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He was a true ambassador: Recordando a DJ Rashad

Aunque la conmoción por el fallecimiento de DJ Rashad va disipándose, el género y movimiento Footwork parece seguir huérfano de carisma sin el de Chicago al frente.

24.04.15
Frankie Pizá

Antes del 26 de abril de este 2014, el Footwork, lejos de parecer algo establecido, era ya sí algo considerado ya de forma cuasi unánime como el compuesto de más rápida extensión en la historia de la música electrónica (no una extensión en cuanto a unidades infectadas, sino por su facilidad para adentrarse en otros diseños electrónicos). La llegada de un tercer estadio estaba al caer y para lamento de toda la comunidad, éste se encarnaría en el repentino fallecimiento de DJ Rashad a causa de una sobredosis a la edad de 34 años.

Era 19 de noviembre del 2014 y yo mismo hacía balance retrospectivo de un lustro de Footwork, 5 años de la presencia en nuestro terreno de la revolución electrónica nacida de los suburbios de Chicago, aquella que tuvo en DJ Rashad a su mayor representante y ahora tiene en él a su mártir, esa figura dispuesta en un panteón recién estrenado al que no dejan de llegar devotos y que cada uno de los géneros musicales determinantes debe tener si así quiere considerarse algún día.

Desde el pasado 26 de abril, día en que de madrugada fallecía Rashad Harden a la edad de 34 años (por culpa de una sobredosis derivada del abuso de sustancias estupefacientes), no han parado de sucederse muestras de cariño, también pena y homenajes dedicados a su memoria. Tantos homenajes y tributos que, ante los ojos de un usuario medio (en términos de conexión o ligazón con el Footwork), la escena o comunidad del género parece aún paralizado, en un lapso que no tiene fecha de distensión.

Los movimientos de los más próximos a Rashad (Taso, DJ Spinn, DJ Earl, Traxman, etc) se han vuelto poco ágiles, su resonancia ha menguado considerablemente, el género no recibe tanta atención de los medios especializados a pesar de que se sigue produciendo mucho material, Hyperdub está experimentando su campaña más espesa y poco regular, la crew TEKLIFE no avanza en colectivo sin que por medio haya algún tipo de gesto cariñoso o de recuerdo para el DJ.

En este punto cabría la posibilidad de que los homenajes sean no perjudiciales, pero sí claramente contraproducentes: la pesadez de la repentina desaparición del que fuera principal embajador del movimiento fuera de las limitaciones de Chicago, está jugando un papel de inesperada importancia para el natural desarrollo del género, está taponando el crecimiento.

O esa sensación es solo eso, una sensación, y el Footwork ha llegado realmente a su techo: ¿Ya no puede entrometerse más en el patrón electrónico popular? ¿Ya no se puede innovar más? ¿Necesita un nuevo líder que porte la bandera y hagas las veces de portavoz?

Como digo, no será porque no haya Footwork y no se den iniciativas interesantes: desde la buena salud y reinserción de «The Low-End Legend» DJ Clent a la estética más accesible y fresca propuesta por artistas como DJ Paypal en LuckyMe, desde el definitivo y transgresor debut de Jlin a la recuperación de esos fotolitos de la genérica que un buen día fueron creados casi por error por RP Boo y que finalmente ha podido recuperar Planet Mu, marca dueña de la medalla que condecora al sello responsable de la introducción del Footwork en el mercado europeo y que, justamente, con la venida a menos de Hyperdub, ha recuperado el cetro de principal impulsor.

El estilo parece huérfano de carisma, en cualquier caso. La creatividad no ha desaparecido de forma fulminante pero no es ese el factor más importante. Lo que se echa de menos es la sonrisa de DJ Rashad, ese porte y buen humor al presentarse detrás de los platos junto a DJ Spinn y esa inequívoca sensación de que estábamos ante una punta de lanza para el movimiento, el director proclamado de forma natural encargado de encabezar a la comunidad con sus pasos, ya fueran musicales o meramente sociales.

