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2014 En Perspectiva: Estándares, complejos y avances desde el Soul al Rock

08.01.15
Frankie Pizá

2014 ha sido también un año de una redifinición de estándares: D’Angelo y su repentina aparición rozando lo divino en el último suspiro del año ha generado una nueva dosis de esperanza en todos aquellos que creían a la música R&B de trazo clásico muerta y enterrada. El género por antonomasia que dirige los impulsos de millones de aficionados a la música de estética «urbana» y con raíces en la tradición afroamericana ha sido otro de los protagonistas del curso pasado: Young Fathers y su discurso imaginativo, la juventud de thestand4rd o la confirmación de FKA twigs son algunas de las consecuencias que nos ha dejado 2014. 

Además, ha habido ocasión de vencer complejos: el Dancehall y gracias a Popcaan abandona su aire agresivo y pesimista, el sabor G-Funk regresa renovado o artistas como Mourn y Mo Kolours consiguen que el Rock o el Soul suenen intensos y frescos al mismo tiempo. Además, Dean Blunt sigue avanzando en su única visión Pop surrealista, a medio camino entre el autor outsider y la banalización artística de primer nivel gracias al magistral «Black Metal». 

Young Fathers o el triunfo inesperado.

No por poca insistencia o trabajo: inesperado porque horas antes de que se anunciara el ganador del Mercury Prize de este 2014 en UK, nadie apostaba demasiado por un trío multicultural escocés que llevaba años puliendo un discurso que ha tenido su culminación en “DEAD”, de largo uno de los más imaginativos álbumes que se han lanzado en este curso. Contra pronóstico, dejaron en la cuneta a la máxima favorita: FKA twigs.

Al principio más enfocados hacia una fórmula que tenía al Hip Hop de aire leftfield y más sombras que luces como denominador común, han ido encontrando y explotando otras facultades que les han aportado ese valor añadido que hoy les diferencia del grueso; el desliz Soul, el cuidado en la percusión, su inteligente uso del sintetizador, la combinación agresiva de Rap, estribillos e idiomas, su exuberancia y gusto por los destellos ruidistas, defecto electrónico y otras acepciones han completado una idiosincrasia hoy por hoy, única.

Con orígenes en Nigeria, Liberia y Escocia, el trío residente en Edimburgo se prepara este año 2015 para seguir evolucionando de la mano de Big Dada, sello con el que caminarán de la mano después de que su alianza con Anticon haya dejado dos fascinantes álbumes y un puñado de singles memorables: entre lo celestial y lo demoníaco, equilibrando luz y sombra de una forma ágil y rompiendo a menudo con las estructuras convencionales, Young Fathers ya son uno de los proyectos más y mejor trabajados de la actualidad.

Popcaan y Mixpak: cómo reinsertar el Dancehall en la tesitura Pop

Hasta Popcaan, lo último que había llegado al grueso del público internacional sobre el Dancehall era la cadena perpetua de Vybz Kartel, fundador y máximo líder de la comunidad GAZA (o Portmore Empire) de la que también forma parte el “unruly boss” Andre Jay Sutherland, artista destinado a cambiar para siempre la llegada, trascendencia y mood que ha imperado en el principal artefacto musical jamaicano en la última década, que no es otro que el pesimismo y la agresividad.

Con la casi obligada y parcial desaparición de escena de Kartel, a Popcaan le tocaba tomar las riendas del género y proyectar una nueva imagen que acabara con la mala fama que había transmitido el Dancehall durante los últimos tiempos; donde había conflicto y violencia contenida, ahora pretendía haber positivismo, júbilo, alegría y una de las claves que siempre definieron al movimiento: la celebración.

Singles como “Everything Nice” y el conjunto debut de Popcaan “Where We Come From” ha conseguido reconciliar al mercado internacional con el Dancehall, a la vez que presentar a un artista al margen de lo establecido y conseguir lo que Snoop Lion no pudo con “Reincarnated”: sentar bien en el mercado estadounidense y tender un sólido puente con la validez Pop.

Además del discurso inspirador y consciente, el primer largo de Popcaan impulsado por Mixpak y Dre Skull desde Nueva York contiene los elementos clave para unificar a público mainstream, heads Dancehall y el interés de la escena experimental o de vanguardia: producciones de aire fresco y artificioso servidas por portentos como Dubbel Dutch (entre otros) y que renuevan también al género en su encorsetado aspecto instrumental.

