Suárez, «la propuesta resultaba un poco marciana»:

«El proyecto quizás era demasiado avanzado para Asturias, y el tipo de espectáculos que se traían, bastante importantes desde un punto de vista cultural, al final en una escena como la de Gijón donde demográficamente se ha ido perdiendo toda la base de gente joven, no se veían correspondida las cifras de asistencia con la política que se estaba haciendo».

–Francisco Suárez, co-fundador de L.E.V. Festival.

En la primera edición celebrada en 2007 se consiguieron unos «números aceptables», y aunque «fue el año en el que menos gente hubo«, L.E.V. Festival consiguió abrir una brecha que ha ido puliendo progresivamente durante todas sus ediciones. Ya sea a nivel público, en cuanto a apoyos externos y reputación, L.E.V. no ha parado de crecer:

«Era una propuesta diferente, surge de la mano de un centro de arte que acababa de aparecer, y habíamos trabajado una programación, que para ser año 2007 y ser la ciudad de Gijón, creíamos que era muy interesante. Obviamente, en lo personal, nosotros no obtuvimos ninguna ganancia de ese año, como prácticamente todos los organizadores cuando empiezan proyectos de este tipo; eso fue lo que nos empujó a ir a por la segunda edición, había una propuesta de seguir adelante por parte de los apoyos que habíamos tenido el primer año y nosotros seguimos con la idea de ir poco a poco».

–Francisco Suárez, co-fundador de L.E.V. Festival.

El colectivo Datatrón, formado por Nacho, Cristina y Fran para poner las bases de L.E.V. coincide en que organizarlo fue todo un «desafío», contando con el contexto y situación por aquel entonces: «Desde el principio la premisa del L.E.V. era jugar con los recursos que teníamos a mano, el hecho de poder contar con los espacios en los que trabajamos y poder desarrollar el proyecto en una ciudad como Gijón suma muchos puntos a favor para un festival como el L.E.V.»

«Queríamos crear un festival audiovisual, que se focalizara mucho en la importancia del directo y de la figura del productor, que por aquel entonces en los festivales de música electrónica no se prestaba tanta atención como ahora, y sobre todo el concepto que queríamos desarrollar era un festival de pequeño formato, muy cuidado, destacar al productor, jugar con la importancia de los artistas visuales a la hora de presentar espectáculos de música electrónica».

–Francisco Suárez, co-fundador de L.E.V. Festival.

Un modelo único basado en una experiencia. 

No se puede hablar del crecimiento de L.E.V. sin hablar de LABoral Centro de Arte, un complejo e iniciativa cultural que nació al unísono con el festival y que ha sido el principal apoyo desde el comienzo y en todas sus ediciones: «El nacimiento de Laboral Ciudad de la Cultura y el Centro de Arte creó el contexto adecuado para que un proyecto como el L.E.V. tuviera cabida, y hemos tenido apoyo desde el principio, lo que no quiere decir que haya sido fácil por parte de todos los implicados sacarlo adelante».

Concebido para adherirse y desarrollarse completamente dentro del «espacio interdisciplinar» de LABoral, L.E.V. consiguió su empuje a nivel financiación de la empresa y de la venta de entradas, y contando con el apoyo de las instituciones como el Principado de Asturias, el Ayuntamiento de Gijón, así como colaboradores y patrocinadores«desde el minuto 1», marcando ya el camino hasta el modelo actual del festival.

«LABoral era un centro de arte con vocación de ser un centro de producción y creación, no solo museo, si no con cabida para artistas asturianos con proyección hacia España y Europa, y encajaba muy bien con el concepto de festival que teníamos en la cabeza».

«Nosotros construimos el proyecto pensando en el ecosistema en el que queríamos situar el festival, no solo en el centro de arte LABoral si no llegar a poder convivir con todo el edifico de LABoral. El centro de arte dio la oportunidad para ser el evento o proyecto perfecto en el campo de la música y el arte visual y ayudar a situarles en el mapa y no tuvieron ninguna duda.

