#Artículos

«Hall Of Mirrors», B12 y la expansión de los sentidos

21.06.17
Frankie Pizá

Diseño de cabecera por Oliver Navarro. 

Reproducirla en un viejo sistema hi-fi en un BMW antiguo, a la intemperie, con el cielo oscuro sobre tu cabeza y la de los demás, con el sonido saliendo por la puerta del coche, con los aviones aterrizando mientras los elementos de la canción crean una dimensión a tu alrededor. Sientes que perteneces a otro sitio.

En su momento, la música derivada de la entidad B12 significó eso para mi y los que descubrimos su significado y procedencia al mismo tiempo. Nos movíamos detrás de un espíritu sonoro, no de una etiqueta concreta o firma específica. Buscábamos eso: una épica sublime que expande tus sentidos hacia el cosmos, hacia allí arriba.

«Hall Of Mirrors» y su bassline lo son todo. Representan el sonido del proyecto más allá de cualquier otro elemento musical o conceptual; por encima de «Electro-Soma», por encima de la era Artificial Intelligence en Warp Records, por encima de la época dorada del Techno inglés.

Cuando en el minuto y 39 segundos aparece, comienza a brotar, todos los elementos ya han sido dispuestos para complementarla. Recuerda en parte y es solo comparable en impacto y textura a la que Juan Atkins implantó en el diseño de «No UFO’s» (la mejor forma de contemplarla es en el D-Mix lanzado en 1985).

Un universo, eso es lo que es precisamente «Hall Of Mirrors», una dimensión particular de la que podemos entrar y salir con tan solo escucharla: una representación de nuestra realidad como un juego de espejos en el que las interpretaciones varían según la óptica y el ángulo desde donde estemos situados.

Es la única pieza electrónica capaz de mirar desde la misma altura a una poesía existencial como «Kao-Tic Harmony»; todo parece elevarse y alinearse con una armonía y lógica que combina los espíritus de dos generaciones, de dos movimientos vinculados por los mismos objetivos.

Tanto para el Techno hecho en Detroit como para la IDM desde principios de los 90 (IDM es una abreviatura de «Intelligent Dance Music», conocida sobre todo en Estados Unidos), la creación electrónica era vista como una vía de escapa o expansión de nuestros sentidos, no como un elemento más preparado para funcionar en un club. Se querían despertar emociones, reflejar y proyectar en el oyente lo que a través de sintetizadores y cajas de ritmo se había conseguido traducir.

En «Hall Of Mirrors» sintonizan las dos realidades creativas más importantes de los 90 en la música electrónica; convergen ambos entusiasmos, allí donde el drama, la luz y la necesidad de un futuro más allá prevalecen sobre lo fundamentalmente musical.

B12 es el proyecto de Mike GoldingSteve Rutter, quienes fundaron tanto este dúo como el sello discográfico unido a ellos en 1990; su actividad se repartió en el catálogo bajo distintos nombres, tales como Musicology, Redcell o Cmetric. B12 es comparable como editorial a Evolution, la marca controlada en la misma época por  Tom Middleton y Mark Pritchard (Global Communication).

De hecho, si buscamos algo similar a «Hall Of Mirrors» en cuanto a belleza y sincronicidad con el espíritu del Techno de Detroit, lo encontraremos allí: «Amenity», producida en el mismo año por Mark Pritchard (como Link), puede oscilar a un nivel parecido.

Pese a ser producida como Musicology, el 29 de marzo de 1993 «Hall Of Mirrors» fue recuperada como parte del álbum debut de B12 en Warp Records, dentro de la serie de referencias destinadas a ilustrar lo que los fundadores del sello británico (Steve Beckett y Rob Mitchell) llamaron «Artificial Intelligence», una forma alegórica de interpretar y conceptualizar aquella «electronic listening music».

Aquella iniciativa colectiva que incluyó varios álbumes determinantes y dos recopilatorios fundamentales cambió para siempre la forma en la que se percibía la música electrónica; alteró la forma en la que la veíamos, la interpretábamos, la escribíamos y la escuchábamos.

«Electro-Soma» fue la cuarta en la serie de publicaciones: basado en referencias al espacio exterior, la ciencia ficción y el futurismo, está arraigado a partir de una interpretación particular del Techno hecho en Detroit.

Además del track tratado en el artículo de forma exhaustiva, destacan otros singles como «Obsessed» o «Telefone 529», corte que muestra la semblanza y paralelismo del sonido de B12 con el de LFO en «Frequencies».

B12 lanzaron hasta 3 álbumes largos hasta 1998, años en el que el proyecto quedó en reposo hasta 2007 por circunstancias que se desconocen; este próximo sábado 24 de junio estarán en LAUT interpretando en directo dentro del showcase de Analogical Force.