A mediados de curso, yo mismo comentaba sobre el álbum que “también brilla por la compenetración entre todos los elementos; el flow melódico de Popcaan y sus momentos meditativos combinan con el acabado instrumental, el mood fresco y sensitivo; el objetivo de trascender a la vez que entretener se consigue con creces” y la conexión buscada entre Dancehall y el mercado Pop estadounidense es el ejemplo perfecto para evaluar su validez.

A raíz del éxito de Popcaan aunque no de forma determinante, otros artistas con el Dancehall como columna vertebral y sus ritmos característicos han irrumpido en la escena electrónica de vanguardia ganando un contexto mayor y abriendo una nueva brecha creativa que aún tiene que explotarse en su totalidad: Palmistry, productor y asistente de Triad God en Hippos in Tanks o recientemente artífice de la dirección musical del rapero ecuatoriano Blaze Kidd en “Exclusivo” es el mejor de los ejemplos.

Con “Lil Gem” para Presto!? y sus anteriores contribuciones a Mixpak, el inglés ha pulido un modo de acción tan conectado con la tradición Dancehall como con el Pop: voces y entonación dramática, melodías tristes, instrumentales minimalistas, fríos y ligeros que dan un aire poco convencional a sus canciones, con un aspecto plástico y artificioso.

Las consecuencias del R&B: de FKA Twigs a thestand4rd

2013: «La joven británica de 25 años de edad, Tahliah Barnett, con orígenes jamaicanos y algún rastro español en su árbol genealógico, abandonó progresivamente ese estado “de culto” provocado por la poca información y lo apasionante de sus representaciones (la mayoría responsabilizadas a Jesse Kanda, una suerte de guía en lo artístico introducida en la ecuación por el propio Arca) cuando su nombre se modificó al que hoy conocemos. En aquel momento, yo mismo la postulaba como una “Grimes en negativo” y decía cosas como éstas en un artículo para la antigua PlayGround: “En FKA twigs hay dramatismo y gusto por extenderse fuera de los límites de la realidad; sus canciones tienen propiedades psicodélicas y normalmente presentan a la cantante como una presa en cautiverio, susurrando desde la oscuridad, de manera difusa; su apoyo instrumental es vanguardista y sofisticado, igual de inquietante que su personalidad”.

2014:  «FKA twigs ha esquivado la presión y las miradas sobre sus serpenteantes, hipnóticos movimientos con la misma agilidad que ha sabido progresar musicalmente en su disco de debut, un trabajo que a pesar de hacerla (a ella y a su voz) más presente y protagonista, sigue deslizándose de manera atrevida en otra dimensión, con respecto a sus contemporáneos. Parte de la culpa la tiene el venezolano, que aporta la enésima contradicción al conjunto: aunque el tema instrumental no es un die hard únicamente encarado por Arca, su presencia anómala, la manera en que teje esos escenarios mórbidos y dinámicos es inconfundible».

«Más que avanzado, yo lo observo como un producto muy estimulante que alcanza propiedades de varios sectores, es un poliedro de varias caras que según por donde se observe puede ser tenebroso, refractante o dulcemente violento; alta tecnología aplicada al género. Pero lo que más destaca de “LP1″ no es ni “Two Weeks” y su pretenciosidad visual escrita por Nabil, tampoco es“Pendulum” y su carga masoquista, ni mucho menos son los excelentes singles “Lights On” o “Video Girl”. Lo que trasciende es el dibujo más completo de lo que muchos imaginamos debería ser la “fémina R&B” del futuro: magnética hasta su último rasgo/movimiento/gesto, frágil e intensa, estéticamente en otro nivel y unas características que sin reñir con el pasado (es más, hay algo que nos conecta con él en su voz), miran a un punto mucho más lejano».

2015: Ya pasado el vendaval de opiniones y digerido «LP1», el poso que deja el debut de la artista británica en la que más ojos y expectativas están reposando es de un producto construido con delicadeza y virtuosidad, de dentro hacia afuera y en el que intervienen factores estéticos, magnéticos, creativos y puramente artificiosos. Su forma de R&B dramático y cargada de energía negativa pero a la vez sensual e intenso es ya un modelo a seguir como lo fue el de James Blake o probablemente observemos en Sampha este mismo año, cuando el joven portento tenga acabado su primer larga duración.

