#Artículos

Para el 2020, Kanye West: Fantasía, futuro y Estados Unidos

Cuando no distingamos entre la nueva política y la celebridad, el rapero más famoso del mundo salvará o condenará a los Estados Unidos después de Trump. O acabará devorándose a sí mismo.

21.11.16
Frankie Pizá

Texto de Albert Zaragoza. 

9 de Noviembre de 2020. El mundo despierta tras una intensa noche electoral en los Estados Unidos. Aquello que parecía improbable, el triunfo de un pletórico Kanye West, se había vuelto realidad.

El ganador que en ese preciso momento se dirigía a los medios en un lenguaje que unía slang con influencias de algún libro de autoayuda, había logrado dar la vuelta a las encuestas, presentándose como una fuerza regeneradora, al menos en apariencia. La campaña electoral: polémica, directa y teatralizada, se amoldaba a la estrategia que utilizara su competidor en las anteriores elecciones.

La política había degenerado en un sensacionalismo pueril que inundaba todo acto electoral; los noticieros se limitaban a publicar twits, memes y ocurrencias graciosas sobre los candidatos, mientras una jauría de tertulianos se enfurecían por cuestiones personales, casi íntimas, nunca ideológicas. La propaganda electoral se extendía mucho más allá de los medios convencionales, inundando toda plataforma social.

Uno de los momentos más relevantes que ejemplifica esta nueva forma de comunicación fue el polémico video publicado en la plataforma Pornhub donde Madonna realizaba una felación al candidato demócrata en directo. Un documento perturbador que llenó las portadas de los medios de todo el mundo: ¿gerontofilia electoral? ¿pornografía revolucionaria? Medio planeta se echaba las manos a la cabeza mientras el otro medio se jactaba de ello.

Los memes de la cara de desagrado de West, y su evidente gatillazo ante la cámara, fueron mucho más populares que cualquiera de sus propuestas, todas ellas descabelladas, dignas de una persona egomaníaca encerrada en sí misma y profundamente antropofóbica. Según los especialistas analíticos de los fenómenos políticos este fue, sin duda alguna, el punto de inflexión en la remontada en intención de voto para el oriundo de Atlanta.

Kanye no lo había tenido fácil en las primarias del partido demócrata. Pese a haber declarado en 2016 que “él mismo hubiera votado a Trump”, su prematuro apoyo quedó en aguas de borrajas mientras en la cuenta en Twitter de Kanye West comenzaban a destacar los mensajes con contenido político de oposición al ejecutivo de la Casa Blanca.

Quedaba claro que Kanye tenía la motivación y los followers para presentarse a candidato y al mismo tiempo quedaba también bastante claro que el partido no quería caer dos veces en la misma piedra y buscaba un perfil carismático con un gran alcance mediático como su candidato presidencial. Había tenido que desbancar de la carrera presidencial a Bernie Sanders, demasiado vieja escuela para los comisarios del partido demócrata, a Elizabeth Warren una figura esencial del izquierdismo feminista o a Martin O’Malley, todos ellos políticos profesionales.

También se deshizo de Kareem Abdul-Jabaar y de la mismísima Madonna, rival que luego demostró ser un gran apoyo en campaña y que se perfila como una pieza importante dentro del gabinete de gobierno para la próxima legislatura.

Otros artistas como Jay-Z, Alicia Keys o Janet Jackson que colaboraron en su lanzamiento sorpresa durante la campaña “The Life of Donald” también conforman un previsible grupo de asesoramiento para el equipo de gobierno cuyo discurso se basa en abstracciones inconcretables y humor pseudo-inteligente; el objetivo ha sido el presidente Donald J Trump, sempiterno blanco de mofa, al cual se le ha dirigido toda una batería de monólogos y contenido multimedia que han sabido aprovechar la siempre desacertada forma de actuar del ya conocido popularmente como peor presidente de la historia de América.

¿Realmente ha sido tan mala la gestión de Trump? Según los indicadores económicos no sería este el problema de su gestión. El plan de deportación no acabó de llevarse a cabo nunca, pero sí sirvió para encarcelar a todos aquellos que tuvieran algún antecedente policial. Ese aumento de la población presidiaria ha sido llamado el estado 51 y ha servido para el fenómeno de la reindustrialización de los EEUU.

En los campos FEMA alrededor de las fábricas estos presidiarios inmigrantes ilegales trabajan por salarios irrisorios que hacen que la industria americana pueda competir con los productos del extremo oriente. Esto ha hecho que el déficit federal se reduzca considerablemente, la balanza comercial se haya estabilizado y que en consecuencia la tasa de desempleo haya descendido. Las políticas arancelarias y proteccionistas han desacelerado el crecimiento de las economías emergentes, favoreciendo así los intereses americanos.

Otro factor que explica la bonanza económica de los EEUU durante el mandato de Trump ha sido la retirada de tropas del ejercito americano en operaciones en el teatro de la OTAN. Una reducción del presupuesto militar que ha beneficiado indirectamente a la población rural americana que ahora disfruta de una ayuda estatal sin precedentes. En política exterior el Pentágono se ha focalizado en defender los intereses estratégicos, su área de acción y dominio, es decir: el continente americano y las reservas de petróleo de Oriente Medio.

