Texto de Marcos Gendre

Decir que la capital mundial del pop actual es Traplanta es tan evidente como reconocer que sus orígenes residen en la Atlanta de Outkast, Goodie Mob y Lil Jon. Desde hace un cuarto de siglo, los cauces vertidos abrieron una fuente inagotable de opciones que, más allá de su desembocadura trap, despliegan un monumental mapamundi de cómo cambió el mundo del pop desde que los slam dunks de Dominique Wilkins dejaron paso al fragor de una ciudad hundida en una alarmante desigualdad social. Inestabilidad ideal para que emergiera un marco de rimas sin filtros ni fronteras.

De la adopción del Miami bass, a la indagación en el sintetizador Roland TR-808, Atlanta reivindicó el acervo soul como antagonista del funk belicoso pregonado desde los guetos neoyorquinos. Así fue como desde finales de los 80 se fue definiendo el southern rap, la cuna de un flow menos aguerrido, y sí más sabroso y multicolor. De Houston a Miami, se propagó esta cadencia más florida, pero fue en Atlanta donde, definitivamente, se demarcó la zona de batalla campal. Una que no ha dejado de estilizarse bajo un carrusel de eslabones de una cadena sin fin.

Ahí van diez títulos clave que ayudaron a cimentar la escena de la ciudad y a ponerla en el sitio que ocupa hoy.

ARRESTED DEVELOPMENT

TENNESSEE

1992

1992 fue el año en el que Atlanta se hizo eco como foco de rimas urbanas. Por un lado, Kris Kross, un dúo de preadolescentes guiados por el olfato para los charts de Jermaine Dupri, rompían la baraja con “Jump”, nº 1 en medio mundo. Su explosión fue de mecha corta, como Arrested Development, otros oriundos de Atlanta, cuyo apego con la urbe quedaba reducido a su procedencia. De hecho, su reformulación de la mentalidad positiva, inducida por el colectivo neoyorquino Native Tongues, estaba basada en la evasión; en su caso, hacia una reinvención rural de la materia hip-hop. Singles como “Mr. Wendall” y “Tennessee” ejercían de claraboya hacia las raíces profundas del góspel y el blues. Eso sí, para “Tennessee” tiraron de samples de The Brand New Heavies y del “Alphabet Street” de Prince, surtidor de alto alcance en lo que sería la constitución del southern hip hop que el equipo de productores Organized Noize estaban moldeando desde las mismas entrañas de la ciudad. 

GOODIE MOB

CELL THERAPY

1995

Curiosamente, “Tennessee” acabó propiciando un salto hacia el otro lado del espejo, el gangsta rap cocinado por Jay-Z, en “I Can’t Get Wid Dat” y el mismísimo 2Pac. Pero las señas de identidad de la ciudad se encontraban en formaciones como Goodie Mob, que, por medio de “Cell Therapy”, sellaron una de las características esenciales de su genoma rítmico: la ausencia de tracción industrial que caracterizaba a patriarcas neoyorquinos como E.P.M.D., Eric B & Rakim y Public Enemy. Organized Noize habían asentado una fórmula de cadencia hipnótica, reflejada en el minimalismo de unas bases percusivas de tacto seco y en slow-motion. “Cell Therapy” ejemplifica este modelo, un año antes desarrollado en el primer LP de Outkast, y cuya cadencia es un reflejo directo de la inserción jazz en las costuras rítmicas que grupos como A Tribe Called Quest y Digable Planets ya llevaban trabajando desde años antes. 

“Cell Therapy” acabó siendo utilizada por los propios Organized Noize en “Jazzy Belle”, uno de los puntos fuertes de “ATLiens”, el segundo álbum de Outkast, aunque más interesante  resulta que 50 Cent se sirviera de ella para “Ski Mask Way”.

OUTKAST

ROSA PARKS

1998

De la conexión sureña de Arrested Development a la de “Rosa Parks”, da la impresión de que han pasado dos décadas. Mientras que los primeros simplemente se empapaban de tradición, Outkast la subvirtieron en un ejercicio donde son capaces de integrar un solo de armónica que no chirría dentro del entramado final. Country, folk, funk y hip-hop. Ningún otro grupo supo confundir épocas con tal habilidad como ellos.