DJ Rashad comenzó su carrera en los 90, frecuentando los barrios del sur y oeste de Chicago, donde la presencia de una divergencia más marginal y sucia del House de Chicago era más abultada; el Ghetto House pronto se convirtió en una sustancia más acelerada y barriobajera denominada Juke en la que aún se mantenía el 4×4 como patrón común.

Aunque DJ Rashad comenzó detrás de los platos después de intentarlo como footworker, en aquella época ya se veía claramente identificado con las producciones de algunas figuras trascendentales de la escena local, tales como RP Boo o Traxman, éste último considerado uno de los propulsores de la fórmula primaria que luego se convertiría en el compuesto que hoy conocemos.

Por así decirlo, DJ Rashad fue el principal amplificador de la revolución, aunque ésta tuviera lugar mucho antes de 2010 dentro de un ambiente marginal y a puerta cerrada.

Su papel fue el de dar cara a la mutación más reciente de la música de baile en Chicago, normalizando la estética Footwork a su imagen y semejanza (combos y tresillos de percusión que parecen deslizarse como una descarga eléctrica, melodías fracturadas, desarrollos psicóticos y recorte/soldadura de samples Soul, Funk, Hip Hop y R&B) y trasladando la esencia que dominó el crecimiento del House de Chicago y el Acid a un nuevo paradigma.

El resultado y las necesidades eran las mismas: música que te lleva a un estado alterado de conciencia y sirve de forma funcional para que los bailarines hagan su trabajo con los pies.

«Double Cup» (Hyperdub, 2013) es pura psicodelia, es un abanico de nuevas posibilidades en el que se trascienden géneros, se explotan unos y deconstruyen otros, pero además es una obra clave por ser una de las primeras en expandir los horizontes de un género tan estricto como limitado hasta el momento.

Desde las mutaciones de tempo y batería hasta las muestras de música Disco exquisitamente escogidas, a la intervención del Jungle o las notas ácidas, nadie antes que Rashad y ese álbum había podido dar un significado tan amplio al movimiento. Demostró que aunque el Footwork fuera una simple banda sonora o herramienta para un nicho reducido y escondido, si ese modelo caía en buenas manos podía convertirse en algo fácilmente digerible por una audiencia mucho mayor. Y todo eso sin sacrificar la funcionalidad.

Él fue el alma de los ghettoteknitianz, cliqué que desembocaría en la actitud o familia TEKLIFE, la comunidad artística que ahora intenta andar sin sus indicaciones. La responsable de la imagen de la crew, la artista que imaginaría por primera vez al colectivo como una marca distinguida y no como una simple reunión de talento, Ashes57, sigue 100% dedicada a la expansión de la memoria de Rashad y el trabajo de los miembros, aunque en cada uno de sus movimientos (ya sea la comercialización de una nueva camiseta, la publicación de un nuevo mix o iniciativa) hay cierto grado de pena que parece no difuminarse.

La necesidad de encontrar un nuevo Rashad parece el objetivo o más bien el deseo no revelado de toda la comunidad Footwork (ya publicamos este artículo analizando el fenómeno de una comunidad huérfana de líder natural): encontrar ese talento bruto y sin prejuicios que sin debilitar los códigos originales del género pueda transformarlo para un público cada vez mayor y respalde las acciones aisladas de todos los nuevos talentos y extranjeros manipulando la genética Footwork. Ese espíritu carismático, respetuoso y genuino que sirva de imagen para una revolución que sin DJ Rashad se encuentra dando palos de ciego.

«Was in a unique place: he was able to build those rare bridges out of Chicago’s sacred but often insular scene. Beloved and respected by all, he brought a youthful open-mindedness to the juke and footwork sound. I only met him a handful of times; what I remember the most was his humble demeanor. He was a close friend of many of my close friends. His sudden and unexpected passing leaves a gaping hole in our hearts. He was a true ambassador«.

–A-Trak.

«Afterlife» recupera piezas y bocetos inacabados de DJ Rashad con otros contemporáneos, perfilando un nuevo álbum largo póstumo que es el mejor homenaje posible para el productor tras al segundo aniversario de su muerte.