–Francisco Suárez, co-fundador de L.E.V. Festival.

No solo contar con un motivado equipo detrás o un sustento por parte de una organización como LABoral han sido claves para que L.E.V. Festival haya tenido tiempo de generar y solidificar la experiencia que hoy es. Lo más importante es el público, Asturias y la relación bidireccional entre ellos, aunque nunca nadie les avisó que fuera a ser una tarea fácil:

«Educar a Asturias sobre un proyecto como el LEV y demostrarle el interés, probablemente en una ciudad como Madrid hubiera sido todo diferente, ya no por tipos de apoyos que pueda haber por parte de ayuntamientos o entidades que al fin y al cabo van cambiando mucho y en ciudades como Madrid son difíciles de dominar».

–Francisco Suárez, co-fundador de L.E.V. Festival.

«La programación del L.E.V. Festival es muy específica así que sería muy difícil sacar el proyecto adelante si solo contáramos con público local, necesitamos público de la península, aproximadamente un 70% del público viene de fuera de Asturias» comenta la organización actual. Un problema sobre el papel que a medida que el evento ha ido creciendo, se ha convertido en uno de sus principales valores añadidos:

«Obviamente nuestro público no estaba en Gijón, estaba en ciudades como Barcelona o como Madrid. La carta de enganche de traer este público era que venían a Gijón, un sitio donde gastronómicamente se come muy bien, la entrada del festival era más barata en comparación a estas ciudades, si a eso le añades una línea de artistas que traen propuestas arriesgadas, difíciles de encontrar incluso en esas ciudades, la combinación es redonda».

«Poco a poco fue esa experiencia del público de los primeros años que volvían y hablaban del festival en sus entornos, lo que hizo que el festival fuese creciendo, ya que nosotros nunca contamos con un presupuesto importante para hacer una campaña de promo abrasadora o súper potente, y esa era una baza muy importante».

–Francisco Suárez, co-fundador de L.E.V. Festival.

«Venían a Gijón porque disfrutaban de una calidad cercana al concierto y en espacios pequeños». Y «toda la gente que se desplaza de fuera posiblemente no hubiéramos llegado hasta aquí. Esto ayuda mucho a que el esfuerzo económico que hacen nuestro socios desde el Principado y Ayuntamiento se vuelva sostenible porque entran recursos y el festival genera valor para todos dentro y fuera de Asturias».

No fue una estrategia, simplemente «era lo que tenía sentido». Hoy por hoy, y según Héctor Díaz, «implicar a los organismos y empresas está muy difícil y los que mandan no suelen priorizar la cultura por encima de otras cosas».

A pesar de ese factor, los organizadores observan un futuro para el festival basado en la ampliación y diversificación de este modelo en el que todos salen ganando. Imaginan un futuro ideal con «varios días de duración con distintas sedes y que implique a la ciudad y otros lugares de Asturias de manera global, programando de manera libre y donde el público tenga la oportunidad de seguir descubriendo cosas».

Porque L.E.V. Festival tiene margen de crecimiento, «a lo ancho más que a lo alto»: el primer síntoma está en esta décima edición, en el que la organización ha «conseguido organizar un circuito de instalaciones y actividades puntuales en distintos espacios de la ciudad con la intención de, por un lado, reforzar la programación del festival pero también con el objetivo de que nuevos públicos se puedan acercar a conocer el mundo de la creación electrónica audiovisual.»

Porque L.E.V. quiere «consolidar el formato pero que haya espacio para poder mutar y reconvertirse, no estancarnos en un formato concreto porque sea el que se haya definido en un principio». Todos los entrevistados coinciden en que la polémica actual en torno a LABoral no afectará ni a la ligazón que existe entre la institución y el evento no afectará a ningún nivel

«Los problemas que puedan tener en LABoral Centro de Arte no afectan al desarrollo del Festival, no. Nosotros somos un colectivo independiente que cuenta con más socios y apoyos que LABoral. De todas formas siempre hemos sido aliados y estamos seguros de que lo seguiremos siendo».

