Un año da para mucho, y sí, quizás 20 discos sean pocos. ¿O no?

En cualquier caso, en esta selección creemos que hay trabajos muy relevantes, obras perfectamente encapsuladas, meditadas y trabajadas como un todo, nunca como una simple suma de elementos sueltos.

Álbumes que muestran además el signo de los tiempos a través del discurso personal de cada uno de sus autores. Ninguno de ellos se parece a otro, más allá de simplistas cuestiones genéricas.

En una época de canciones volátiles, hits que duran horas y singles que solo se consumen en YouTube, aún hay LPs que valen su peso en oro. Ahí van 20 por los que recordaremos este 2017.

Sin jerarquías, en estricto orden alfabético.

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Arca

Arca

XL, 2017

Las contorsiones en las melodías de Arca siguen estando ahí, pero de forma extremadamente frágiles y minimalistas, camufladas en atmósferas y texturas explícitamente emocionales. A pesar de mantener su carácter experimental y profundamente personal, Alejandro Ghersi busca inspiración en las melancólicas y parsimoniosas tonadas locales para construir el disco más accesible que haya firmado hasta la fecha.

(Aleix Mateu)

C. Tangana

Ídolo

Sony Music

«Follarse la fama», contar lo que está viviendo desde sus ojos y narrando todo un proceso desde un perfil más introspectivo y menos superficial: eso es lo que parece que hará «Ídolo», un álbum que supondrá un antes y un después en la nueva gran figura de la música urbana en nuestro país.

En «Ídolo» se nos presenta un artista versátil y que transmite una idea de crucial importancia en nuestros tiempos: «tener el control» de su carrera y de su producto hasta el último detalle.

(Frankie Pizá)

Call Super

Arpo

Houndstooth, 2017

Un álbum que se toma su tiempo, trabajado a conciencia a partir de sonidos microscópicos y atmósferas de aparente calma, y en el que su autor parece sentirse más cómodo que nunca. Las melodías, sencillas en realidad, se mezclan con texturas más complejas y arreglos que saben como inyectar vida a cada tema. «Arpo» atrapa a la primera, pero lo mejor es comprobar cómo crece y su resonancia se amplifica a cada nuevo repaso.

(Carles Novellas)

Clip

Magnetic Reconnection

Seeking The Velvet, 2017

«Magnetic Reconnection» anda un camino por el que también transitan maestros del techno actual como Blawan, Shed o Samuel Kerridge. Clip ya está ahí, con ellos. Un trabajo muy serio que supone la depuración máxima hasta la fecha de este evolución que Clip viene experimentando en su sonido desde hace al menos un par de años.

(Carles Novellas)

DJ Sports

Modern Species

Firecracker Recordings, 2017

¿Qué hace de «Modern Species» un disco especial? La respuesta está en las referencias: breaks de inspiración noventera, melodías del primer Gerald Simpson y pasajes sci-fi deudores de B12 y los recopilatorios de New Electronica. 

Pero no se trata solamente de poner todas las fichas en el tablero, sino también de tener tu propio estilo de juego en un contexto de revival donde a priori ya está todo dicho.

(Antoni Ripoll)

Drake

More Life

Cash Money / Young Money, 2017

En slang jamaicano, “More life” significa “desearle a alguien lo mejor”. Fue popularizado por Vybz Kartel, una de las más grandes influencias de Drake. Un single en honor a Nelson Mandela, un interludio de Skepta, Moodymann y Lenny Kravitz en la misma canción y más detalles son los que sobresalen al conocerse «More Life», un proyecto en el que Drake parece actuar más como elemento conductor que como protagonista.

Son 23 canciones que expanden el universo sonoro de Drake implicando a diferentes personalidades de su entorno ya conocido e integrando a nuevas.

(Frankie Pizá)

Equiknoxx

Colón Man

DDS, 2017

«Colón Man» son 13 nuevos tracks en la línea de su anterior trabajo, inventando el futuro del dancehall instrumental con una producción minimalista y avanzada, con ritmos, samples y texturas más futuristas y abstractas que nunca.

(Carles Novellas)

Errorsmith

Superlative Fatigue

PAN, 2017

Hacía como 15 años que no publicaba nada y de golpe se marca un álbum de sonido ultra-avanzado, con voces alienígenass y sorprendentes ritmos dancehall. Además hecho todo con un sintetizador digital creado por él mismo, el Razor. «Superlative Fatigue» (vaya título también) es un disco supremo, trabajadísimo, divertido y que no se parece a ningún otro. Más no se puede pedir.

(Carles Novellas)

Future

HNDRXX

Epic, 2017

“I’ve been in the stu late, workin’, no residuals”. 

En «HNDRXX» Future se rodea de una nómina de productores de alto nivel como Metro Boomin, DJ Mustard, Southside o High Klassified. Además algunas canciones cuentan con más de diez songwritters según Wikipedia.

Pero más allá de los datos técnicos, del contexto y de las colaboraciones (Rihanna y The Weeknd en estado de gracia), «HNDRXX» es un disco introspectivo y ejemplar para el género. Los recursos de producción son brillantes, la variedad de registros es amplia y su escucha integral sigue apeteciendo muchos meses después de haber tenido su momento de gloria.