Pero el género R&B ha sido más que FKA twigs y su cuidada abstracción y puesta en escena el pasado curso: en un rango más clásico y con sus virtudes vocales por delante, así como una particular manera de envolver esos rasgos cada una de ellas, destacan la polivalente estrella ascendente de Chicago Tink, a medio camino entre Kelela y Sasha Go Hard (con una serie de mixtapes soberbias y el tutelaje para el futuro del mismísimo Timbaland, además de su colaboración con espectros más experimentales, como evidencia su conexión con Future Brown), o las starlets Tinashe o SZA, ésta última ya tratada en nuestra anterior retrospectiva. «Aquarius», el major debut de la bella Tinashe, es delicado y está perfectamente confeccionado, incluyendo singles memorables pero no haciendo trascender lo suficiente a su responsable más allá del terreno en el que también tiene algo que decir, por ejemplo, Jhené Aiko.

Luego están thestand4rd: frecuentan un limbo no especialmente transitado entre Hip Hop y R&B, una zona muerta que estos chicos de St. Paul (Minnesota) están sabiendo explotar como nadie: la primera vez que supimos de ellos fue a través de Spooky Black, un quinceañero que sabía imprimir una cadencia del tipo Keith Sweat/Jodeci a unas letras propias de su temprana edad, mostrándose en vídeos como el de «Without U» realmente afligido y desesperanzado.

Aquel adolescente a favor de la «Black Silk» ha sido el punto de partida para conocer a un colectivo de jóvenes talentos que ha provocado un singular seismo en la escena gracias a un discurso homogéneo, orgánico y de una clase sin igual: Psymun (el mayor con 22, el único no cantante del cuarteto), Bobby Raps, Allan Kingdom y el punta de lanza Spooky Black lanzaban un primer álbum colectivo que fue apadrinado de manera soprendente por el mismísimo DJ Khaled.

Es Doc McKinney (asentado en Toronto, nativo de St. Paul y artífice del perfilado estilístico de The Weeknd años atrás) el que se encuentra ahora detrás de ellos, impulsando su magia. Aunque la voz inconfundible del ahora denominado Corbin (de 15 años de edad) es el principal ingrediente del combo, el componente sensorial y emotivo del equilibrado tejido instrumental habla también muy bien de uno de los proyectos más apasionantes que hemos conocido el pasado 2014. 

No podemos olvidarnos de Fatima, la cantante de origen escandinavo asentada en Londres y que desde Eglo Records (con la compañía de Floating Points, Alex Nut o fLako, entre otros), propone un discurso de raíz purista y antigua, pero en peligro de extinción en nuestros días: resplandecientes y elegantes arreglos a medio camino entre Jazz, Funk y Soul añejo combinados con la inventiva personalidad vocal y frescura de la cantante, recordando a partes iguales a la época de esplendor del R&B abstracto (Sa-Ra, King Britt, Badu, etc) y a los rasgos Nu-Jazz, Acid Jazz o Broken Beat que predominaron en UK hace unas décadas (Talkin’ Loud, etc). Acabados sublimes, detalles reposados cocinados a fuego lento y mucho señorío que como digo, cada vez cuesta más encontrar en nuestro timeline.

G-Funk revival: 100s, Snoopzilla, Redinho. 

Un día, tras una conversación sobre qué definía concretamente al G-Funk, esa especie de revival o reinserción de los antepasados Funk/P-Funk en un modelo Hip Hop que sirvió a una escuela de raperos y productores de la West Coast para edificar un discurso atractivo y característico, llegué a la conclusión que simplemente había que escuchar un par de veces «Regulate» para darse cuenta. El éxito atemporal de Warren G, junto al fallecido Nate Dogg, ejemplifica y sintetiza a la perfección qué es G-Funk: gangsta-funk derivado de los N.W.A. o Dr. Dre pero desde un punto de vista bañado en oro, cuasi bohemio, centrado en la riqueza y los lujos.

Con la misma cantidad de moléculas que apuntan a Zapp, como a Funkadelic o antecedentes como el MC King Tee, los rasgos más explícitamente ligados al G-Funk y su sonido han sido explotados en el último año con gran insistencia y brillantez: si en 2013 ya aparecía el proyecto entre un nuevamente inspirado Snoop Dogg junto a un experto en materia como es DâM-FunK (7 Days Of Funk), 2014 nos dejaba apariciones estelares como las de 100s (su single «Ten Freaky Hoes» es una monumental prueba del todavía válido efecto de la fórmula) o de forma más avanzada y personal en Redinho, el valor de Numbers que con un álbum debut sólido y repleto de grandes canciones confirmaba lo que ya nos habíamos imaginado con «Stay Together»: que el talk box no es una herramienta primitiva o extinguida y que ésta puede conjugar al dedillo con una estética maximalista de última generación.

