#Artículos

1987: Cuando Spooky Electric vio a Satanás

En el año más turbulento de la vida creativa de Prince, su lado oscuro generó el bootleg más famoso de la historia de la música. Hoy, es la pieza más cara vendida en Discogs.

13.06.16
Frankie Pizá

Una de las copias promocionales en vinilo datadas en 1987 del álbum después conocido como «The Black Album» ha roto el récord del disco más caro vendido en Discogs hace tan solo unos días. Tal y como explica la compañía en este post, un comprador ha desembolsado 15.000 dólares por el ejemplar.

En 1974, Tim Maia entró en contacto con el culto de la Cultura Racional, una secta basada en las enseñanzas del libro Universo Em Desencanto escrito por Manoel Jacinto Coelho. La obra más relevante del compositor brasileño, los dos volúmenes de «Tim Maia Racional», fueron concebidos como una ofrenda y tributo al movimiento religioso.

Más de una veintena de canciones que hablaban del equilibrio natural y la inmunización racional, además de la necesidad de leer aquel libro de cabecera. Maia abandonó temporalmente su vida de adicciones y desenfreno para entregarse a una secta que un año más tarde se descubriría como una farsa.

Tras su desencanto con Coelho y sus enseñanzas, Maia se encargó de destruir todas las copias de aquellos discos que él mismo se había encargado de editar de forma independientes tras ser rechazado el material por RCA. Tuvo que pasar más de una década para que Maia decidiera retirar la vergüenza y arrepentimiento sobre canciones como «O Caminho Do Bem», «Bom Senso» o «Rational Culture».

Hoy por hoy, los dos LPs datados en 1975 y que representan el momento musical más sublime de la carrera de Maia siguen despertando la codicia de selectores y coleccionistas de todo el mundo en busca de las pocas copias originales.

En 1991, un coleccionista de Arizona desembolsó 6.500 libras por uno de los 26 CDs originales que Warner Bros. consiguió enviar como copia promocional del disco con referencia WX147 en noviembre de 1987. La grabación ha pasado a la historia como el bootleg más famoso dentro del universo mitológico de Prince: programado para su salida al mercado el 7 de diciembre de 1987, tan solo unos meses más tarde de la que para muchos es la mejor obra del genio de Minneapolis, 500.000 copias listas para ser enviadas fueron retiradas y destruidas.

TIU-articulos-Prince-Spooky-Electric-The-Black-Album-3

WX 147.

Una portada completamente diseñada en color negro y tan solo ese número de referencia era lo que separaban al aficionado de la intención creativa de Prince para reconectarse al público afroamericano tras su éxito popular. El «álbum más negro de Prince» y el momento más obsceno de su carrera: más tarde denominado «The Black Album» o «The Funk Bible», fue descrito como un disco que «haría que «Dirty Mind» recordase a los Jacksons Five» por Barney Hoskyns, refiriéndose a su alto contenido sexual e indecente.

La cultura Hip Hop ya había trascendido Nueva York para convertirse en el próximo producto musical a explotar por las multinacionales; en aquel momento, la idea de que existía gente negra ansiando un regreso al perfil más Funk de Prince era cuanto menos dudosa. Por su parte, organizaciones que abogaban por la censura en el Rock habían comenzado a coger fuerza de cara a la censura discográfica: el PMRC (Parents Music Resource Center) tenía la misión de «alertar» a los padres estadounidenses sobre las modas y «glorificación» de la violencia o el consumo de drogas en la música popular.

La relación entre Prince y Warner Bros. había comenzado ya a deteriorarse por la incontinencia creativa del músico: las malas ventas con «Parade», el sucesivo abandono/desaparición de proyectos como «The Crystal Ball», «The Dream Factory» Camille (los que más tarde unificaría en su monumental «Sign ‘O’ The Times»), además de la saturación provocada por un Prince que había bajado su criterio de calidad a la hora de filtrar entre su inmenso archivo generaban serias dudas en la compañía.

En cualquier caso, ¿estaba dispuesta Warner Bros. a fabricar medio millón de copias de un álbum de Prince en el que no creían? Aunque la relación entre ambos estuviera debilitada, ninguna discográfica está dispuesta a perder tanto dinero cancelando un lanzamiento de esa magnitud. A no ser que quisieran hacer entrar en razón y volver a encauzar a un Prince que comenzaba a dar signos de dispersión y locura.

1 de diciembre de 1987.

Aunque Warner Bros. había aumentado la vigilancia sobre un Prince cada vez más impredecible, la teórica causa de la desaparición del álbum es el «arrepentimiento» del propio artista. De hecho, es la única justificación insinuada por Prince en diferentes momentos de los meses subsiguientes y la razón que apuntan las fuentes consultadas al respecto en las diversas biografías publicadas.

No hace falta ser muy agudo para interpretar que detrás de ese remordimiento existieron más cuestiones: ¿un Prince asustado de su propio perversidad? ¿Un delirio religioso? ¿Consecuencia de una iluminación derivada del consumo de drogas?

