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Pintar la realidad: Chance The Rapper y su fantasía Rap

"Magnify, magnify, lift it on high."

16.05.16
Frankie Pizá

Un artículo reciente firmado por Thu-Huong Ha publicado en la sección de ‘obsesiones’ de Quartz analiza el desorbitado ascenso de los libros para colorear para adultos en Estados Unidos en el último año; el negocio ha crecido de 1 millón de unidades vendidas a 12 millones de 2014 a 2015.

«In a very short time, coloring has proven surprisingly addictive for America’s stressed, anxious, and overworked. Therapeutic without being therapy, meditative without being meditation, creative without being creation, artsy without being art, the supposedly soothing activity has also become a big business—in 2015 alone, US sales of coloring books shot up from 1 to 12 million units.»

Al igual que la artesanía o los bordados, la industria de la impresión de este tipo de libros dirigidos a mayores de 20 años está estallando en Estados Unidos; todos, como comenta Thu-Huong Ha en el artículo, llegan bajo un perfil «terapéutico» y el ejercicio en sí va enfocado a «aliviar tensiones». Canales en YouTube, «fiestas del coloreado» y otras sub-tendencias están aumentando al mismo tiempo que la venta de estos cuadernos.

El acto de colorear lleva consigo cierta fantasía; es una liturgia con la estructura ya planteada, pero el que se enfrenta al dibujo aún sin color puede plasmar su propio estado de ánimo o proyectar sus deseos eligiendo sus propias mezclas, sus propias gamas de color o texturas. Colorear es viajar, adentrarse en nuestra propia fantasía delimitados por las líneas y contornos.

Es posible colorear tu propia vida, darle el color que prefieras y responder a las circunstancias sin perder el control de tu interior; un Chance The Rapper ultrapositivo y con sus registros vocales con un nivel extra de exuberancia, propone la alternativa del júbilo y la alegría cuando podría haber elegido la realidad. Expulsa su espiritualidad hacia fuera dejando atrás la opción de abrazar el nihilismo que otros contemporáneos prefieren.

En «Coloring Book» estamos ante la idea que Chance The Rapper necesita tener de él mismo: un Chance The Rapper aumentado y que colorea sus emociones, pensamientos y experiencias con una vivacidad abrumadora.

De alguna forma, Chance The Rapper está distorsionando la realidad de una ciudad a la que ha regresado tras una temporada en Los Ángeles. El nativo e hijo de Ken Bennett (que trabaja para el alcalde de la ciudad, Rahm Emanuel) propone una historia donde el principal protagonista es Chicago, aunque ésta no llega a nosotros a través de una reflexión o crítica sobre su alta tasa de criminalidad o sus problemáticas sociales, llega disfrazada de fantasía en la que intervienen el Góspel, el Jazz, el Footwork o el R&B. Todo gestionado por Donnie Trumpet y The Social Experiment.

Desde la melodía inicial y trompetas de «All We Got» (único corte en el que aparece Kanye West, aunque su influencia en el aspecto global del disco haya sido determinante según parece), su timbre vocal entusiasmado y los coros vocales, arpegios y arreglos orquestales; todo remite a los momentos de regocijo que cualquier familia de Chicago pueda tener en su día a día. Desde ir a la iglesia hasta compartir un momento familiar en congregación; Chance quiere educarnos a colorear, escapar de la realidad y exagerar aquello que nos hace felices.

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«No debemos perder la capacidad de fantasear» me comentaba Mwëslee en una larga charla musical en la que uno de los temas centrales fue el movimiento Bop en Chicago.

Con ya varios años de desarrollo en las calles de Chicago y como el Footwork generado a partir de un baile, el Bop funciona como un contrario natural al Trill de los Young Chop, Lil Durk o Chief Keef. Extrema positividad como respuesta a una situación de malestar o complicadas condiciones vitales; Sicko Mobb se imaginan y dibujan como «super guerreros», dibujos animados, creando su propia realidad alternativa donde no hay sitio para la tristeza o la negatividad.

Chance The Rapper ha captado esa energía y vibraciones que se encuentran en el Bop y ha creado un disco de Hip Hop de dibujos animados; su propio libro para colorear en el que el énfasis sobre su infancia, sus amigos, su familia y todo aquello a lo que regresa para evadirse. Chance reacciona ante la violencia refugiándose en sus recuerdos, imprime una carta de amor sobre la desigualdad.

El disco al completo es burbujeante y deslumbra por su delicadeza; desde interludios como «D.R.A.M. Sings Especial» a «Blessings», desde las notas de órgano y piano, desde los efectos vocales y tonos aplicados a las percusiones, desde los violines alterados de «Same Drugs» a las secciones de Footwork frenético que introduce de forma coherente. Todo refleja alegría.

«All you need is happy thoughts.»

–Chance The Rapper en «Same Drugs».

Coincidencia o no, «Coloring Book» propone un antónimo al clima que se representa en Chi-Raq, el último filme de Spike Lee de título inspirado directamente en la escena Trill y que Chance The Rapper criticó ferozmente a través de Twitter el pasado mes de marzo. Este es justo el disco que el realizador jamás hubiera querido para su banda sonora, aunque para su desdicha, incluye todas aquellas cosas que más le gustan: los arreglos jazzísticos, las connotaciones espirituales y la fe.

En «Coloring Book» tan solo se nota cierto aire siniestro cuando aparecen en escena Lil Yachty y Young Thug; «Mixtape», uno de los varios tracks que tratan la relación de Chance con la industria musical y donde se reflexiona sobre el formato de la mixtape, la única nota sombría en un trabajo de regular efusividad.

«No Problem», con Lil Wayne y 2 Chainz, es otro punto clave en la que se deja entrever que el impulso sobrehumano que imprime en este disco Chance The Rapper tiene que ver también con su forma de tomarse la vida y su carrera; un decorado que rebosa felicidad para lanzar frases que desafían a la propia industria musical.

«You don’t want no problem with me» comenta en la canción, que a grandes rasgos es una exclamación en la que el de Chicago alerta que «es imparable». Y ciertamente hasta aquí ha llegado sin tener sello discográfico, sin comercializar su música y sin estar respaldado por un gran contrato con una multinacional.

«Kanye’s best prodigy
He ain’t signed me but he still proud of me.»

–Chance The Rapper en «Blessings (Reprise)».

Entre los momentos de más singularidad encontramos dos extremos; la meditación junto a Justin Bieber «Juke Jam» y la plegaria futurista al desnudo que es «How Great», aquella que resume a la perfección la esencia del disco. La pieza, en la que interviene Jay Electronica, invita a todos a cantar juntos, pase lo que pase ahí fuera. Todo el disco es una conversación con su interior, su gente y Dios; más clara, más infantil y con una trascendencia que recuerda a «To Pimp A Butterfly».