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Karen Gwyer y su voluntad experimental

La obra de la productora puede interesar tanto a los seguidores del Pop psicodélico como a los fans del Techno outsider y ruidoso.

30.03.16
Pau Cristòful

Con una breve trayectoria que empezó en 2012, Karen Gwyer ha editado una serie de referencias que basculan entre la psicodelia y los sintetizadores progresivos de sus primeros EPs y el enfoque más arisco que marca su último trabajo y, por lo que parece, sus actuaciones en directo.

Con esta introducción a su figura pretendemos detallar y dar a conocer su obra, que tanto puede interesar a los seguidores del pop psicodélico como a los fans del Techno outsider y ruidoso de artistas como Low Jack u otros productores de la escudería de sellos como Opal Tapes y Berceuse Heroique.

Karen Gwyer nació en Ann Arbor, una ciudad pequeña del estado de Michigan de donde también procede Laurel Halo, motivo por el cual se acostumbra a emparentar el trabajo de las dos productoras (sin que este tenga mucho a ver, sobre todo si comparamos a Halo con la primera época de Karen Gwyer).

En su infancia, Karen Gwyer estudió música clásica y tuvo su primer contacto con la electrónica mediante los espectáculos de baile de bajo presupuesto propios de finales de los 80. Fueron especialmente determinantes la influencia de la escena Noise del Medio Oeste de los Estados Unidos (sin ir más lejos, Wolf Eyes salieron de la misma ciudad que la productora) y, por otra parte, también supuso una revelación el descubrimiento del House en Nueva York cuando se mudó allí para estudiar fotografía con solo 17 años.

Sin embargo, esta semilla artística inicial no floreció hasta que Karen Gwyer se mudó con su marido a Londres y empezó a frecuentar el Cafe OTO, sala del barrio de Dalston con capacidad para 200 personas que se considera una meca mundial de la música experimental. Fue allí donde le preguntaron si quería formar una banda y, como consecuencia, se compró el sintetizador con el que compuso su primer EP. Nunca se supo de la banda.

«I’ve Been You Twice» se publicó el año 2012 en Kaleidoscope, sello de patten. Estos cuatro temas se desarrollan mediante mantras de voces, sintetizadores espaciales psicodélicos en loop permanente y percusiones tribales minimalistas.

TIU-articulos-Karen-Gwyer-voluntad-experimental-2-Needs Continum

A esta primera referencia le siguió su primer LP. Tal como su nombre avanza, «Needs Continuum» (No Pain In Pop, 2013) es un disco con una agradable sonoridad continuista, con un estilo que une las bases cósmicas de Daniel Lopatin (Oneohtrix Point Never) con las capas ambientales de voz de Julianna Barwick. La nota de prensa define el disco como «bath house«. El álbum es sin duda vaporoso y relajante, con espirales de sintetizadores que se expanden lentamente, tam tams puntuales y mantras minimalistas que recuerdan a Steve Reich en temas como «Lentil«. Destaca especialmente «Some of my Favourite Lotions«, con una melodía synth pop en loop abrazada por misteriosos samples vocales y con un crescendo final que incorpora lo que suena como un saxo free jazz distorsionadísimo en tercer o cuarto plano. In Fields remezcló este tema con un resultado que encajaría en las sesiones de electrónica psicodélica ralentizada de Andrew Weatherall.

Otro artista al que se le encargó una reinterpretación de un tema de «Needs Continuum» (No Pain In Pop, 2013) fue Torn Hawk. Sin embargo, el proyectó mutó y acabó convertido en «Cowboys (For Karen)» (No Pain In Pop, 2013): una «deformación» de 35 minutos inspirada por una historia de un cowboy y su hija. El resultado, lejos del country, es una recomendable jam psicodélica densa y vaporosa, con guitarras Space Rock y unos loops que pueden recordar una versión lo-fi de los desarrollos que plasmó Koreless en su genial «Yugen» (Young Turks, 2013).

Karen Gwyer cerró su prolífico 2013 con «Kiki The Wormhole«, una cinta editada por Opal Tapes que cuenta con sintetizadores analógicos etéreos que flotan sobre unas cajas de ritmo secas propias del electro, drones expandidos, minimalismo à la Philip Glass y misticismo. El último de los tres temas, «Hippie Fracca» es una delicada evolución de un loop que se extiende durante más de un cuarto de hora, recordando algunas de las obras maestras de referentes del Ambient como Global Communication.