En aquel cierre a los 90, Outkast habían encontrado la llave que abría la siguiente puerta al fin de la edad dorada del hip hop: la ampliación del campo de batalla. Nueva York y Los Ángeles tenían que dejar de ser la moneda de dos caras que dominaba el cotarro. Y para ello, Outkast se mostraron como el rostro de Atlanta; pero también como los portadores de la revelación que ya estaban atisbando: traducir el hip hop en el nuevo pop del siglo XXI. Ellos abrieron el camino que ya había intuido Prince, y que más adelante Jay-Z y Kanye West asentaron desde hace una década.

LUDACRIS

SOUTHERN HOSPITALITY

2000

No es ninguna casualidad que la primera escena del vídeo de esta canción sea un felpudo con las palabras “Welcome to Atlanta”. En la misma, Ludacris deja claro que la memorable “What’s Your Fantasy” no había sido fruto de la casualidad. A pesar de no haber empalmado jamás una colección suficiente de rimas y beats para poder cimentar un álbum con aureola clásica, en las distancias cortas sí que supo amalgamar un ramillete de singles sin el menor desperdicio. En este caso, el mérito habría que dárselo más bien a The Neptunes, que junto a Clipse abanderaron una suerte de versión psicodélica en Virgina de los logros abiertos por Organized Noize y Outkast desde la ciudad de la Cola-Cola. El G-Funk se había impuesto como primera opción en la búsqueda de un tapizado sintético, hecho que es llevado al límite en “Southern Hospitality”, fruto de la simbiosis entre Atlanta y Virginia, y de una realidad mayor: su reubicación como puntos cardinales de la telaraña que va a extenderse en los años siguientes.

LIL JON AND THE EAST SIDE BOYZ F/ YING YANG TWINS

GET LOW

2003

Desde finales de los 90, Lil Jon abrió un nuevo frente en la caligrafía hip hop: la reubicación electro dentro del rap. La crunk music fue el término escogido para denominar a pildorazos como “Who U Wit”, “Couldn’t Be A Better Player” o “Bia, Bia”. Al mismo tiempo que los barrios londinenses de origen africano y jamaicano estaban dando sus primeros pasos en el maridaje entre dance de mercadillo y hip hop, Atlanta comenzaba a encontrar nuevas variables mamadas de la cultura rave. El uso arqueológico del sample estaba siendo erradicado progresivamente; y Lil Jon lo entendió antes que nadie. Como en esta suma de fuerzas con The East Side Boyz y Ying Yang Twins, perfecto modelo de crunk music; y más aún: de cómo Lil Jon pudo dar ese paso del gueto a pop star.

USHER, LIL JON & LUDACRIS

YEAH

2004

Ritmos crunk music ralentizados a 105 b.p.m. Lil Jon une fuerzas con Ludacris en este mega hit de Usher, donde los contornos vocales de sabor R&B definen una estilización que irá marcando los pasos de la acentuación entre materia dance, R&B y hip hop, exaltada por Timbaland y Missy Elliot en el cambio de milenio. La variable pregonada desde Atlanta alude a una simplificación mayor de los ritmos. La complejidad no es una opción, y menos con el aura crunk destilada en todo momento. Los beats de Lil Jon se mezclan milagrosamente en el tempo soul de Usher que, casi sin proponérselo, ha abierto una ventana hacia el futuro por la que se colarán todos los aspirantes a nuevos ocupantes del trono pop. Uno vacante desde el reinado conjunto de Prince y Michael Jackson. De Justin Timberlake al propio Kanye West, entendieron que el hermanamiento entre pegada underground y ambición mainstream estaba condensada en este corte, que parece reivindicar lo que en su día inició la malograda Aaliyah.

