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La nueva era del «portablism»

Los tocadiscos protagonizan un gran crecimiento en ventas y doblan a los CDJ en el mercado del equipamiento DJ en Estados Unidos. Son datos que nunca hubiéramos podido predecir cuando Technics retiró de la producción a su más icónico modelo.

01.08.16
Frankie Pizá

Cuando la compañía Technics decidió retirar del mercado su modelo de tocadiscos más icónico en 2010, una temible lógica se apoderó de la comunidad electrónica: el instrumento más importante en la construcción de la identidad DJ tal y como la conocemos y un fijo en cualquier club del mundo respondía a la situación retirándose del mercado. La sensación variaba entre desconcierto y resignación.

De 2006 a más o menos 2013, las ventas del vinilo y los formatos físicos sufrieron un drástico descenso en favor del modelo de las descargas y el comienzo de la reforma que nos llevaría al streaming como pauta de consumo predominante.

El regreso del vinilo y la supuesta nueva apreciación del formato construida sobre el fetichismo y las ediciones especiales comenzó a despegar y a sorprender a la industria en 2014, aumentando sus ventas en un 32% con respecto a 2013 (datos de Estados Unidos). En 2015, el vinilo como formato generó más ingresos que Spotify y YouTube juntas, y el movimiento del mercado en Discogs no para de crecer año tras año.

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Mientras el vinilo como formato parecía acercarse a su extinción, la expansión de los sistemas basados en el Final Scratch como Traktor o Serato era ya una realidad palpable. Además, los sistemas CDJ inteligentes ofrecían mucha más funcionalidad y comodidades que los viejos tocadiscos.

La marca Technics, propiedad de Panasonic, decidió volver a fabricar desde cero el modelo Technics SL-1200, actualizando su interior técnico y conservando su apariencia clásica para reintegrarse en un mercado al alza.

La empresa lo hizo presentando las características de un dispositivo que iba a estar muy lejos del alcance del DJ o usuario medio. Según se apuntó en su momento, el nuevo modelo de Technics iba a ascender a un precio de 4.000 dólares.

Un estudio presentado en DJTechTools y basado en datos aportados por MI Salestrack apunta que los tocadiscos están doblando en cifras de ventas a los CDJ actualmente, algo imposible de vaticinar hace unos años. Los datos proceden de Estados Unidos y en concreto del mercado de la tecnología en el entorno DJ.

Según se explica, los tocadiscos suponen un 14% de las ventas totales del equipamiento DJ hasta el mes de mayo, mientras que los CDJ caen a un 6,3%. Los controladores abarcan un 42% del total, dominando prácticamente el mercado destinado a las herramientas para DJs y producción.

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–>2016 es el peor año para la música según Nielsen Music<–

Las conclusiones ante estas cifras son varias.

-Es posible que muchos compradores de un tocadiscos hoy en día no sean DJs o no lo vayan a utilizar para esa función: recordemos que una de las tiendas que más vinilos y tocadiscos vende es Urban Outfitters, y que su stock se limita a tocadiscos portátiles de funcionamiento por correa.

-El denominado movimiento «portablism» basado en los tocadiscos portátiles puede ser el causante del aumento de estas ventas en Estados Unidos, termómetro que con el que podemos sacar conclusiones generales. El modelo PT01 de Numark es uno de los más vendidos desde hace más de un lustro.

Marcas como Crosley o Audio-Technica son las más relevantes dentro de este espectro para usuarios no estrictamente relacionados con el mundo del djing: tan solo en la página web de Urban Outfitters existen más de una docena de modelos distintos a unos precios que en ningún caso superan los 300 dólares.

Muchos de estos modelos poseen una función que les hace más atractivos sobre cualquier Technics: la posibilidad de pasar audio analógico a digital de forma fácil y sencilla.

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Los tocadiscos portátiles vivieron una edad dorada en la década de los 60, cuando el aparato ya era esencial en cualquier hogar occidental: los diversos modelos, en su gran mayoría a un precio muy bajo, hicieron aún más accesible el formato y éste se acercó a mercados como el infantil.

Según apunta Fumihito Taguchi, muchos de los modelos de tocadiscos portátiles que se comercializaron en las décadas de los 60 y los 70 no estaban destinados únicamente a reproducir vinilos. Eran diseñados por compañías de juguetes.

El coleccionista, que en estos momentos protagoniza una exposición de 100 de estos modelos distintos en Tokio, ya publicó un libro de fotografías con la totalidad de las piezas.