«Ahora mismo LABoral es un apoyo más, como lo son los otros diez-doce organismos y entidades que apoyan el festival, creo que no tienen ningún tipo de relación. Que el centro de arriba siguiera unos procedimientos determinados para contratar a cierta gente eso ya son cuestiones laborales del propio centro, no es algo que deba afectar a un proyecto que tiene lugar en dos-tres espacios de su centro de actividad».

–Francisco Suárez, co-fundador de L.E.V. Festival.

El único requerimiento establecido y que persistirá es la «personalidad propia».

El futuro de L.E.V. Festival

«Imagino a L.E.V. Festival descubriéndome la música que escucharé en el futuro».

–Francisco Suárez, co-fundador de L.E.V. Festival.

Así piensa en L.E.V. el de Mieres, que dejó la organización activa en 2014 y ahora está enrolado en el equipo de cultura de Red Bull en Madrid. una frase que describe y sintetiza la esencia del festival y por muchos cambios que ocurran, siempre estará presente en su ADN.

En cuanto a los cambios tecnológicos y de consumo, los organizadores no se consideran «muy fans del streaming»:

«Buscamos generar experiencias con una fuerte carga emocional para vivir en directo de manera física, no a través de una pantalla. En este sentido pensamos que hay que hacer esfuerzos por recolocarnos en el mundo, tomar tierra y saber disfrutar de experiencias propias, pasamos demasiadas horas delante de las pantallas».

«Tampoco nos gusta nada molestar a la gente con un exceso de cámaras pululando por ahí. Lo que sí que mimamos mucho es que quede un buen registro audiovisual de lo que ha acontecido aquí y en ese sentido la gente con la que trabajamos, además de ser brillantes, respetan mucho el espacio de la gente. Eso es una prioridad, para nosotros es más importante que la gente esté cómoda disfrutando de las propuestas que el tener una buena foto».

Las cosas han cambiado mucho desde 2007, cuando L.E.V. Festival era único en el panorama estatal. Las agencias de booking internacionales han ganado mucho peso y parecen dominar el criterio de fórmulas y formatos muy parecidos al del festival asturiano; un evento de 2/3 días en el que propuestas muy parecidas o directamente idénticas se suceden en el clima urbano de alguna ciudad europea.

«El trabajar con las agencias no es fácil. Hay de todo, pero por lo general no es algo fluido, y menos para alguien como nosotros que venimos del ámbito artístico. En muchas ocasiones no puedes acceder a los artistas ni para confirmar un rider. Pero siempre te queda Facebook para un primer acercamiento, 😉 Otras veces a los artistas no les llegan las ofertas y eso no lo entendemos.

Muchos artistas se mueven por otros parámetros que el simplemente económico y las agencias por todo lo contrario, así que las ofertas que no llenen sus bolsillos no llegan a destino».

«No se puede estar clonando la misma fórmula constantemente. Los proyectos que cuajan a largo plazo son los que tienen algún tipo de rasgo específico o un carácter especial que los diferencia de otros» comentan Nacho y Cristina, que piensan además que si hoy inventaran L.E.V., lo más difícil sería «hacerse un hueco entre las muchas propuestas con el mismo modelo en España».

Con los propios aficionados y según Héctor Díaz, las cosas tampoco son como antes: «Creo que gracias al boom de internet en los últimos años el público actual viene educado de casa, quizás demasiado para mi gusto».

A pesar de no descartar la reinvención y saber que la competencia es cada vez más en todos los ámbitos, los organizadores de L.E.V. «no piensan en dejarlo ni por un momento». La motivación, el empuje personal por encima del beneficio sigue intacto 10 años después.