En el horizonte están también Tuxedo, sin nada que ver con el ADN G-Funk pero sí compartiendo algo de genética: clara tendencia Boogie-Funk/80’s R&B es lo que transmite el producto configurado con cuidado por Mayer Hawthorne y Jake One para Stones Throw, un proyecto que ya nos ha regalado singles sobresalientes como «Do It» y que a principios de este año lanzará su largo debut homónimo.

Dean Blunt: «I’m not Drunk, nor high.»

“I’m making pop in my head, maybe it’s not coming out very well, because I’m not very well equipped, or I’m not a musician in that sense, but that’s what I’m making. Or I don’t know what it is, but I’m making something. But I’m not experimental, I’m just making stuff with not very much knowledge of traditional ways of making music. And that’s it. What someone else calls it is really not relevant in any way.”

Fran Martínez definía así a Dean Blunt en uno de nuestros pasados artículos alrededor de la figura nebulosa del ex-Hype Williams junto a Inga Copeland: «un proceso de constante mutación de géneros envueltos dentro de un estado de ánimo melancólico, narcotizado, tóxico y romántico, donde la manera en la cual decide deconstruir el pop es siempre un rompecabezas fascinante». Además, apuntaba: “Blunt sigue con la misma afición en construir un entorno único de poco más de cincuenta minutos de duración donde dejar que las piezas se muestren como viñetas imperfectas hasta ir generando una dinámica anímica que te va soterrando e hipnotizando en una suerte de truco de escapismo de Houdini, recreando la ilusión de ser un trabajo que parece abonarse dentro de la sonoridad post punk que caracterizó a Rough Trade, pero al final la singularidad de Blunt se impone”.

La publicación de «Black Metal», nuevo álbum en solitario del británico impulsado por la compañía Rough Trade ha confirmado el momento de inspiración del autor y definido aún más su acercamiento ambiguo, transgresor y también minimalista y de tinte surreal al patrón Pop: samples obvios triturados sin vergüenza alguna, bases y baterías básicas de marca blanca, solitud e intimismo que parece artificial en un discurso que parece jugar continuamente con el espectador: una agresividad contenida que surge efecto con menores recursos posibles y consigue hipnotizar desde la primera nota melódica.

«People thing i’m an idiot but i’m such a fucking winner.»

Mo Kolours como ejemplo de personalidad y humildad

El mitad inglés mitad mauritano J. Deenmamode aka Mo Kolours iniciaba 2014 desvelando el que fue su álbum debut: titulado de manera homónima, llegaba después de una estupenda, definitoria trilogía de EPs vía One-Handed Music que ayudó a perfilar su incomparable discurso, a medio camino entre el Dub, el Soul y los matices Afro. Gran mimo a la hora de aderezar composiciones con destellos electrónicos, originalidad en las estructuras y rudeza en la instrumentación, combinando influencias jamaicanas, Hip Hop, Folk y algunos tradicionalismos que rinden homenaje a sus raíces mauritanas.

“On his self-titled debut album he displays dazzling inventiveness and joyous spirit – unsurprising for someone raised on the likes of Jimi Hendrix, Lee Perry and A Tribe Called Quest while remaining ever curious about his Indian Ocean roots.”

En la nota de prensa, además se mencionaban nombres tan distintivos y próximos como Mala, The Specials, Massive Attack o Cymande, legendaria banda multicultural que recibe un homenaje a través del que fuera el primer single extraído de la obra, “Mike Black”. “This album introduces a generous and endlessly creative talent to the world at large. And, as with his mesmerising live show, Mo Kolours doesn’t just give us a glimpse of the path less travelled but also offers us the fruits of his labours along the way.”

Y bien? Un álbum superlativo, de la primera nota al corte final y una resonancia más bien mínima es lo que nos ha ofrecido Mo en el pasado 2014: humilde, modesto y dotado de una personalidad no compartida con nadie del momento R&B actual, el autor se mueve solo y aislado en un universo en el que imaginación musical, rasgos barrocos e influencias dispares no están reñidos en absoluto. Con diferencia, uno de los mejores álbumes del año.

D’Angelo: Black Messiah

“D’Angelo regresa de la conversación con sus demonios de una forma brillante en la que se identifica evolución musical, creativa, lírica y contextual, además de representar la reaparición del único talento capaz de restaurar la demacrada ilusión en un posible, futuro nuevo nivel en la música negra de ámbito tradicional”.