JANELLE MONAE

TIGHTROPE

2010

Percusiones tribales y fragor jazz-funk dentro de un imposible: lo barroco y lo tribal respirando el mismo aire. La conexión con el afrofuturismo es la mirilla que muestra tan inagotable fuente de contrarios en perfecta sincronía. Janelle Monae es una de esas taras de fabricación únicas en su especie. Del antiguo Egipto al  “Metrópolis” de Fritz Lang, su presencia en esta lista responde al frikismo psicodélico previamente instaurado por Andre 3000. Pero aún hay más, la libertad para cruzar fronteras estilísticas, desafiando patrones de comportamiento, algo que siempre fue una pauta en la Atlanta pre-trap . Así como el espíritu de Nueva York y Los Ángeles siempre han estado fuertemente anclado a un poderoso argot lírico e instrumental, Atlanta siempre contó con virus como este “Tightrope”, un dechado de imaginación pleno de confusión genérica, donde la adopción del afro-glam emerge en fuerza estética de primera necesidad. Y con Big Boi de invitado de lujo. Faltaría más.

YOUNG THUG

CHECK

2015

La tremenda desigualdad social de Atlanta siempre fue uno de los motores de la savia hip hop de la ciudad, lo cual siempre ha sido enfatizado por la tremenda crisis de identidad de una urbe que, por medio de Future, acabó siendo reconocida como Traplanta. El trap fue el siguiente eslabón de la cadena. La crunk music fue estilizada al máximo, y el funk fue diluido totalmente en una replantación de la materia dubstep dentro de una fantasmagoría rap, enaltecida por Young Thug, la mente tras “Check”, un brillante ejemplo donde se pone de evidencia el poder atmosférico del renovado lenguaje de la calle. Adiós a la urgencia y la readaptación de la música de negros para blancos en un lenguaje de orgullo y denominación de origen. Cortes como “Check” forjan un kilómetro cero, donde el cripticismo sónico funciona como el reverso afro de la versión hip hop de la generación X que dominó en el arranque de los 90. El optimismo de Outkast ha sido aniquilado. Las canciones ya no hablan de camellos vendiendo droga, sino de su uso en primera persona.

FUTURE

ALRIGHT

2015

Pioneros como Gucci Mane y Jeezy han plantado la simiente absorbida por los nuevos referentes surgidos en Atlanta. Entre todos ellos, el pregonero del apocalipsis es Future. Su presencia es la que también enlaza con el empuje globalizador del trap, cuyos tentáculos han llegado hasta la materia pop. De hecho, ¿hay algún género musical más seguido hoy en día? A diferencia de Kanye West o Kendrick Lamar, que han traducido el hip hop en el pop del siglo XXI, el trap lo ha desplazado a un segundo plano. De ello, no solo tiene culpa Future, sino también el DJ Metro Boomin, una especia de versión psicofónica del nigromante grime Terror Danjah. Una vez más, los puentes entre Londres y Atlanta vuelven a reflejarse en un sonido que, como en “Alright”, plasma la fase final de la adopción electrónica de los 90 como fuente de abastecimiento mayor de un sonido que avanza sobre los huesos demolidos del hip hop original.

RAE SREMMURD

NO TYPE

2015

No cabe duda de que Future ejerce de monolito en una ciudad donde no han tardado en alzarse hordas de adolescentes que han olfateado el rastro de dinero fresco. De Migos a Rae Sremmurd, las arterias de Atlanta viven bajo un estado permanente de chute juvenil. El subidón al ralentí marcado por los sub-bajos a contrapié de “No Type”, hacen del productor Mike Will Made It uno de los valores de la ciudad que mejor están aprovechando la veta trap para surtir de una cromática caja de herramientas rítmicas. A falta de funk, el de Georgia ha entendido las bondades de la b.p.m. a paso ninja. Un caudal de posibilidades para las que las métricas de Rae Sremmurd son una bendición. Dotados con la habilidad del fraseo entrecortado, sus perfiles melódicos son una alfombra roja para toda clase de invenciones con los bajos y las elongaciones dubstep. Quizá la solución más fresca a la acuciante necesidad por repoblar la fauna trap, en visos de una nueva canibalización de la cadena alimenticia.