Las canciones incluidas en «The Black Album» eran muchas de ellas reinterpretaciones pensadas para el club, party-music que se creó durante sesiones de grabación previas y durante el cumpleaños de la por aquel entonces pareja sentimental de Prince en 1986: Sheila E. Prince quería que el contenido del álbum fuera distribuido directamente en salas de baile.

Según el teclista Matt Fink, al parecer Prince quiso probar la reacción del público ante algunas de las composiciones en el club Rupert de Minneapolis el 1 de diciembre de 1987; tras encontrarse con la poeta Ingrid Chavez y volver a Paisley Park juntos, al parecer Prince tuvo lo que algunos han llamado «dark night of the soul». En Prince: Inside The Music And The Masks, Ronin Ro sugiere que el músico tuvo una experiencia relacionada con el consumo de LSD y al observar la portada de la copia promocional del álbum, totalmente en color negro, tuvo una revelación.

Esa misma noche, antes de llamar personalmente a Karen Krattinger de Warner Bros. para prácticamente rogarle que el lanzamiento fuera detenido (y tal como relató tiempo después a Gilbert Davison), Prince vio «a Satanás» y tuvo una alucinación que presentaba un campo y las letras «G O D» levitando sobre la panorámica del mismo (esta última afirmación fue confirmada por Prince en 1991).

TIU-articulos-Prince-Spooky-Electric-The-Black-Album-2

No fui yo, fue Spooky Electric.

Prince y su entorno declararon públicamente que el músico «estaba enfadado consigo mismo en aquella época, y aquella situación se reflejó en el álbum»; al parecer, Prince entró en la cuenta de que «podíamos morir en cualquier momento» y el terror de que la última hazaña por la que fuera juzgado tuviera esa naturaleza malvada no le hacía gracia. Sheila E. comentó en aquel momento que “(Prince) couldn’t sleep at night thinking about 10-year-old kids believing, ‘This is what Prince is about – guns and violence.’”

Tras su epifanía espiritual y de expandir que «The Black Album» era producto de fuerzas demoníacas, Prince bromeó abiertamente sobre la idea de que no había sido él quien estaba detrás del contenido del disco: más bien, se trataba de «Spooky Electric», la versión maligna de su alter-ego andrógino Camille.

El mito entorno al álbum se acentuó justo cuando Prince se encerró ocho semanas en su estudio en Paisley Park para grabar y dar forma a “Lovesexy”, un documento que simbolizaba todo lo contrario que su anterior creación y le presentaba (de nuevo) semi-desnudo en portada, como un ángel que se acaba de reencontrar a sí mismo.

Fue lo que se argumentó en el programa del tour para «Lovesexy» en 1988, donde se tocaron tres canciones incluidas en «The Black Album»: «Supercalifragifunkysexy», «When 2 R In Love» y «Bob George». Específicamente, se dijo que «Camille estaba deprimida y había perdido su glamour, obligando a su lado oscuro a crear algo malvado». El arrepentimiento llegó a tal punto que en el vídeo para el single «Alphabet St.» (donde Prince incluyó varios mensajes subliminales), después del primer verso, aparece escondida la frase «Don’t buy The Black Album, I’m sorry.»

“El amor es Dios, Dios es amor, los chicos y las chicas aman al Dios del cielo”.

–Prince en “Anna Stesia”.

Tal y como ya escribí en el artículo Prince: Una introducción, a partir de ese momento «Prince muta a un estado de arrepentimiento con su ‘yo’ precedente y comienza a profesar un increíble amor por Dios».

«“Lovesexy” es un caleidoscópico, estilizado y delicado álbum de gospel, concebido como un conjunto único e interconectado (una pista de 45 minutos), trata de manera apasionada y sincera temáticas como la relación entre la sensualidad y la espiritualidad; fue el primer episodio y probablemente el más conciso y acertado de Prince a la hora de intentar canalizar su nuevas creencias en la música, intentar encauzar y definir un lenguaje pseudo-filosófico de cuño propio que más tarde se convertiría en una amalgama inaguantable y únicamente entendible por él».

Tras las 8 semanas que duró la concepción de «Lovesexy», en las que Prince recurrió a una extrema reclusión casi parecida a una penitencia creativa por haber creado «The Black Album», la única composición que resistió fue la que precisamente se creó lejos del cumpleaños de Sheila E.: la balada «When 2 R In Love».

El contraste de una obra como «Lovesexy» con piezas como «Bob George» agrandó el mito alrededor del convulso 1987 en la vida creativa de Prince: recordemos que «Bob George» es el capítulo más desafiante y temáticamente sádico de la discografía de Prince. En la canción, en la que su voz se ralentiza para ganar profundidad (como contrapunto a la aceleración que él mismo imprimió a Camille), Prince relata un episodio de violencia doméstica tras un supuesto adulterio.

Otra, una de las menos populares teorías detrás del brusco freno a «The Black Album», es la que propone que Prince se dio cuenta que un álbum así no podía comercializarse con la Navidad a la vuelta de la esquina.

TIUmag solo es posible gracias a tu apoyo económico: suscríbete a nuestro Patreon y accede a contenido exclusivo.