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Blockchain en la industria musical: cada vez más lejos de la utopía

Las organizaciones más importantes para los derechos de autor creen en la tecnología que puede reformar el caótico sector.

11.04.17
Frankie Pizá

La industria musical es caótica y desordenada. Estos hábitos se han amplificado en la última década al entrar en escena los servicios de reproducción y consumo digital.

Como ya comentamos en este artículo, los grandes problemas de la industria musical tienen que ver con la transparencia y el orden: circunstancias de las que se aprovechan las grandes entidades discográficas para seguir sangrando tanto a artistas como consumidores.

La falta de coordinación entre las organizaciones que velan por los derechos de autor y las diferentes licencias sobre una obra, la inercia de usuarios y los propios sellos discográficos (grandes y pequeños) o una larga tradición de mala gestión de los datos hacen que hayamos llegado a este punto.

El punto en el que se necesita una «reforma» integral para que todos los actores que componen la industria musical reciban su beneficio en línea recta y de forma rápida y normalizada.

Todos los expertos en la materia miran fijamente a la tecnología detrás del funcionamiento de la moneda virtual Bitcoin: la red Blockchain.

Aunque hay iniciativas como Open Music Initiative y MusicBrainz que llevan ya más de 2 años tratando de impulsar y dar a conocer los beneficios de la implantación de esta tecnología en la industria, hasta ahora no se habían observado gestos de tal relevancia.

No hablamos de alguna discográfica, porque ellas, depredadoras, «jamás» van a creer en algo que reste opacidad a sus acuerdos, presiones y negocios. Hablamos de organizaciones como ASCAP (American Society for Composers), SACEM (Society of Authors, Composers and Publishers of Music) y PRS for Music, las más importantes entidades de gestión de derechos de autor a nivel mundial.

Juntas unen fuerzas para un futuro mejor en la industria musical; un futuro adaptado a nuestra realidad comunicativa y sobre todo un futuro que tenga que ver con «acelerar los pagos de regalías, evitar errores, demoras y reducir los costes».

Las tres organizaciones van a trabajar juntas creando un «prototipo para un nuevo sistema compartido de gestión de la información en los derechos de autor dentro de la música utilizando la tecnología blockchain», según comentan en el comunicado oficial.

Las entidades hablan de «construir un ejemplo de cómo la industria de la música podría crear y adoptar una base de datos descentralizada y común para los metadatos de obras musicales que cuente con la capacidad de actualización y seguimiento en tiempo real».

«La visión de la SACEM es asegurar un futuro diverso y sostenible para la música, donde los creadores son recompensados por su trabajo de manera eficiente. Tenemos una larga historia de innovación constante y esta asociación representa la siguiente etapa en la historia». Son palabras del CEO de SACEM, Jean-Noël Tronc.

Prosigue: “A través de esta asociación, nuestro objetivo es desarrollar nuevas tecnologías basadas en Blockchain para hacer frente a un problema de largo recorrido con los metadatos en la industria de la música –un problema que ha agudizado con la entrada de la distribución de los derechos de música online y se ha vuelto cada vez más descentralizada con el aumento de los canales digitales. Mediante el desarrollo de esta tecnología blockchain en asociación con ASCAP y PRS for Music vamos a liberar una nueva alternativa para el beneficio de los creadores de música en todo el mundo».

«Aumentar la exactitud en los pagos de regalías» es lo que promete esta iniciativa, que ha visto en Blockchain el aliado perfecto para remodelar el diseño anárquico que sufre la industria musical desde hace décadas.

Es un buen momento para recordar que Spotify acaba de anunciar un acuerdo sin precedentes con la mayor discográfica dentro de la industria, Universal Music Group.

Esta unión comenzará a poner en práctica la «distinción» de usuarios gratuitos y prémium, supuestamente ayudando a que la tasa de conversión del servicio suba debido a las «restricciones» sobre el catálogo de UMG.

Al margen de la estrategia de cada empresa (Spotify quiere acelerar su cuota de usuarios de pago escondiendo el caramelo de UMG a los que no están dispuestos a pagar; la discográfica por su parte consigue domar definitivamente al principal servicio de streaming y conserva su control sobre el modelo predominante), esta «alianza» revela que las multinacionales están en la mejor posición para seguir al frente de la industria, con sus métodos y prácticas.

Blockchain resulta utópico observando el conglomerado de la industria musical y su evolución en los últimos 15 años; es precisamente los valores que lleva implícitos esta tecnología, como la transparencia y la descentralización, las que intentan evitar a toda costa los que dominan el sector.