El enfoque de esta última referencia es más experimental que la sonoridad «pop» de los primeros temas de Karen Gwyer, pero la productora acabó de confirmar su dirección con «New Roof» (No Pain in Pop, 2014). En estos tres nuevos cortes prescinde totalmente de su voz y se centra en unos sintetizadores con los que dibuja una abstracción que por momentos puede recordar a Autechre. «Mississipi«, tema que cierra el EP, empieza con ambientaciones enigmáticas y efectos de viento a lo Carpenter, añade un beat ralentizado y febril pasados los cuatro minutos de introducción y va incorporando notas de piano camufladas, glitches y guitarras psicodélicas que nos acompañan durante un viaje de más de 17 minutos.

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Sin embargo, parece que Karen Gwyer aún se sentía limitada por su discográfica (pese a que esta se defina como «poliestilística»). En una entrevista realizada por Laurie Truffey y publicada por The Quietus en 2014, la productora lo explica del siguiente modo:

«I have an aesthetic that I’m sort of striving towards – it’s not that I can actually feel I’ve achieved it. I want to be loud and I want to be banging and I want the music to not be what people expect. I want it to be meandering and weird and straddle house and techno, with a bit of hugely experimental noise thrown in. So that’s a broad enough thing that I can sort of fart around in there, as opposed to farting around and, quite early on after the first album, I was like, no more vocals, that’s not what I want to do. You end up getting lumped into the «lady who sings» camp. It’s like, no, I don’t actually want to be that lady, at all!»

«I can’t even listen to Needs Continuum – I haven’t been able to for a long time. I like some of the chords and the melodies, and at St John I played, largely, one of the Needs Continuum tracks, in a completely different way. A really, really dark scary, horrible way. Yeah, I feel like I’m still doing the same sort of things, basically, but in a totally different way, ‘cause I think that it sounds so accessible! It’s just way too accessible. It’s the whole thing with No Pain In Pop – Tom King from No Pain In Pop has been absolutely wonderful and supportive and everything but just the identity of that label is one that I was not necessarily comfortable with. I’ve had him say stuff to me like, «Would you like to play some in-stores at Urban Outfitters?» It’s like, «nooo» I don’t think I should actually.

I wouldn’t mind getting some money, but I don’t actually think I should do that. I probably would have said that back in the beginning as well, but I wouldn’t have known where I am now back at that point, I wouldn’t have necessarily anticipated that I would want to sound that weird now. I probably don’t sound that weird now, but I want to sound weird; I’m trying desperately to make it weird and a lot of it has to do with gear and gear is expensive!»

–Karen Gwyer.

Esta declarada pretensión de buscar lo «weird», lo «loud» y lo «banging» es la antesala perfecta para contextualizar la última referencia de la artista (hasta la fecha de publicación de este artículo, en marzo de 2016). «Bouloman» salió en 2015 de la mano de Nous, pujante sello griego establecido en Berlín que ha editado trabajos muy recomendables de artistas de la electrónica underground como Call Super, Route 8, Spoiled Drama, Moodcut y O. Xander. De hecho, este último incorpora un remix House lo-fi que firma Karen Gwyer (también ha realizado remezclas notables de Different Mountains y, a destacar, del blues abrupto y místico de Richard Dawson. El próximo 16 de abril publicará uno de Cavern Of Anti-Matter).

Efectivamente, «Bouloman» (Nous, 2015) huye de la accesibilidad de las primeras referencias de Karen Gwyer y se acerca al Techno outsider. Tomando el primer y el último de los tres temas como ejemplos: «Keisa Kizzy Kinte» cuenta con una base de Techno enrarecido, sintetizadores ácidos y ariscos, un aire de Electro drexyciyano y mantras agudos en vibración constante que contrastan con líneas de sintetizador distorsionado. Karen Gwyer se despide con «Shit List With Kid«, tour de force que es definitivamente su tema más Techno, escapando aún del bombo 4×4 pero insinuándolo como próximo paso obvio.

Por lo que afirma Karen Gwyer en esta entrevista realizada por Joe Mygan y publicada por Adhoc, este último EP es lo más cercano a lo que la artista ofrece actualmente en directo.

Karen Gwyer actuará en la próxima edición del Lapsus Festival, que se celebrará este sábado 2 de abril en el CCCB de Barcelona. Consulta aquí nuestro especial sobre Janus Berlin, también relacionado con la cita.