Las consecuencias no son tan bondadosas para la eurozona. Debido a la desmilitarización en Europa, Alemania ha decidido unilateralmente reconstruir el ejército para defender sus intereses en los Balcanes y Ucrania. Desde 1945 que Alemania no tenía una fuerza militar similar. Por su parte Japón tuvo que hacer lo mismo a raíz de la retirada de tropas americanas la cual amenazaban la estabilidad del pacífico norte.

Rusia salió beneficiado de los acuerdos llegados con el presidente Trump. Logró controlar Crimea. Consolidó su poder en Oriente Medio y estableció su área de influencia en todo el Mar Negro. Vladimir Putin y Trump han realizado un cambio fundamental en relaciones internacionales que han acabado con más de 70 años de guerra fría. Moscú ahora controla el suministro de hidrocarburos a Europa y Trump pudo ahorrarse los gastos de patrullaje para los intereses de los aliados OTAN.

La lejana guerra de Siria se resolvió a pocos meses de llegar a la Casa Blanca, en el pacto Kremlin-Washington para el terrorismo internacional. Las operaciones de corte de suministro y persecución acabaron de un plumazo con las aspiraciones califales. Oriente Medio pacificado, algunos de los combatientes del Daesh volvieron a Europa donde han provocado atentados intermitentes.

No obstante, los atentados terroristas ahora se concentran en China y la India, las demandas de independencia de la llamada Primavera Uigur han alimentado el terrorismo islamista en Asia. Con el avance del wahabismo en India de los imanes de Pakistán y Bangladesh, demandando el Gran Rajasthan la India se ha visto abocada a un estadio de inminente guerra civil. También se ha visto un aumento de la violencia terrorista en países como Filipinas, Tailandia o Indonesia, Mali y Sudán en Africa.

China sin duda alguna es la mayor beneficiada de esta nueva política de repliegue militar y el auto-aislacionismo estadounidense. El yuan ha substituido al dólar como moneda de reserva internacional. Una moneda basada en el oro respaldada por la economía más fuerte del planeta. Esto ha significado una subida estrepitosa del precio del oro estos últimos 4 años superado los 9.000 dólares la onza el pasado mes.

La economía estadounidense se ha mantenido al margen de la deriva económica global pero a pesar de su buen funcionamiento los escándalos económicos no han dejado de salpicar al país norteamericano, los recursos petrolíferos empiezan a escasear y las reservas de Alaska y Texas están siendo por primera vez en la historia explotadas. Un planeta rearmado, multipolar y desestabilizado se revuelve a las espaldas de un país adormecido por la farándula.

¿Quien puede estar interesado en la victoria de Kanye West? La inefable acción que marcó la diferencia durante la administración Trump fue la polémica abolición de la Reserva Federal. Esto supuso una crisis que solo fue resuelta restaurando la institución semanas después y dejando caer el dólar en el abismo.

Tras la restauración de la Reserva Federal y su posterior nacionalización se produjo una pérdida de control de la gran banca sobre la emisión de moneda. Se dejaron de manipular los tipos de interés, beneficiando a la economía real, pero perjudicando los intereses de una banca internacional que movió sus activos hacia los mercados orientales. Esta perdida de hegemonía financiera en los EEUU le ha pasado factura al presidente americano y se ha hecho ganar enemigos en su propio territorio, amigos muy poderosos que han financiado y ensalzado la carrera del músico de Georgia.

El atentado en la Torre Trump de 2018 fue un aviso de que el magnicidio ha perseguido a Trump como su sombra durante estos cuatro años de mandato. Como consecuencia el discurso del hasta ahora mandatario se había ido enfriando y su particular carisma había derivado en manía persecutoria.

Cada declaración de Trump se desvanecía en un ataque indiscriminado hacia sus políticas raciales. La violencia en las barriadas afroamericanas es generalizada haciendo que las poblaciones se hayan recluido en guettos étnicos en constante conflicto. Esto supone uno de los mayores lastres de la política interna de Trump, que no logra conectar con unas minorías que jamás le vieron con buenos ojos. La extrema derecha americana, por su parte, se ha armado en torno a los movimientos patriotas y no es extraño ver altercados raciales en las calles de las principales ciudades americanas.

De este caos generalizado se ha beneficiado el ganador de las elecciones. La esperanza de mayor seguridad y estabilidad racial son la mayor baza del programa de West. El eslogan de campaña “My Beautiful Black President Fantasy” es un lema dirigido a una población otaku, temerosa de la inestabilidad racial y que culpa directamente al presidente Trump de las oleadas de violencia y crimen organizado que azotan al país.

Es por ello que las grandes multinacionales, Goldman Sachs, Wall Street y todos los medios de comunicación aplauden la victoria del nuevo presidente West cuyo nombre símbolo de occidente es el número 46, el segundo afroamericano de la historia, y confían que las relaciones internacionales de acuerdos transnacionales vuelvan al cauce que se dejaron en 2016.