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Envueltos en el futuro continuo de Hyperdub

El sello regido por Steve Goodman es un virus de información que se reproduce tanto en humanos como máquinas y que ha ido sumando portadores a lo largo de más de una década de infección.

13.09.16
Aleix Mateu

Traducción de los fragmentos extraídos de Sonic Warfare de Steve Goodman por Rosendo González Núñez.

Hyperdub es un sello esencial para la historia de la electrónica reciente. No solo por la divergencia de estilos y voces y por traer a la luz propuestas que han revolucionado la música, también por el poso conceptual, político y espiritual de sus referencias, que se han propagado como un virus desde su primera referencia.

Con más de 10 años de trayectoria, el sello regido por Steve Goodman sigue tan vigente como en sus primeros releases.

Este año Kode9 ha publicado nuevo disco y la respectiva adaptación audiovisual por Lawrence Lek; el álbum de Fatima Al Qadiri, tratando la vertiente política y la experimentación Grime; la nueva referencia de Jessy Lanza y su particular visión del Pop; el proyecto de Hip Hop experimental de Babyfather; el regreso de la música de DVA, la aceptación de los outsiders en la escena club con el EP de Endgame; y el nuevo disco de Zomby, «ULTRA«, una síntesis de su bagaje por la música club ordenado de una forma singular.

Este año también se han cumplido 10 años del debut de Burial, quizá el actor más trascendente en la historia de Hyperdub.

Sign ‘O’ the Times

«Sign O the Times mess with your mind
Hurry before it’s to late.»

–Prince.

El futuro continuo es ese tiempo verbal inglés que describe una acción futura que no se detendrá, al menos por un tiempo, manteniéndonos bajo su efecto. Observándolo desde el extremo, es una terminación drástica, la de los puntos de inflexión y los signos de los tiempos.

Esto último es una expresión de raíces religiosas que, en términos teológicos, hace referencia a «acontecimientos significativos que marcan la historia por su generalización y frecuencia, desencadenan conciencia y conmoción, esperanza y orientación en una época».

Los signos de los tiempos son una señal afirmativa de comunión humana delante de la realidad, necesaria para abrir o recorrer un nuevo sendero.

La primera referencia que publicó Hyperdub fue una versión del «Sign ‘O’ the Times» de Prince. A pesar de que se publicara en 2004 fue grabada dos años antes, un aburrido domingo por la tarde entre dos amigos con tiempo. Steve Goodman, conocido como Kode9, incitaba a un virgen Stephen Samuel Gordon a coger el micrófono y leer las letras de su canción favorita.

Tímido, escogió la canción de Prince y recitó su letra con la voz modificada bajo el pseudónimo de the Spaceape. Lo que ocurrió aquella tarde recibió el nombre de «Sine of the Dub«, pero no se editó hasta que un emocionado The Bug escuchara la pieza y les animara a publicarla, afirmando y creando esa comunión necesaria para comenzar una aventura como la que ha llevado a Hyperdub hasta hoy.

«Sin Prince no habría existido the Spaceape. Sin the Spaceape, no habría existido Hyperdub».

–Kode9.

The Spaceape no habría existido sin Prince porque la oscura voz del cronista de Peckham germinó de la semilla de su mensaje apocalíptico. La canción de Prince titulaba también el LP que fue la señal de su propia evolución como artista, y en el caso de Hyperdub, la que definiría su identidad como sello.

Empieza: una onda sinusoidal palpitando en frecuencias bajas mientras un sample jamaicano tendido sobre una larga reverberación abre espacios en «Sine of the Dub». La voz grave y penetrante de the Spaceape emprende su peculiar rapsodia durante cinco minutos hasta cerrar con ese «Hurry before it’s too late.»

Su voz infunde miedo. Viene del espacio, del futuro, y parece traer malas noticias. Unas terribles memorias de aquello por suceder. Pitchfork describió al simio del espacio como el Linton Kwesi Johnson del «post-7/7, surveillance-state UK» (los atentados en el transporte público del centro de Londres en 2005).

Su música es la llegada del futuro continuo que Hyperdub detona y extiende como un virus a través de profundos graves. Hacen vibrar hasta los huesos cuando transmiten mensajes alarmantes con su actitud afrofuturista. Sus sonidos se traducen en imponentes propuestas musicales desconocidas hasta la fecha que sacuden toda la música electrónica.

