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Barcos, dibujos animados y goma de mascar

Una extraña coincidencia: el nuevo entusiasmo por las melodías regionales, la náutica y los dibujos animados en Chief Keef, Lil Uzi Vert o Lil Yachty puede predecir el próximo gran cambio en el Rap.

26.05.16
Frankie Pizá

Aunque «Lantern» ya se observa como una mancha negra en el currículum de Hudson Mohawke, en ocasiones suelo retomar la escucha de «Scud Books»; la canción cambió mucho desde la primera vez que se aireó (2 años antes de su edición) en el programa de Benji B en la BBC Radio 1, aunque el escocés mantuvo su esencia al pulirla para un decepcionante segundo álbum para Warp Records.

Al margen de su estética maximalista y especificaciones, la pieza parece algo así como un himno contemporáneo, una partitura épica que debe inspirar a los soldados antes de alguna batalla; no es casual que la composición se utilizara como banda sonora para un popular anuncio de una marca deportiva dentro de una temática futbolística. «Scud Books» puede pasar por una marcha futurista si el contexto alrededor del productor se dejara a un lado.

En su melodía hay una extraña solemnidad, y en su ritmo existe un orden militar; escucharla con atención despierta sensaciones parecidas a las que pueden abordarnos tras reproducir «Spirits Rejoice» de Albert Ayler, la célebre composición que el revolucionario saxofonista confeccionó basándose en «La Marseillaise», el cántico de guerra e himno a la libertad francés.

Antes de morir, Ayler consiguió fortalecer su propia voz dentro del Free Jazz; entre otras muchas cosas, introdujo música de procedencia militar e incluso paralelismos con las marchas fúnebres en algunas de sus obras («Our Prayer», de 1967, fue utilizada para dar comienzo al funeral de John Coltrane).

«What Shall We Do with a/the Drunken Sailor?»

«Drunken Sailor» es la canción de marineros más famosa: en cada uno de sus versos, se proponen formas de aleccionar o castigar a un marinero borracho que sorprende a la tripulación de buena mañana. La marcha se documenta por primera vez en 1839, y durante el siglo XIX se cantaba habitualmente en buques y veleros mientras se realizaban las tareas diarias. A partir del siglo XX, la canción se integró en la cultura popular al ser utilizada en el Eton College inglés.

Esas notas han llegado hasta nosotros vinculadas a una expresión de «camaradería» colectiva, celebración y entusiasmo; de forma inevitable, nos imaginamos a un montón de marineros de juerga en la cubierta de un barco o alguna taberna. Interpretada asiduamente con instrumentos de cuerda, «Drunken Sailor» posee fuertes reminiscencias con la música de origen celta, algo que también podemos notar en la estructura melódica que sigue «Yesterday», uno de tantos singles sepultados entre la era más productiva de Chief Keef, alrededor de 2013.

«Happiest drill beat ever» comenta un usuario de YouTube en el enlace que nos permite escuchar íntegramente el instrumental de YG On Da Beat. Personalmente no había llegado a concluir la mixtape «Almighty So» debido a la inclemente sucesión de mixtapes a la que nos sometía el problemático MC de Chicago por aquel entonces.

Mwëslee destacó en una entrevista que mantuvimos recientemente la línea instrumental de «Yesterday», «energía» y cierta «fantasía» que desprende la canción refiriéndose de la misma forma a una escena muy concreta que había en su cabeza: «los marineros borrachos».

Infame e incomprendido, el líder de los Glory Boyz y principal voz del nihilista Drill en Chicago ha tendido puentes en sus más recientes entregas creativas con la energía que pretende capturar el Bop, movimiento que es el antónimo natural de una tendencia emparejada con el Trap; el último Chief Keef tiene más que ver con el maximalismo, júbilo y entusiasmo de los Sicko Mobb que con la agresividad y tensión contenida de Lil Durk.

Aquel joven tenso y amenazante que saltaba y daba brincos entre sus camaradas con «I Don’t Like» es ahora aquel que destina sus esfuerzos a crear su propia paintball crewGlo Navy. Por estas fechas y en 2015, la cuenta Instagram de Sosa se llenó de imágenes y escenas de sus andanzas con las armas de pintura liderando a su propia marina.

La melodía que utiliza Don Cannon en la producción de «Ps and Qs» recuerda a una canción regional; entre el acordeón y la gaita, entre las calles de la Francia de comienzos del siglo XX y de nuevo la tradición celta.

Aunque Lil Uzi Vert viene del linaje de Young Thug (el de Filadelfia comparte con thugger su actitud pasivo-agresiva, esa autosuficiencia, esa musicalidad vocal tan singular), su tendencia es la de fantasear: en algunas imágenes que han promocionado su mixtape «Lil Uzi Vert Vs The World», el rapper se retrata como una versión negra del personaje de Dragon Ball Trunks, siguiendo el patrón super saiyan de Sicko Mobb.

Fanfarronería inofensiva, imagen absurda y a pesar de ese rimar adormecido, la vida hiperactiva de cualquier nacido en Internet; Playboy Carti, Lil Uzi Vert y Lil Yachty son raperos de dibujos animados, y los tres comparten esos rasgos, entusiasmo y delirante creatividad. Yachty, con la mayoría de edad recién cumplida y una mixtape soberbia a sus espaldas («Lil Boat»), se diferencia únicamente en que su obsesión por la náutica y los barcos queda más constante y no solo se percibe en las producciones que para él preparan productores como Burberry Perry.

“It’s not like I’m a hardcore rapper. I do, like, bubblegum trap beats.”

–Lil Yachty.

Lil Yachty es eso que ya están llamando como «Bubblegum Trap»; el Rap que un chaval joven y aburrido hace mientras no tiene cobertura para actualizar su Snapchat o no está revisando algún capítulo de los Rugrats (de hecho, en su canción «All Times» aparece la melodía de la serie de Nickelodeon). Es un tipo de Rap que colinda con el mood emotivo y triste que se extendió hace unos años desde Lil B o Yung Lean, aunque esa cantarina tan particular refleja «alegría» al fin y al cabo.

“I always thought it was if you sat down and you watch Powerpuff Girls or something like that, and you try to throw that on trap drums, so it could be bubblegum trap, I guess you could say that. But for me, personally, I just always try to make it happy. I always make happy music, or try to like put core emotions into it.”

–Burberry Perry.

Yachty es pura sinceridad: se burlaban de él por sus pintas cuando estudiaba en Mapleton (Atlanta) y su primer acercamiento a la música fue la intención de parodiar otras canciones. Su voz ultraprocesada y nasal parece gravitar sin rumbo: mientras, a él, parece no importarle que le salpique el agua en la cara. De nuevo esa actitud entre desganada, desinteresada y semi-aburrida aunque siempre jovial de «Water on My Face» es la síntesis perfecta del concepto creado por el rapero.

«No veo yates en el Rap y esto es algo que ahora me decepciona». 

–Cecilio G en «GATO».

Así se pronuncia el disperso gamberro de Cecilio G en «GATO», uno de los cortes extraídos de su último álbum, «Joaveli». Sobre un intrigante instrumental de El Kuor, y puede ser una mera coincidencia, el de Bogatell (Barcelona) se queja de que ve pocas embarcaciones en el Rap. De entre todo su desparrame lírico, visual y sonoro, Juan parece dar en el clavo: basta ya de neumáticos anchos y crucemos alta mar.