#Artículos

«Assume Form»: la forma del James Blake que viene

El cuarto disco del crooner inglés no es un pivot en su trayectoria pero ayuda a entender su contexto personal y hacia dónde puede proyectar su talento en el futuro.

22.01.19
Antoni Ripoll

“Assume Form” (Polydor, 2019) ya es una realidad. El cuarto álbum de estudio de James Blake ya se puede escuchar desde el pasado viernes en todas las plataformas de streaming.

Esta vez James Blake ha centrado su obra en el amor y la liberación personal como eje del cambio en su vida personal. Una colección de canciones que reflejan desde un prisma positivo lo vivido durante los últimos tres años, un tiempo marcado por su lucha contra la depresión.

El resultado es un disco luminoso y fluido, mucho menos sofisticado de lo que esperábamos tras escuchar “If The Car Beside You Moves Ahead” (track que entró en nuestra lista de mejores canciones de 2018 y que finalmente no ha sido incluida en el álbum). Gran parte de “Assume Form” está coproducido por Dominik Maker, la mitad de Mount Kimbie.

Que nadie busque aquí al James Blake de los Harmonimixes o aquél orfebre post-dubstep de principios de esta década. El crooner sigue la estela del excelente “The Colour In Anything” (Polydor, 2016), virando hacia una fórmula pop / r&b accesible y que encaja mejor con la tendencia global ascendente de la música denominada urbana. Pero James no se está apropiando de nada. Si alguien se ha ganado el derecho a usar estos recursos es él.

Y precisamente en este terreno situamos “Mile High”, una canción que nadie hubiera imaginado hace cinco años: una fórmula r&b de corte americano producida por Metro Boomin y cantada por Travis Scott y James Blake. Visto el resultado, solo podemos esperar que siga por esta dirección.

“Barefoot In The Park” es la anticipada colaboración con Rosalía que el crooner había filtrado en su Instagram hace unas semanas. Un track (escrito por la misma Rosalía y el songwriter Paco Ortega) sin vocación de hit pero que sirve para evidenciar la conexión entre ambos artistas y también la gran variedad de registros que puede manejar la cantaora.

La única concesión del disco al antiguo James Blake está en “Where’s The Catch”, una pista de marcado aire club que cuenta con Andre 3000 en las vocales y el songwriting. Aunque no resulta molesto para el conjunto del trabajo, tampoco había ninguna necesidad de tocar este registro.

James guarda lo mejor para el tramo final del disco. Está “Don’t Miss It”, single publicado hace casi un año y que fue la mejor canción pop / r&b del 2018 y también la mejor canción del año pasado en términos absolutos en TIUmag. Pero hay más: “I’ll Come Too” es la balada definitiva que esperábamos en un disco así, seguramente los cuatro minutos más fluidos del disco, escritos por el mítico songwriter italiano Bruno Nicolai (quien ya estaba trabajando para genios como Ennio Morricone a mediados de los años sesenta).

A pesar de la evidente intención de aproximarse a una audiencia más amplia gracias a las colaboraciones vocales y a un registro menos experimental, “Assume Form” no representa un pívot en la trayectoria de James Blake. Las similitudes con el anterior LP son evidentes pero ello no supone un hándicap, ya que “The Colour In Anything” es posiblemente su mejor disco.

Habrá que ver si James Blake prefiere seguir jugando en su cosmos personal o prefiere dar el paso adelante definitivo hacia la primera división del r&b mainstream mundial. Cualquiera de las dos opciones se presenta igual de excitante.