El sello aúna la herencia Dub en potentes graves que refuerzan su innata actitud oscura, y que usan como una arma sónica:

«Ese miedo inducido sónicamente no por ello es menos real. En él, se activa exactamente el mismo mecanismo de defensa ante un posible futuro no deseado, quizás aún mas poderoso por su presencia espectral. Aún es más, estas innovaciones armamentísticas no tienen porque provocar la desmovilización enemiga, prevenir un futuro indeseable, sino que más bien tienden a provocar, a incrementar la sed de conflicto, a precipitar el futuro».

–Steve Goodman

Steve Goodman (Kode9) habla en este fragmento (que pertenece a la introducción de su libro Sonic Warfare) del potencial de las bombas de sonido, usadas en conflictos como el de la Franja de Gaza o en los ataques preventivos a Iraq perpetrados por el ejercito norteamericano. Habla de como «sientes las ondas a través de tu cuerpo, constriñendo tus órganos internos hasta que golpean tu pecho y garganta, haciéndote imposible respirar».

Habla de como las bombas sónicas, a pesar de producir gran efecto en la población enemiga con miedo y desconcierto, más que disolver la voluntad del enemigo lo que hace es contribuir a precipitar las acciones del enemigo, a «precipitar el futuro«.

Bacteria: Urban Section Infection

«Entendemos por audiovirus la movilización afectiva a través de la proliferación diaspórica de los procesos sónicos, transmitidos por las ondas de la ciencia de ritmos, bajos y oralidad maquínica».

–Steve Goodman.

Algo así como precipitar el futuro es lo que Goodman ha conseguido traspasar del plano académico a la identidad del sello, adaptando la capacidad física del sonido y su potencial militar a su proyecto musical: publicar material de una familia de artistas que se mantienen a la vanguardia de las corrientes electrónicas con una fuerte carga política y social, inspirando las formas en la respuesta artística del futurismo y, más concretamente, del afrofuturismo.

Como explica él mismo, del arte del ruido a las formas actualizadas del afrofuturismo, «a principios del siglo veintiuno, las aproximaciones futuristas deben adaptarse a la nueva temporalidad de los modos de control contemporáneos, con frecuencia llamados poder preventivo o capital sci-fi».

Esto es lo que Hyperdub hace, del «Sine of the Dub» al «Brute» de Fatima Al Qadiri, el «BBF Hosted by DJ Escrow» de Babyfather o el «Flesh» de Endgame. Pasando por los dos álbumes de Burial, DJ Rashad, Zomby y el resto de referencias discográficas.

hyperdub-blog

Nació cuando empezaba el nuevo milenio. Era un blog titulado Hyperdub en el que Steve Goodman escribía la primera entrada bajo el titulo de «Stepping into the light: UK Garage and the Rave Virus (2000)«. Empezaba así:

«By 2000, it has become possible to speak in terms of a rave continuum. Thought of as ‘hyperdub,’ or simply ‘hardcore,’ this entity transcends mere musical genre, being more usefully understood as a set of nomadic sub-cultural practices, to which a relentlessly deconstructive art practice is central.»

Hablaba de como el hyperdub o el hardcore trascendía la música para convertirse en el eje central de distintas subculturas, siendo deconstruida y adaptada en cada caso, y adquiriendo la forma de un virus: «a cultural contagion that moves rapidly between host styles, its vectors both individual humans and technological apparatuses such as the sampler.»

Estas eran las ideas de Goodman y así nacía Hyperdub como sello en 2004, con el virus dentro. Un virus de información que se reproduce tanto en humanos como máquinas y que ha ido sumando portadores a lo largo de más de una década de infección.

Los elementos esenciales para comprender al sello son, entonces, su labor como transmisores de la sub cultura electrónica inglesa original en los suburbios que recibieron las personas de la diáspora (del Dub al Jungle, 2step, el UK Garage, etc.), la amplificación de su espectro y registros con nuevos abordajes, y hacer palpable aquellos mensajes disruptivos que ya subyacían en los Sound Systems.

Uno de los actores más importantes del movimiento Hyperdub es Burial. Un caso paradigmático de como la reinterpretación de una época, que aúna lenguaje musical con sensibilidad emotiva y física, puede sacudir toda una comunidad.

Burial: En busca del tiempo perdido.

