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Crudo y real: la renovada importancia del Grime en nuestro tiempo

"Keepin' it real."

23.05.16
Frankie Pizá

Diseño basado en la ilustración original de Jamzeeze.

El Grime parece imperturbable: se resiste a ese gran cambio que suele suceder tras el éxito internacional. Antes de su resurrección, el género ya había estado resistiéndose ante una muerte que muchos daban por hecha.

Aunque las radios pirata han dejado de ser perseguidas por la policía e Internet se ha convertido en el principal vehículo de expansión, el género sigue hoy tan vivo como en sus comienzos; puede haber desaparecido esa primera arquitectura comunicativa, un signo de su desarrollo, aunque no la necesidad, problemáticas y condiciones que lo generaron.

A principios de década llegar a esta conclusión no era tan sencillo. Al mismo tiempo que comenzaban a brotar los primeros experimentos electrónicos que fantaseaban y de algún modo han acabado desfigurando el carisma instrumental del Grime, el género se encontraba en un punto de inflexión buscando prevalecer independiente y no perder sentido. Bajar de las azoteas de los edificios de protección oficial en East London y no perder su razón de ser.

Nadie en aquel momento imprimió mejor esa sensación de insatisfacción personal y atasque colectivo que Skepta; Joseph ‘Junior’ Adenuga se exponía y se sometía a una brutal autocrítica en YouTube con «#UnderdogPsychosis no.1», un vídeo/confesión en el que con la única descripción de «break the cycle» resultaba en un fustigamiento para lo que se estaba convirtiendo el Grime. Además de un retrato sincero y sin sutilezas de lo que significa ser negro en Gran Bretaña.

A Skepta se le observa desilusionado y se adivina en él la intención de empezar de cero: como si quisiera borrar su discografía desde «Microphone Champion» (2009) y de alguna forma prometer un cambio. El primer producto que daría su ejercicio de anti-complacencia sería el más determinante y que comenzaría el camino hasta su nuevo disco: «That’s Not Me».

Allí comenzó a intuirse el Skepta de «Konnichiwa», el anti-autoriatio y que rapea en estado de permanente desconfianza: el que arremete con la prensa, la industria del consumo, la gentrificación, las fuerzas del orden, la política o el racismo endémico que acontece en su país. Con brutalidad e inteligencia al mismo tiempo, pero sobre todo con un mensaje que transmitir.

Un cuarto álbum de estudio fiel a sus raíces y que consigue confirmar la idea de que el éxito principal de la renovación Grime no es su definitivo aterrizaje en Estados Unidos, sino conseguir trascender más allá de la clase obrera negra británica.

Convertirse en un instrumento crítico y sensibilizar a oídos de todo el mundo es algo que no consiguió «Boy In Da Corner», el álbum más icónico del Grime y el más comentado tras «Konnichiwa», que llega 13 años después para subrayar el renacimiento del género. Hoy una nueva generación inglesa de todos los colores se siente identificada con los versos de un Skepta patrocinado por Uniqlo.

La visión (consciente) que Skepta tiene de UK es la misma que comparten Babyfather o GAIKA, diferenciándose únicamente en la forma en la que se cuentan las cosas y se traslada el desencanto con un país que no representa a todos, difiriendo en el decorado musical, retórica y los instrumentos que utilizan.

Sarcasmo, reflexión y rebeldía, siendo ésta última la característica que adjuntaríamos al londinense de padres nigerianos que está llevando su visión mucho más lejos, encabezando a un Grime que debe tener más cuidado que nunca para no perder la conexión con sus raíces. La maquinaria mainstream está sobre sus hombros preparada para poner a las grandes voces del momento al mismo nivel que las grandes voces del Hip Hop norteamericano.

Skepta se codea con Drake y Apple Music pero mantiene su slang y no perturba ni su acento, ni su vocabulario, ni sus claustrofóbicas producciones (8 de 12 en «Konnichiwa» son del propio Skepta). Novelist parece querer distanciarse del género con su nuevo y frenético «Ruff Sound Movement», aunque se repiten sus incisivos ataques a David Cameron. JME pide y se enorgullece de su y «integridad».

Stormzy no es una excepción: es embajador de adidas, firma pantalones junto a David Beckham, pero no pierde oportunidad para criticar al gobierno británico (por ejemplo, cuando se debatió la ayuda del Reino Unido a Estados Unidos y Francia en los bombardeos contra Siria).

El del sur de Londres es el joven valor más arrollador del panorama; versátil, preciso y con dicción inconfundible, comenzó acercándose al Hip Hop y poco poco fue estrechando y acelerando sus versos para apoderarse de los urgentes 8 compases que definen el Grime (según él, porque sonaba «demasiado americano»). Aprendiendo a decir mucho más en menos tiempo.

Sin álbum debut en el mercado, su repercusión es desproporcionada: tiene su propio show en la Beats 1, ha dado una conferencia en la Universidad de Oxford, ha aparecido en el show de Jools Holland y hará su primer papel en el cine de la mano de Noel Clarke.

Su nombre no ha parado de crecer exponencialmente desde finales de 2013, cuando estrenó su relevante serie de freestyles en vídeo «Wicked Skengman»; fue también cuando se inició una interminable batalla contra haters que no digerían la idea de reutilizar ritmos clásicos del género.

Uno de ellos, el «Functions On The Low» (original de XTC y popularizado por ) fue la base para su éxito más inesperado, «Shut Up»; lanzado únicamente en YouTube, se convirtió en el primer freestyle en aparecer en el UK Top 40 tras regrabarse y ser dispuesto en iTunes.

Stormzy y su ascenso son producto de Internet, un síntoma que evidencia la llegada de un nuevo funcionamiento y que el género no ha visto desmejorado su ADN centralizándose en la red; su hábito reintroduciendo históricos instrumentales educa a nuevas generaciones tanto como el orgullo, fidelidad y experiencia de Skepta. Dos formas de éxito que simbolizan tenacidad y talento, la vieja y la nueva escuela, dos modelos individuales que han reforzado la voz de un género en nuevos contextos: Estados Unidos y la red.

El entorno ha cambiado pero de su lucha por la supervivencia el Grime ha salido fortalecido: su intrínseco carácter antisistema ha salido intacto y sus artistas principales son los que mejor pueden trasladar a una audiencia lo que está pasando en el mundo, en la sociedad en la que vivimos y dar una visión en primera persona de todo lo que debería cambiar.

Hoy UK y Europa necesitan más que nunca ese tipo de movimiento que le diga a la cara todo lo que hace mal, y el Grime es el único dispuesto a hacerlo sin rodeos, con la contundencia y volumen que se precisa. Y es justo eso lo que Skepta perseguía en 2012 delante de su cámara: mantenerlo real.