(Antoni Ripoll)

JASSS

Weightless

iDEAL Recordings

El debut de la asturiana Silvia Jiménez para el sello sueco Idal Recordings no es precisamente ligero («weightless») pero sí muy fluido, navegando con inusual talento por los mares a menudo turbios de la electrónica industrial, la rítmica africana, el oscurantismo de los primeros Demdike Stare o incluso el free jazz.

(Carles Novellas)

Jlin

Black Origami

Planet Mu, 2017

Después del sonoro golpe en la mesa que supuso «Dark Energy», Jlin ha dado un paso adelante que se intuya casi como inevitable, alejándose ya del corsé del footwork para llegar a otro sitio. Si no fuera porque suena horrorosamente pasado de moda se podría decir que esto es techno tribal, con esas percusiones africanizadas y selváticas, expandiendo y retorciendo al máximo un lenguaje que es solo de ella y de nadie más.

(Carles Novellas)

Kaitlyn Aurelia Smith

The Kid

Western Vinyl, 2017

«The Kid» es un disco mágico que nos habla de lo humano y lo cósmico a partir de elaborados tejidos electrónicos, sintetizadores modulares, voces celestiales y arreglos orgánicos, y en el que se cuela también ese elemento salvaje propio de Isla Orcas, entre Seattle y Vancouver, donde nació su autora.

(Carles Novellas)

Kelela

Take Me Apart

Warp, 2017

Cuando uno escucha el disco piensa que ha cambiado de productores y se ha olvidado de la familia Night Slugs / Fade To Mind. Pero no: ahí están Jam City (omnipresente), Bok Bok y Kingdom, y además se suma Arca, otro que está en todas partes. El cambio, pues, no es de compañeros, si no de enfoque y de ambición: Kelela quiere conquistar el mainstream a su manera y ha preferido limar las aristas y potenciar su voz antes que ahondar en la rítmica mutante sobre la que cantaba en «Cut 4 Me». Los demás la han seguido en su empeño y la jugada les ha salido redonda.

(Carles Novellas)

Kendrick Lamar

DAMN.

Top Dawg Entertainment

Todo ocurre de forma metafórica, y puede leerse también en dirección contraria: porque como cada instante en el que sobrevivimos, cada decisión que tomamos divide el universo en dos caminos. Es maldad o es debilidad? «DAMN.» desvela al más brillante narrador de su generación reflexionando sobre temáticas universales que hoy por hoy han sido desviadas por la situación política y social. Un ejercicio de autoconocimiento en carne viva.

(Frankie Pizá)

Lost Twin

Twin Talk II

Galleta Records, 2017

El nuevo disco del artista es un deslumbrante viaje lisérgico a través de samples en baja fidelidad y una sensibilidad única para crear ambientes y narraciones sonoras.

(Aleix Mateu)

Nídia

Nídia é Má, Nídia é Fudida

Príncipe Discos, 2017

Nídia, antes conocida como Nídia Minaj y artista afincada en Burdeos con orígenes en Cabo Verde y Guinea, funde influencias del tarraxo y el kuduro en diseños electrónicos tribales con una cadencia única. Nada puede sonar tan alejado de cualquier estándar sin sobrepasar los 90 bpms.

(Frankie Pizá)

RAMZi

Pèze-Piton

12th Isle, 2017

Los dos EPs anteriores de RAMZi ya abundaban en un sonido impresionista y hechizante, difícil de categorizar estilísticamente (¿pop mutante? ¿exótica experimental? ¿dub marciano?) y sin referentes obvios a los que agarrarse, pero no por ello menos disfrutable o complicado de asimilar. La música que sonaría en Brasil si estuviera en Saturno y no en nuestro planeta.

(Carles Novellas)

Sinjin Hawke

First Opus

Fractal Fantasy, 2017

El talento de Sinjin era ya de todos conocido. Haber trabajado con Kanye, Rashad y Just Blaze no puede ser producto de la casualidad. Él mismo contaba en esta entrevista que le hicimos hace poco junto a Zora Jones lo mucho que había aprendido de estas colaboraciones. «First Opus» es alucinante; ese sonido del futuro que siempre ha sido el objetivo de Sinjin encapsulado en una obra compacta y de impacto inmediato.

(Carles Novellas)

Talaboman

The Night Land

R&S, 2017

«The Night Land» no entiende la noche desde el club si no como un ejercicio introspectivo y luminoso. Como los mismos integrantes de Talaboman explican, el disco no sigue la moda de aplicar estas referencias tropicales, africanas y new age a la pista de los clubes sino que apuesta por una propuesta mucho más minimalista, introspectiva y personal.

(Pau Cristòful)

Visible Cloaks

Reassemblage

RVNG Intl., 2017

Curioso que hayan sido dos americanos de Portland los que hayan dado nueva vida a la tradición de la new age japonesa. Lo han hecho –además de aliarse con Miyako Koda y su grupo de culto, Dip In The Pool– a partir de esas “capas visibles” de sonido ultra-digital que perfilan un futuro de belleza inquietante.

Por si no estábamos seguros remataron con un directo fascinante en el Mira para confirmaron presagios y enamoramientos.

(Carles Novellas)