El sonido de Burial se mueve entre las aguas del baile y la melancolía. Es música que funciona a la perfección para andar, por la noche y en la ciudad rodeado de edificios y luces, unas vibraciones por las que mucha gente se ha dejado llevar y, a la vez, como se dice en la «unedited transcript» entrevista de Mark Fisher con Burial para The Wire, es una música que siente nostalgia por no haber estado nunca en contacto con su origen y esplendor, una época idealizada por el artista por ser la que vivió su hermano mayor, con las batallitas que después el pequeño escucha con avidez y excitación.

«Wire: Your music seems to be about the after effects of Rave, about never actually experiencing it.

Burial: I’ve never been to a festival. Never been to a rave in a field. Never been to a big warehouse, never been to an illegal party, just clubs and playing tunes indoors or whatever. I heard about it, dreamed about it. My brother might bring back these records that seemed really adult to me and I couldn’t believe I had ‘em. It was like when you first saw Terminator or Alien when you’re only little. I’d get a rush from it, I was hearing this other world, and my brother would drop by late and I’d fall asleep listening to tunes he put on.»

Pero las melodías de Burial no solo hablan de la no experiencia, si no que indagan en ella, exploran el poso que ha quedado por toda la ciudad y, sobretodo, en sus «South London Boroughs«. La persistencia del pasado en el presente, en el fondo de la memoria del subconsciente, como decía el pensador Henri Bergson. La idealización de Burial por el mundo que vivió su hermano trasciende ese propio origen y crea uno de nuevo.

Quién también se propuso ir en busca del tiempo perdido a través de una obra que acabó por moldear una gran mayoría de obras posteriores (algo así como lo que ha conseguido Burial) fue Marcel Proust, el autor del libro más largo del mundo. En algún momento del primer volumen de su libro, «Por el camino de Swan«, el personaje encarnado por el propio escritor da un bocado a una magdalena como las que comía cuando era pequeño. La célebre Magdalena de Proust devuelve al personaje a su infancia, y le permite recuperar todo ese tiempo ya lejano.

Pero, como decía, Burial no se limita a hacer una revisión, si no que se encarga de reportar, al igual que Proust también hizo, la vida de la ciudad, de su barrio, pero con una diferencia capital: las atmósferas y sintetizadores polutos dibujan el ambiente que se respira en la noche londinense, en la figura que se pierde cuando cruza la niebla de la capital británica. Como explicó Adam Harper en su blog Rouge’s Foam en el preciso artículo sobre el artista, lo que consigue «Burial the Painter» es insinuar imágenes evocadoras que transmiten sensación más que descripción:

«As images, his tracks reveal all kinds of recognisable detail, but he’s not a photographer so much as an impressionist painter.»

El detallismo de las canciones contenidas en el álbum debut «Burial«, editado ahora hará 10 años, o en el de «Untrue«, editado un año más tarde, no mancha el gran cuadro que se crea, pero sí le añade una gran variedad de matices que lo enriquecen. En cierta manera, se puede comprender esta idea cuando el artista habla de su escena favorita en la película «Blade Runner«, dónde identifica su pasión por el mood de la secuencia creado por la lluvia, en conjunción con la insignificante presencia del personaje.

«I like Blade Runner but I’m only obsessed with one scene in it, the bit where he’s sitting at those cafes in the rain. I love rain, like being out in it. Sometimes you just go out in the cold, there’s a light in the rain, and you’ve got this little haven, and you’re hanging round like a moth – I love moths too and that’s why I love that scene.»

El sonido de la lluvia, el tránsito, la ciudad, son ambientes que Burial ha grabado a modo de wild tracks, como en una película, que después incorpora a su banda sonora para añadirle un plus de expresión a la melodía. Recurre al mundo real para contribuir a la idea que él tiene de ese mundo. A pesar de que él diga otra cosa al respecto:

«I partly use the rain to cover up the lameness of my tunes.»

La portada del álbum y los títulos de las canciones contribuyen también a ese dibujo de su vida, que tan unida al lugar dónde vive nos presenta. La primera información que tenemos del disco debut es una relación que se extiende a tres puntos: primero la foto de portada, una foto aérea del South London que rodea la cárcel de Wandsworth; después el nombre de artista y de disco, Burial, y su semántica, entierro. Nosotros mismos podemos extraer los significados que nos apetezca.

Afro, Sino, Gulf, futurismo.