Obsesionado durante más de una década con cambiar la imagen que prestó al mundo cuando el videoclip para «Untitled (How Does It Feel?)» le presentó como una suerte de adonis afroamericano en vez de ilustrar sobre su realidad (la de un músico versátil, único y portentoso), recién salido de una cadena de problemáticas anímicas y personales, y viendo la luz al final del túnel después de más de 10 años de sequía creativa, D’Angelo escogía el final de 2014 para lanzar su nuevo clásico instantáneo, «Black Messiah», empujado por los conflictos ocurridos en Ferguson y regalando a la audiencia no solo un álbum sublime, sino un tótem al que adorar, con el que servirse de apoyo, caminar en una misma dirección y unificar el espíritu de todos los afroamericanos.

Musicalmente esplendoroso, apuntando tanto al sabor anticuado de canciones creadas por Curtis Mayfield, los Stylistics, Al Green o similares, como a un roce psicodélico conectado con Sly Stone, Funkadelic o el propio Prince, «Black Messiah» es un descomunal documento que reactiva la historia y cronología del más brillante músico negro aparecido en los últimos 20 años: inicio y final del Neo Soul, con «Brown Sugar» (1995) y «Voodoo» (2000), regresa en el mejor momento posible 14 años después con un trabajo orgánico, natural, que es fiel a la personalidad del artista y a su vez tiene la cualidad de aparecer en nuestros días como algo difícilmente imitable por otra persona que no se el mismo Michael Eugene Archer.

En un pasado artículo sobre el álbum y el contexto de D’Angelo, se apuntaba esto: «Una especie de evolución hacia el ideal musical afroamericano que consigue dar esa impresión a pesar de su resentimiento y años de vaivenes personales y anímicos, a pesar de haber permanecido 14 años esencialmente en silencio antes de lanzar estas 10 canciones. Durante su periplo por los infiernos, D ha tocado fondo varias veces y sabido recuperarse, reinventarse y confeccionar una especie de bálsamo o retrato de esas turbulencias personales que se presenta ahora con “Black Messiah”, descrito por el mismo Questlove como“The Apocalypse Now of black music”, refiriéndose precisamente a ese carácter terapéutico para el propio “hombre-orquesta” y la intención de dar al disco una significancia clara con respecto a su autor: D’Angelo ha estado en el infierno, ha sobrevivido y ésta es su versión de lo ocurrido».

Mark Kozelek y los límites en la interacción público-artista 

Este 2014, Mark Kozelek ha sido noticia por dos razones. La primera es porque ha editado “Benji” (Caldo Verde, 2014) junto a Sun Kil Moon, excelente álbum en el que declara el amor a sus padres y repasa con emotividad algunos tristes sucesos ocurridos en su pueblo natal: Massillon, Ohio. Teniendo en cuenta la ternura que desprenden sus letras, sorprende que después vaya supurando odio y despotismo allí donde pasa y arremetiendo contra el público, muchas de las veces sin fundamento alguno.

Pasó en sus dos últimas visitas en Barcelona y también en Madrid, donde David Saavedra (Rockdelux) escribió en su crónica que el americano se comportó “como un capullo integral”. Más adelante, en un festival canadiense, catalogó a The War on Drugs como “mierda con guitarra solista para anuncios de cerveza” porque su sonido se oía desde el concierto de Sun Kil Moon. Esto ha derivado en una ridícula pelea posterior que incluye la publicación de canciones como “War on Drugs: Suck my Cock”. Por otro lado, también ha generado numerosos artículos en los que se reflexiona hasta qué límite debemos permitir a un artista su comportamiento por mucho que nos enamore su música.

Mourn: la universidad del rock

Hace apenas medio año que Mourn empezaron a actuar en público y ahora ya pueden presumir de ser de las poquísimas bandas que han recibido dos Best New Music de Pitchfork antes de la publicación (internacional) de su debut, además de ser una de las promesas de este 2015 tanto a nivel nacional como internacional. Mourn son tres chicas y un chico del Maresme que recientemente han cumplido la mayoría de edad, a excepción de la bajista, a quien le deben quedar unos tres años.

Su debut homónimo mezcla la influencia del indie-rock y el grunge de los 90 con la influencia que han ejercido sobre ellas artistas como Patti Smith y PJ Harvey. El álbum prometía, pero lo que nadie se imaginaba es que la influyente discográfica Captured Tracks quisiera publicarlo internacionalmente, colocándolas así en el mismo catálogo que artistas como Mac Demarco, The Soft Moon, Juan Wauters y Wild Nothing. Este próximo año, Mourn actuarán en destacados festivales internacionales, girarán por los Estados Unidos y publicarán un nuevo EP que justo acaban de grabar. Too cool for the school.

Por Frankie Pizá y Pau Cristòful.