«Any of these cultural tendencies are indications of possible futures after the west crashes, in a multi-polar world.»

–Steve Goodman

A pesar de ser el más impresionista de los artistas en las filas de Hyperdub, de basarse en la evocación y las figuras difusas más que en los conceptos bien acotados, la música de Burial es un completo mapa de la idea de Lefebvre del ritmoanálisis, un concepto que Steve Goodman usó también en Sonic Warfare para tratar la ontología de la fuerza de la vibración.

La idea, que entra en tensión «con influyentes filosofías de la duración» como la del mencionado Henri Bergson, trata de analizar la ciudad «a través de los diferentes ritmos que se originan en ella, generados estos no desde una orquestación consciente o planificada, sino a partir de la mezcla de habitantes y actividades que se dan en ella», como se explica en anthropologies. Ritmos que comprenden actividades, sonidos y olores en el espacio y el tiempo de la cotidianidad.

El abordaje emotivo de la realidad de su ciudad y de la nostalgia por la historia electrónica es, salvando las distancias, el elemento común con Zomby, el productor que recientemente ha publicado «ULTRA». En él, el también anónimo productor reinterpreta de forma personal la historia de la música club que él ha vivido y lo narra de forma inestable, irónica y minimalista.

Distintas visiones para un mismo elemento de análisis, la realidad del aquí y el ahora, en Hyperdub se mira con ojos de quién ha vuelto del futuro, y muchas veces se traduce en notables obras que trascienden lo sonoro: ya sea tomando su influencia del Afrofuturismo, el Sinofuturismo o el Gulf Futurismo.

Es el caso de Lawrence Lek, artista de la simulación que junto a Kode9 prepararon «The Nøtel«, un show basado en el último disco del productor escocés inspirado en «los vacíos, las ausencias y los puntos muertos» conviviendo con «espectros, hologramas y escenarios fantasmales»: o como los espacios automatizados siguen en marcha cuando la civilización se ha extinguido. Tuvimos la oportunidad de presenciarlo en Sónar.

La última creación de Lek es un vídeo ensayo titulado Sinofuturism (1839 – 2046 AD), donde tomando la vertiente asiática del futurismo el artista combina elementos de ciencia ficción con realismo social contemporáneo, todo ello bajo la «cosmología china para criticar los dilemas que hoy en día existen en la vida cotidiana de China y de la  gente de su diáspora».

«Because Sinofuturism has arisen without conscious intention or authorship, it is often mistaken for contemporary China. But it is not. It is a science fiction that already exists.»

–Lawrence Lek.

El artista abraza siete estereotipos de la sociedad china («Computing, Copying, Gaming, Studying, Addiction, Labour and Gambling») y los relaciona con una sociedad automatizada basada en la Inteligencia Artificial.

Fatima Al Qadiri, nacida en Senegal, criada en Kuwait y residente en Nueva York, es una de las artistas que mejor ha sabido explorar estos territorios, y en el caso del futurismo asiático ya lo hizo cuando se estrenó en el label con «Asiatisch«.

Como si repasara su trayectoria vital, la artista ha recurrido en múltiples ocasiones a la influencia del Gulf Futurismo, alcanzando su máxima expresión en su EP para Fade To Mind, «Desert Strike EP«, además de haber colaborado con otras artistas a la hora de expandir el concepto.

Tal como explicó en una charla con la Red Bull Music Academy, su infancia se moldeó entre su amor por los videojuegos y la guerra del Golfo. En este artículo Fatima Al Qadiri y la artista/escritora/filmmaker Sophia Al-Maria recogen 9 ejemplos para comprender el origen del Gulf Futurismo.

Todos estos distintos abordajes al futurismo que Hyperdub respalda, por ejemplo la expansión del discurso de Okzharp con los nuevos visuales de corte afrofuturista que el label ha publicado, traen mensajes del futuro a nivel conceptual y sonoro, y no cesan de rastrear e incorporar nuevas iniciativas a sus filas.

Como decíamos, y aquí también, Endgame ha sido la enésima muestra del buen criterio que tiene Hyperdub cuando llega el momento de actualizar el rooster.

La bacteria que trajeron del futuro continúa contaminando y fecundando el resto de oídos para abrirlos a nuevas formas y sonidos. Mientras siguen ampliando su espectro, el futuro al que nos sometieron parece no acabar.